Virtual Galery. Suso 33 en teatro Lara

El pasado viernes, 21 de diciembre, a las 12h, tuvo lugar en el Teatro Lara (C/Corredera de San Pablo 15) de Madrid,  un espectáculo artístico que simboliza el fin del mundo del arte tal y como se ha concebido hasta ahora y anuncia la llegada de un mundo nuevo,  el principio de una nueva era artística.

El mundo tal como lo concebíamos hace unos pocos años ya no existe, estamos en un momento en el que todo se derrumba y comienza una nueva época. Y como fruto de ese cambio también varían las formas de ver, disfrutar, comprar o crear arte. Así lo muestran los artistas que han presentado, en este evento, colecciones de obras que reinterpretan el paisaje como Monica Dixon, Joaquín García-Gesto, Tim Hemington, Maurizio Lanzillotta, Manuel Velasco, o indagan en nuevos mundos de abstracción como César Delgado, Víctor Guadalajara, Arturo Prins, Alfonso Sicilia y Eduardo Vega de Seoane. Y también la llegada de este nuevo mundo es lo que ha escenificado Suso33, en una intervención artística en directo acompañado de los ritmos del percusionista Coque, bajo la dirección artística de Alfredo Tobía en una experiencia multisensorial.

Suso33 envuelto en su característico traje-plasta, ha subido al escenario mientras se encendía una gasa escénica a contraluz. Comienzó a dibujar los primeros trazos con el aspersor, rellenos de agua,  sobre la gasa. A la vez, Coque, el músico, se sumergía en la obra componiendo con los sonidos que genera el agua al tocar la gasa. Como si de una jam sesión se tratase, música y dibujo se fusionaron creando una atmósfera casi mística. Una vez terminada la obra, el público veía como progresivamente iba desapareciendo, reivindicando lo efímero como paralelismo de la vida.

Cuando  la luz y la música se fueron volviendo más tenues y todo parecía haber terminado. Comenzó a escucharse el sonido de una impresora. La luz del escenario cobró intensidad y Suso volvió al escenario, sacó los aerosoles y completó su obra. Pasando así, de lo etéreo a lo perdurable.

Al ritmo del sonido de la impresora iba completando sus trazos. Al terminar bajó un cable de hierro al que dibujó unas alas a su alrededor que se completan con su silueta, componiendo un arcángel.  El artista se  enganchó al arnés y se elevó a un metro y medio del suelo, como si de una ascensión mesiánica se tratase. En su levitación Suso finalizó la obra. A la par se elevaba la vara con la gasa y detrás de ella apareció una impresora que expulsó una impresión en la que se podía ver, una reproducción de la obra creada sobre el escenario por el artista.

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Fuente | La Portería de Jorge Juan

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