Realidad, fantasía, miedo, rabia, duda y desafíos se preceden a un ritmo vertiginoso en este fantástico filme que viene dispuesto a conquistar nuestro lado más emotivo. Basado en la novela de Patrick Ness, en esta historia no existen buenos o malos, ni tampoco opción correcta cuando se trata de elegir entre la mentira o la verdad.

Si buscas algo que te conmueva de pies a cabeza, has dado con ello. J.A Bayona nos invita a ser testigos de la vida de un chico de doce años (Lewis MacDougall) que se verá obligado a madurar demasiado rápido debido al curso de los acontecimientos. Con su madre (Felicity Jones) enferma de cáncer, su padre lejos y una situación difícil en el colegio, Connor se sentirá incapaz de hacer frente a su situación. Será gracias a la sabiduría y experiencia de un monstruo que acude a su encuentro como este pequeño protagonista consiga superar sus problemas.

En cuanto a las herramientas narrativas, podemos destacar la importancia de los efectos especiales, el gran manejo de los planos y la sorprendente unión con las técnicas de animación. Todo esto supondrá un auténtico manjar para aquellos que disfruten no solo del contenido, sino también de la belleza estética. El responsable final de dicho logro es el director de fotografía Óscar Faura. A esto se añade el gran trabajo compositivo de Fernando Valázquez. Ambos son conocidos por sus trabajos en otras películas como El orfanato y Lo imposible.

Con este relato no se pretende tan solo presentar una historia dura y emotiva con sus consecuentes efectos catárticos, sino conseguir que el espectador se plantee dónde está el límite entre el sueño y la realidad, la niñez y la madurez o la invisibilidad y la inexistencia.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.