A aquellos jóvenes que habláis de libertad y luego esclavizáis a los padres. A aquellos que maltratan a la señora que los parió. A los que dicen que son de izquierdas y son tiranos que meten y someten. A los que se sientan en un programa por dinero y venden sus miserias. A los que maltratan y abandonan animales. A los que beben y ponen en ponen en peligro la vida de los demás porque la suya es una mierda. Al ejército, a la Iglesia, al facha. A todos y cada uno de ellos tengo algo que decirles. Absteneros de leer esto porque si Antonia San Juan no actúa para vosotros, yo no pienso dirigiros estas líneas.

Dicho esto me gustaría señalar que 1,2,3,4 y así hasta 15 para contar los personajes que interpreta Antonia San Juan cual camaleón que cambia de piel ante el peligro. Comienza el espectáculo, irrumpen los aplausos y acto seguido se oye a alguien recitando:

“Me llaman la Agrado porque toda mi vida solo he pretendido hacerle la vida agradable a los demás. Además de agradable soy muy autentica. Miren que cuerpo. Todo hecho a medida, rasgao de ojos 80.00. Nariz, 200 […] Tetas dos, porque no soy ningún monstruo. 70 cada una pero estas las tengo ya súper amortizadas. Silicona en labio frente pómulo, caderas y culo. Limadura de mandíbula 75 mil […] Depilación definitiva laser 60 mil por sesión. Bueno lo que les estaba diciendo que cuesta mucho ser autentica señora y en estas cosas no hay que ser rácana porque una es más auténtica cuanto más se parece a lo que ha soñado de si misma”.

Agrado es quien da la bienvenida a los 245 espectadores allí presentes y da paso a los demás personajes que nos hacen reflexionar sobre quiénes somos y el mundo en el que vivimos. Es el caso de esa mujer “a quien con saña le robaron la alegría” y que “por el mundo anda perdida”. Tras ella se esconde una historia turbia en la que los celos, la inquietud y la muerte son los protagonistas.

Pero entre reflexión y reflexión también hay hueco para el humor que nos traen otros roles como la cuñada que nos suelta su monologo viendo la vida pasar desde una tumbona  y con copa de gin-tonic en mano. O la actriz que tiene una lucha interna en la que trata de ganar la solidaridad pero en la que finalmente vence el egocentrismo.

Llegados a este punto yo os pregunto, ¿alguna vez habéis montado en una montaña rusa? Pues bien cerrad los ojos. Dad rienda suelta a vuestra imaginación para experimentar esas sensaciones que te deja en el cuerpo pasar de lo más alto a lo más bajo, volver a subir y volver a bajar. Y así hasta que llega el final.

Algo parecido es lo que sucede con Antonia San juan sobre el escenario pues con un chasquido, como por arte de magia, nos lleva desde la risa hasta la nostalgia. Si hablamos aquí de esa mezcla de  sentimientos me es inevitable mencionar  el caso de la prostituta, que tan pronto empieza con un tono cómico como a nos relata una tragedia que hace llorar al alma.

Y, como no, tampoco falta la autocrítica. Para esto está la hermana gemela y poligonera de la actriz  que acude a un “plató de televisión” para “criticar” y “reírse” de San Juan al mismo tiempo que nos cuenta los orígenes de la actriz.

Esto es solo una breve descripción de una obra original no sólo en su contenido sino también en su forma con la que se pretende, según la artista ha declarado en varias ocasiones, reflejar su lucha por la cultura y por su crecimiento personal. También pretende alejarse de  ese teatro del individuo que está  “aparentemente a su  favor” y con cuyo discurso el público empatiza porque en el fondo se siente identificado.

Aquí lo que se trata es precisamente de ir contra el individuo para cuestionar todo lo que pasa en la sociedad y encontrar así un remedio a los males que padece. Esto es lo que se  pone de manifiesto en estos textos que está  firmados por Enrique Gallego y Felix Sabrosos y la propia Antonia san juan, que además dirige la obra.

Los orígenes humildes de una gran estrella

“Mi lucha” es el tercer unipersonal de San Juan después de “Otras mujeres” y “Las que faltaban”, cuyo éxito ha traspasado las fronteras del país y del continente europeo.

Con ellas queda comprobado que su talento va mucho más allá que esos papeles de Estela Reynolds y Agrado, anteriormente citada, que le han llevado a la fama. Pero Antonia San Juan comenzó su trayectoria antes de ponerse al mando de Almodóvar y mucho antes de incorporarse de incorporarse a esa loca comunidad de vecinos. A  los 21 años se trasladó a Madrid y empezó a actuar por los bares y pubs de la ciudad.

Aunque su pasión por el mundo del espectáculo ya se podía intuir cuando tenía temprana edad, pues ya por aquel entonces no tenía ningún reparo en subirse a las mesas del bar de su padre para interpretar las rondallas que aprendía de su abuela.

Las mesas del bar de su padre ahora se han convertido en los escenarios de los mejores teatros. Hasta el 30 de octubre estuvo en el teatro Nuevo Apolo de Madrid. Allí regresará 6 y 27 de noviembre y del 4,11 y 18 de diciembre, pero también estará en estos meses en las localidades de Elche, Valencia, Valladolid y Tenerife.

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