La cena de los idiotas sigue ahora más presente que nunca en la oferta teatral. Una comedia de aparente simplicidad con una importante carga de crítica social en su trasfondo.

La ya popular obra de origen francés vuelve a los escenarios madrileños en la que es su séptima edición a manos del director Josema Yuste. Sin modificar la historia del francés Francis Veber, pretende hacer reír a los espectadores a la vez que plantea los requisitos que debe tener un verdadero idiota.

Las reglas del juego son sencillas. Cada semana un grupo de hombres de negocios se reúnen en una cena donde cada uno de ellos debe traer como acompañante el hombre más peculiar o, vulgarmente hablando, el hombre más idiota que haya encontrado. El que lleve el acompañante que más se ajuste a este requisito será en gran admirado por los demás. Esta cruel costumbre le saldrá cara al protagonista de la historia, que debido a una serie de acontecimientos verá como su aparente vida perfecta de hombre de clase alta se vendrá abajo, resultando ser la montaña de mentiras y maldades que había construido mucho más frágil de lo que en un principio parecía. Así, se plantea a los espectadores la cuestión de qué es más beneficioso, la inteligencia malvada o la inocencia bondadosa. ¿En qué consiste ser un verdadero idiota? Lo que en un principio parece ser una respuesta obvia resultará no serlo tanto a medida que transcurre la trama.

La función se gana el calificativo de “comedia” a puro pulso. Pocas son las obras que combinan de una manera tan continuada todo tipo y formas de humor. Desde los juegos de palabras, las situaciones de confusión, los momentos surrealistas y los gags visuales hasta el humor inteligente o el absurdo. Toda forma es válida para conseguir que el público no pierda ni por un momento su sonrisa. Además, a todo esto se unen unos austeros pero no por ello menos importantes efectos de sonido, luces y sombras que dotarán a la acción de una peculiaridad característica. A pesar de que toda la trama transcurre en el salón de la casa de una familia acomodada, al salir del espectáculo el público tiene la sensación de haber visto y vivido mucho más.

La historia se mantiene, pero cambia el elenco.

El reparto de la versión de Yuste ha variado considerablemente a lo largo de estas siete temporadas. En esta ocasión, nada menos que Ramón Langa es el encargado de dar vida al protagonista. Este actor es conocido por su importante papel como actor de doblaje, siendo la voz habitual de Bruces Willis. Así, participó en el doblaje de películas como El Sexto Sentido o Pulp Fiction. También ha doblado en numerosas ocasiones a Kevin Costner, como en el caso de Bailando con lobos o El guardaespaldas. Además, puso voz a Gill en la película Buscando a Nemo. Por otro lado, ha participado en varios programas televisivos, como por ejemplo La hora de José Mota, Cuéntame cómo pasó o Sin tetas no hay paraíso. En cuanto a su trayectoria como actor teatral, ha formado parte de montajes como Don Juan Tenorio (2002) o El alcalde de Zalamera (2003).

Manu Badenes es el encargado de hacernos reír con su papel de idiota con el que conseguirá sorprender una y otra vez a la audiencia. Se trata así del actor que más trabajo tiene que hacer para conseguir en primer lugar engañar al público y posteriormente conquistarlo. Uno de los cómicos del canal de televisión Paramount Comedy, Badenes combina su actuación en esta obra con otra que se realiza en el mismo teatro, Una boda feliz.  Además, ha participado en Las noches del Club de la Comedia y lleva su propio espectáculo, Historia de lo nuestro. Otros actores que participan en la función son  Santiago Urrialde, Esperanza Lemos, Fermí Herrero y Estela Bercero.

En cuanto al director, Josema Yuste, se trata también de un actor, humorista y presentador. Él mismo adoptó el papel de protagonista de esta obra en 2010. Además, ha participado en programas de televisión como La que se avecina o Tu cara me suena. También ha formado parte de numerosos cortometrajes españoles, como es el caso de Ciudadano Kien, de José Mota, parodia de Ciudadano Kane.

El origen y su evolución.

Francis Veber fue el creador de la obra allá por el año 1993. Se estrenó en Théâtre des Variétés, en París. Este autor es uno de los escritores más reconocidos de comedias francesas. Galardonado con un Premio Óscar y un Premio César, ha sido guionista y director en numerosas obras teatrales, como es el caso de El juego de los idiotas, ¡Que te calles! o Salir del armario.

Veber decidió llevar La cena de los idiotas al cine en 1998, donde consiguió dar a conocer la obra a nivel internacional, con un excelente feedback. Esta película recibió seis nominaciones de los premios César de 1999, de los cuales consiguió finalmente tres, a mejor guión, mejor actor de reparto (Daniel Prévost) y mejor actor (Jacques Villeret). Jacques Villeret es un actor francés que en esta ocasión interpreta el papel de François Pignon, el idiota.  Es conocido también por películas como Robert et Robert, gracias a la cual recibió el Premio César a mejor actor secundario. Encargado de encarnar a Pierre Brochant, el hombre de negocios, está Thierry Lhermitte, actor en numerosas películas francesas además de su labor como director, guionista y productor.

En conclusión, La cena de los idiotas se trata ya de una comedia clásica que combina a la perfección risa, crítica y profundidad. Ya sea por la originalidad de su mensaje o por tratar un tema tan humano como es la crueldad frente a la ignorancia, esta obra consigue sobrevivir al paso de los años. A pesar de los cambios que se han producido desde la década de los noventa, aún hoy podemos ver reflejada la vida real en esta obra. Quizá sea este uno de los secretos de esta historia. Conseguir rescatar lo característico de la sociedad en la que vivimos y exagerarlo hasta el punto de convertirlo en cómico.

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