Una obra donde la tensión y la intriga se convierten en los verdaderos protagonistas. Una historia de mentiras, miedos, venganza, traición y secretos que muestra el lado más oscuro de los seres humanos. Si eres de los que les encantan los thrillers donde el suspense no te deja apenas respirar, no dudes en ir a ver Veneno para ratones.

Hay ciertos venenos que no matan a los ratones al instante, sino que se pegan en las patas y en el cuerpo del ratón y le dan tiempo suficiente para entrar en la madriguera y contagiar a toda la ratonera antes de que hagan efecto. Hay ciertos venenos que matan lentamente, y no tienen por qué ser físicos. El dolor, la mentira y la avaricia son algunos de ellos, y pueden ser mucho más violentos.

Julia es una mujer cansada de vivir en un mundo que la destruye por dentro día a día. Con un hijo que parece haber sido engendrado bajo las mismas garras del diablo y un pequeño hogar cuyas pareces se le echan encima, Mauricio, un buen  y formal hombre de negocios, parece ser el único que tiene algo de compasión por ella. Sin embargo, este es tan solo el marco general donde nada será lo que en un comienzo parecía. Un rompecabezas donde se reta al espectador a ir enlazando las piezas, a salir del teatro habiendo sido testigo de la escalofriante verdad.

Esta es la nueva apuesta del dramaturgo Alberto F. Prados, que tras su éxito con su primera obra, Selfie, deja de lado la comedia y apuesta por una trama mucho más peliaguda. Veneno para ratones se estrenó a comienzos de 2016 en La Pensión de las Pulgas, y el 5 de diciembre se trasladaba al Teatro Lara.

Entre los intérpretes encargados de dar vida a los personajes de esta obra encontramos en primer lugar a Isabel Ampudia, conocida principalmente en el mundo del cine, con películas como La espalda de Dios o 15 días contigo. También se sube a las tablas del escenario Sergio Pozo, que ya había formado parte del montaje Selfie. En cuanto a sus últimas funciones, cabe destacar El ojo de la aguja. Por último, y no por ello menos importante, Mauricio Bautista. Este actor granadino ha trabajado en televisión, cine, teatro y ópera. Estudia arte dramático en el Laboratorio de William Layton.

Estos tres protagonistas consiguen sacar lo mejor de sí mismos para dejarnos sin habla. Una conmovedora historia que a modo de catarsis nos invita a reflexionar sobre la dureza de unos sucesos que podrían estar ocurriendo al otro lado de la pared. Nos explica el porqué de una situación que en un principio parece llevada al extremo, pero que sin embargo podemos entender una vez que conocemos la verdadera realidad que se encuentra oculta. Como se dice en un momento de la obra, debemos conocer de qué está hecho el pastel para saber cuál es la guinda adecuada.

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