DIRIGIDO POR EL CINEASTA LUIS ORTEGA

Ya se encuentra disponible el video del segundo corte de “Cargar la Suerte”, el último trabajo de Andrés Calamaro.

Dirigido por el reconocido cineasta Luis Ortega (El Ángel), el video de “Tránsito lento” fue rodado en la cárcel de Caseros y otras locaciones de la ciudad de Buenos Aires, resultando en un clip de alto impacto.

TRANSITO LENTO

El insobornable Luis Ortega le pone imágenes de cine a la música de Andrés Calamaro.

Es Tránsito Lento la canción que se ensancha y se amplía; que excava hacia lo profundo de la existencia en las imágenes del artista Ortega. El envase del pop se resquebraja.

Entonces “Esperar salir” es: Esperar salir del encierro, de la miseria, de las adicciones y de la propia cárcel de la naturaleza humana. La variedad de imágenes, personajes, escenas y secuencias, es extraordinario cine y arte.

Pocas veces una canción se completa con arte y cine de esta categoría. El tránsito bailable, entonces, adquiere dimensiones marginales de insólita belleza real. El maridaje de canción y cine induce a la reflexión profunda y al baile, en una danza hermosa y terrible, que bailan el cine y la música. La vida y la libertad.

Tránsito Violento.

Ortega no llamó actores ni actrices, es un cast que vive en la calle o duerme en un cajero automático, de sobrevivientes. Solo conocen las emociones extremas y reales. Son los protagonistas de la interpretación de Luis, consagrado director de cine, artista de discos y poesía.

Vemos entonces la expresión más pura de la realidad.

La flor que habita fuera de los teléfonos de internet.

Hay bajas tan bajas que nadie computa de tan bajas que son.

Los olvidados bailan mejor.

Luis Ortega

TRANSITO LENTO
Luis Ortega

Al día siguiente que Andrés me propusiera ponerle imágenes a esta canción, caminaba por Buenos Aires con la letra y la melodía en la cabeza. En ese tránsito me crucé con los protagonistas del video.

Zacarías (hijo de la República de Paraguay) andaba por Constitución, sobre sus muñones, al tempo de Tránsito Lento. Una chica que dormía, pipa en mano, en un cajero, me interceptó para contarme que era una actriz frustrada, ahora en situación de calle. Y vi a un senegalés aferrado con uñas y dientes a su mercadería, mientras la policía lo arrastraban al patrullero que lo conduciría a la cárcel. Para coronar la jornada, esa noche bailaba en la vereda, Humberto Sanmartino, el Jagger de Abasto. Supuse que nada de esto había inspirado la bella canción que Andrés me había mostrado, pero ya no pude pensar el trabajo sin ellos, y vi como en la fusión, todo se resignificaba.

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