“Madrid esto para mí es muy fuerte” así ha comenzado Nil Moliner su conversación con el público. Para aquellos que estuvieron en la Sala Costello, para aquellos que estuvieron antes y para los nuevos. Los recién llegados. Aquellos que se han unido en esta noche tan especial para el artista catalán. Sold Out. Joy Eslava a reventar. Y el camino no ha hecho más que empezar.

Nil es pura energía. Felicidad sobre el escenario. Se define como verdad. Y la realidad es que su música destila sinceridad. Dándole a su directo un aire excelente de gusto musical. Con paradas necesarias en sonidos acústicos irreverentes y precisos.

Mira a los ojos a su público. Como si lo que estuviese viviendo fuese un sueño del cual nunca despertar. Nostálgico. Soñador. Provocador. E incansablemente solidario. “Somos parte de este mundo y solo queremos la paz”. “Somos ese niño que llora. Esa familia que no tiene ropa”.

Nil es carne de escenario. Se mueve como pez en el agua. Maneja el espacio y la comunicación con el público con entrañable destreza. Y el público se entrega.

Uno de los momentos más especiales de la noche ha sido “Soldadito de Hierro”. Su voz y una guitarra. Y después un solo al público. El comienzo de un himno entre artista y seguidores. Ese instante en el sabes que ese tema perdurará por siempre. Joy Eslava se ha vestido en ese instante de historia.

Roi Méndez, un fiel escudero

“Me ha dado de cenar. Me ha ofrecido una cama cuando lo necesitaba.” Así ha presentado a una de las sorpresas de la noche. Y Roi aparecía con guitarra en mano, sonriente, dispuesto a disfrutar con el público. A vivir un momento de esos que siempre se registran en nuestra retina.

Ambos han cantado a guitarra el último single del gallego. Plumas. Porque solo se necesita de un instrumento y dos voces para hacer de un momento algo único. Y más si tienes al público entregado.

Natalia Lacunza, la segunda voz de “Imaginaré”

Y si hay una primera sorpresa es porque hay una segunda. Y esta si que no se la esperaba el público. Cuando Nil Moliner ha pronunciado el nombre de Natalia Lacunza, los gritos han narrado todo lo que había que narrar en ese preciso instante.

Natalia y Nil se han fundido en un abrazo. De esos musicales. De los que pocos son capaces de hacer. Estrenando tema del próximo álbum. Imaginaré. Sencilla. Dulce. Frágil. Alocadamente eterna. Así ha soñado el dúo que han protagonizado esta noche. El público ha caído. Entre la sorpresa y la sonrisa perpetua.

Un repaso a los inicios

Casi al final del recorrido Nil ha querido echar la mirada atrás. A ese muchacho que subía covers en su canal de Youtube. Con una media sonrisa y con algo de vergüenza nos ha deleitado con una cover muy especial. Vi de Pablo López. Para luego, detener su mirada y susurrar: “Hay canciones que las quieres un poquito más. Porque es vuestra. Y lo que habéis conseguido con esta canción no tiene precio. Me hizo conocer a Alfred, a Roi, a gente maravillosa”. Y hemos dado paso a “Que nos sigan las luces”. Un tema que se ha cantado casi solo. Porque el público lo ama y lo respeta.

Ha disfrutado como un niño. Feliz. Saltando de alegría. Hablando con su público con auténtica complicidad. Su directo es una fiesta. Un chute de positividad. Esperanza para el corazón. Que esto nunca, nunca, está de más.

“Siempre, siempre, os estaré esperando”, ha pronunciado Nil Moliner al término de un recital inolvidable.

Fotografías del concierto de Nil Moliner en Joy Eslava, Madrid

ENTREVISTA con Nil Moliner

Horas antes de su concierto en Madrid pudimos charlar un rato con él. ¡Te lo dejamos aquí abajo!

*Todas las fotografías realizadas por Ana Márkez Photo

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