Ya está aquí. Se ha hecho esperar, pero el videoclip oficial de ‘Tarántula’, que completa el viaje de este tema de Natalia Lacunza, ya ha llegado a nosotros. La navarra ha vuelto a apostar por salirse de la norma, de lo establecido, del sendero que sigue la gran mayoría de artistas en estos momentos, y nos ha presentado una propuesta fresca y que lleva su sello de principio a fin. Lo demostró en la Academia de ‘OT 2018’, también cuando afirmó categóricamente que no quería representar a España en esta edición de Eurovisión, y lo ha vuelto a hacer una vez más: no tiene pensado traicionarse a sí misma

Puede que sea el aire de su tierra o la forma de ser de sus gentes, o incluso una casualidad, pero Natalia está siguiendo los pasos de Amaia en el sentido de ser quien quiere ser. Lejos de buscar repetir lo que otros muchos ya han hecho, lejos de sumarse a la tendencia latina actual, casi reggaetonera, la finalista de ‘Operación Triunfo’ ha decidido hacer su música, aquella en la que cree y aquella que cuenta lo que siempre ha querido contar. Y esto también lo vemos en el videoclip. Primer gran acierto. 

La estética del mismo podría ser perfectamente el segundo miembro de una lista de aciertos bastante amplia. El color es quizá el gran protagonista del vídeo, con permiso de la propia cantante. Apostando en todo momento por tonos pastel, las composiciones que vemos y los diferentes escenarios nos conectan de manera directa con la estética también presente en ‘Otras Alas’, primer EP de Natalia Lacunza. Amarillos, naranjas, azules y rojizos que generan una sensación de calma y una atracción casi magnética en el espectador. 

Una atracción que también puede venir de la mano de los planos, tercer acierto en este videoclip de ‘Tarántula’. El director, Diego Jiménez, apuesta por la utilización de planos fijos que se suceden. Unos planos que respetan la estética general del vídeo y la acompañan, creando pequeños cuadros en los que cada detalle está cuidado, equilibrando la escena y generando cierta simetría mediante diferentes elementos de atrezzo, lo cual aporta magnetismo a la escena. 

La coreografía suma algo de movimiento y de acción a esta ‘Tarántula’, despertándonos a todos del sueño en el que la sociedad actual nos ha introducido, como también se despierta el co-protagonista del videoclip cuando Natalia le ofrece el veneno de la araña. Una metáfora más, abierta a numerosas interpretaciones y que hace partícipes del propio vídeo a los espectadores, que terminan de verlo y continúan pensando en él, en lo que han visto y en lo que no se ve de manera explícita, pero está ahí.

Lo que también está y ha sido muy comentado es la influencia de Billie Eilish y también la del videoclip de ‘Papaoutai’, de Stromae. Con respecto a este último, las similitudes son evidentes, es evidente que la navarra se ha fijado en la historia que contó el belga en su día para trasladarnos lo que quería contar ella en ‘Tarántula’. Su gran parecido, que quizá puede resultar excesivo para algunos, es la única pega que los fans están poniendo al nuevo trabajo de Natalia Lacunza, que ya cuenta con más de 190.000 reproducciones en YouTube. 

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