Ha tardado en llegar y ha durado demasiado poco. La tercera temporada de ‘La casa de papel’ ya ha sido devorada por espectadores de todo el planeta, que esperan ansiosos una cuarta parte que resuelva el enorme nudo que se ha formado en los ocho capítulos que se estrenaron el pasado viernes. Como era de esperar, la gran mayoría del público no tardó más de un día en finalizar un primer visionado que ha dejado satisfechos a casi todos los espectadores, quienes no han parado de alabar la inteligencia de la serie, así como su ritmo y su espectacularidad. 

Personalmente, he querido ir más allá de esa valoración general en la que muchas veces nos quedamos, especialmente si hablamos de visionados rápidos y continuos como suelen ser los de las series de Netflix. Por eso, tras mucha reflexión, atención y análisis, he extraído los aciertos y los errores de esta tercera temporada de ‘La casa de papel’.

· ACIERTO: Vuelve la tensión. 

Uno de los principales rasgos de la primera parte de ‘La casa de papel’ es la continua tensión a la que está sometido el espectador. Pese a que en los capítulos se introducían diferentes flashbacks para explicar cómo había llegado la banda del Profesor a ese punto, prácticamente no había respiro para el público entre escenas de acción y posibles fallos en el plan, con la amenaza de ser atrapados estando presente en todo momento. 

Una tensión que se disipó un poco en la segunda temporada y que ha regresado en esta tercera. Desde el primer episodio, en el que descubrimos el motivo del regreso de la banda, Álex Pina y compañía nos mantienen en el límite hasta ese final apoteósico al que llegamos con las pulsaciones al máximo. Una tensión que nos lleva de un capítulo a otro, sin darnos cuenta de que el tiempo pasa y metiéndonos en la serie por completo.

· ERROR: Demasiado precipitada. 

Si bien es cierto que esta tensión nos lleva de la mano, también provoca que en ocasiones no prestemos demasiada atención al detalle. Pero si apostamos por un segundo visionado más calmado, es bastante probable que nos demos cuenta de que en estos 8 capítulos pasan demasiadas cosas en muy poco tiempo

Volviendo a la primera temporada de ‘La casa de papel’, recordaremos que el conflicto principal, es decir, el atraco en sí, fue desarrollándose poco a poco. La acción no dejaba de sucederse, pero el atraco avanzaba a un ritmo pausado, algo necesario para que esa tensión de la que hablamos fuera creciendo y para que el espectador entendiera a la perfección lo que estaba ocurriendo, empatizara con los personajes, conociera sus motivos, analizara el plan del Profesor… Este ritmo pausado nos ha faltado un poco en esta tercera entrega, que puede dejarnos con una cierta sensación de atropello

· ACIERTO: Ritmo narrativo vertiginoso. 

Sin embargo, el ritmo narrativo en sí es un gran acierto y es el culpable de que la atención del espectador no se pierda en ninguna escena. Intercalando a la perfección momentos de acción con secuencias algo más calmadas, que nos permiten recuperar el aliento, han creado un hilo conductor que no te suelta en ningún instante. 

Puede parecer contradictorio con respecto al anterior punto, pero no lo es. Con este mismo ritmo narrativo y un menor número de ‘sucesos’ por episodio, por así decirlo, se eliminaría la sensación de atropello que ha quedado en parte del público. 

· ERROR: Falta de profundización en los personajes y en sus conflictos.

Lo que también me ha faltado es una mayor profundización en los personajes y en sus conflictos. A la mayoría ya les conocemos, es cierto, pero ¿qué ha ocurrido en estos años? ¿Qué ha cambiado en ellos desde el atraco a la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre? Estas son dos preguntas que no terminamos de contestar tras la tercera temporada de ‘La casa de papel’, como tampoco terminamos de conocer el nuevo plan o la preparación de los atracadores antes de entrar en el Banco de España. 

Se presentan conflictos muy interesantes en personajes como Nairobi, el Profesor o Denver, pero no terminamos de indagar en ellos, no terminamos de conocerlos a fondo, y se nos quedan cojos. Quizá sea en la cuarta temporada cuando encontremos esa profundidad que nos ha faltado, pero por ahora supone uno de los principales fallos de esta tercera parte.

· ACIERTO: Incorporaciones interesantes al elenco.

Junto a los miembros de la banda del Profesor que ya conocíamos, hemos encontrado una serie de incorporaciones interesantes tanto a nivel de elenco como de trama. Nombres propios como Najwa Nimri o Rodrigo de la Serna se han sumado a la serie, aportando una bocanada de aire fresco siempre necesaria cuando se da un salto tan importante entre temporada y temporada.

En cuanto a personajes, tenemos tres nuevos miembros de la banda: Palermo, Bogotá y Marsella. Todos ellos nos han dejado pinceladas de su pasado, de su forma de ser y entender la vida, de sus conflictos… Pero una vez más parece que nos quedamos en la superficie, incluso en el caso de Palermo, del cual descubrimos uno de sus grandes secretos sin saber muy bien cómo hemos llegado a él. Como también nos ocurre con la inspectora Sierra, de la que sólo conocemos el cascarón.

Indudablemente, son incorporaciones interesantes y un gran acierto. Pero nos falta profundidad.

· ERROR: Demasiado corta. 

Uniendo esa precipitación y la falta de profundidad ya mencionada, se nos queda una temporada algo corta para todo el contenido que nos trae. Ocho capítulos no son pocos, pero sí lo parecen en este caso. Nos cuentan mucho en muy poco tiempo, demasiado rápido y demasiado por encima, casi como el Profesor ha tenido que organizar este nuevo atraco. Quizá dos episodios más hubieran solucionado todo lo anterior, aumentando el tiempo disponible y dando más margen para profundizar, contar con detalle y desarrollar. 

· ACIERTO: Dirección impecable.

No se pueden poner pegas a la dirección de estos ocho capítulos. Impecable, en algunos casos innovadora, con escenas que quitan el aliento y una fotografía que en ocasiones también lo hace. Era algo que esperábamos, porque ya lo habíamos visto en las dos entregas anteriores, y lo hemos tenido. 

· ACIERTO: Magníficas interpretaciones. 

Lo mismo ocurre con las interpretaciones. Nadie falla en un elenco equilibrado en el que todos brillan, incluso aquellos que en las primeras entregas pasaron algo más desapercibidos. Una vez más, Álvaro Morte es merecedor de una mención especial por su transformación en el Profesor y en Sergio, a quienes podemos diferenciar sin esfuerzo. Sin caer en el spoiler, una de sus últimas escenas es también merecedora de todos los premios de interpretación de la temporada. 

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