Estamos acostumbrados a juzgar a las personas drogodependientes desde la distancia, dando por hecho que el camino que les ha llevado hacia esa terrible situación ha sido agradable, bien planito y con césped y flores en los márgenes. Especialmente si esa persona es joven. Porque, claro, es imposible que en tan pocos años tu vida haya sido tan dura y complicada como para que tengas que entregarte a algo que te aleje de la realidad, aun siendo consciente de lo peligroso y nocivo que es. Un pensamiento recurrente que ‘Euphoria’ elimina desde los primeros compases de su primer capítulo, momento en el que conocemos a Rue Bennett, su protagonista. 

Esta joven, interpretada -de manera exquisita- por Zendaya, tiene 17 años y está a punto de salir de un centro de rehabilitación después de haber sufrido una sobredosis que la llevó hasta el coma. Pero esto es algo que sabemos después de conocer, de manera rápida y algo superficial, su camino. Rue llegó al mundo tan solo unos días después de los atentados del 11S, en un momento en el que el pánico, la inseguridad y la rabia formaban parte de la sociedad de Estados Unidos, y probablemente de todo Occidente. Aunque sus padres siempre la quisieron y la quisieron bien, ofreciéndole una infancia feliz, sin gritos, sin ningún tipo de abuso y sin nada que la guiara hacia algún posible trauma, la vida de Rue se complicó cuando tan solo era una niña

En su infancia, a nuestra protagonista se le diagnosticaron Trastorno Obsesivo Compulsivo, Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad, Ansiedad y un probable Trastorno Bipolar. A partir de ese momento, la medicación se convirtió en su fiel compañera, como también lo eran la tristeza, la falta de aire o incluso la paranoia. Unas realidades que, por suerte, la gran mayor parte de los niños no conocen, y de las que Rue quería librarse. Por eso, cuando tuvo que cuidar de su padre, enfermo de cáncer, no dudó en probar sus medicinas para comprobar si su dolor, algo menos físico que el de su padre, también se iba. Y así fue cómo Rue encontró su cura y también su veneno

Rue
Rue

Adicción. 

A partir de ese momento, su adicción a las drogas ha marcado su vida, hasta el punto de casi llegar a quitársela. Se ha convertido en el eje de su mundo, en aquello que le permite alcanzar una cierta tranquilidad, a la que no podemos llamar felicidad, pero sí paz. 

Las adicciones o, mejor dicho, las obsesiones forman parte de la vida de Rue. Un programa de televisión, una persona, una sustancia… Cualquier cosa que haga que se sienta mejor se convierte en su centro de gravedad, hasta que llega la decepción, a la que siempre espera. Siempre tiene que existir ese elemento al que agarrarse para que su vida tenga cierto sentido, al menos el suficiente para continuar. 

Esto hace que Rue siempre se coloque a sí misma en último lugar. Ni siquiera cuando toma drogas, para eliminar su angustia y su dolor, está pensando en ella. Sólo piensa en la sensación, que en ese momento es el eje de su mundo. Por eso, aun siendo consciente de que las drogas son malas para ella en todos los ámbitos de su vida, sigue consumiéndolas. Y, por eso, se olvida de ellas en cuanto Jules entra en escena. 

Rue
Rue

Jules y quien estuvo antes. 

Hasta este punto, quien no conozca a Rue, puede pensar que es una persona egoísta y egocéntrica, algo que en parte coincide con la verdad. Pero en ‘Euphoria’, como en la realidad, no todo es blanco o negro. Esta joven también sabe lo que es querer y hacerlo sin barreras y sin límites. Una faceta que conocemos en el momento en el que su camino se une al de Jules, con quien se siente cómoda, con quien puede ser ella misma y con quien, sorprendentemente, su dolor y su angustia desaparecen. 

Por eso, cuando esta le pide que deje las drogas, Rue lo hace y cumple con su palabra. Lo que una sobredosis y un coma, unidos al dolor que esto provocó en su familia, no habían conseguido lo logró una nueva sonrisa a su lado. El egoísmo del que hablaba desaparece cuando Jules comienza a formar parte de su día a día. A ella le entrega todo: su tiempo, su amor, su comprensión… Cualquier cosa con tal de mantenerla a su lado. 

No es la única persona con la que, sospechamos, ha hecho esto. Lexi, a quien define como su mejor amiga de toda la vida, también fue el centro de su universo en algún momento. Pero las drogas, en este caso, sí se interpusieron entre ellas. Aunque no terminamos de conocer la relación pasada entre ambas, en varias ocasiones queda bastante claro que Rue sintió mucho más que cariño por ella, y también se entregó a Lexi, como lo hace a sus otras adicciones

Rue, Jules y Lexi
Rue, Jules y Lexi

Familia. 

Detrás de su drogadicción y de su aparente egoísmo se encuentra un amor profundo por su familia. Rue cuidó de su padre en su lecho de muerte cuando tan solo tenía 13 años, se ha ocupado de su hermana durante gran parte de su adolescencia y ha tratado de ocultar su dolor a su madre en la medida de lo posible. Porque la quiere, probablemente más que a nadie, pero no quiere que sufra por ella. De hecho, puedo llegar a aventurarme a decir que no se considera digna de su amor.

Ha construido un escudo en torno a sí misma para no forzar a su madre y a su hermana a cuidarla, quererla y sufrirla, pero en el fondo sigue siendo una niña. Quizá sea un dato que hayas olvidado en el proceso de lectura de este artículo, entre adicciones, enfermedades y trastornos mentales y escudos, pero Rue sólo tiene 17 años. Y a veces, sólo a veces, se olvida de todos sus muros y se deja abrazar por el amor de una madre a la que quiere con locura. Y a la que también necesita. 

Rue y Gia
Rue y su hermana Gia

¿Sus trastornos la definen?

A estas alturas, está bastante claro que los trastornos mentales que sufre Rue han marcado su vida, llevándola a tomar decisiones que la han transformado por completo. Pero ¿la definen? ¿Existe Rue más allá de su TOC, su supuesta bipolaridad, su déficit de atención y su ansiedad? Evidentemente, y mostrarnos esto es uno de los grandes aciertos de ‘Euphoria’. Muchas veces, desde el desconocimiento y el prejuicio, pensamos en una persona deprimida como simple y llanamente eso. Como si esa persona no tuviera personalidad más allá de su enfermedad, como si no hubiera nada más que conocer de ella. Algo que se puede extender a la gran mayoría de trastornos y enfermedades mentales. 

A través de Rue, un personaje que representa a una importante parte de nuestra sociedad, conocemos la realidad, conocemos a la persona que hay detrás del trastorno. Rue es alegre, divertida, buena amiga, generosa y cariñosa. También es egoísta a veces, cabezota, caprichosa en algunas ocasiones, insegura y bastante intensa. Y, además de todo esto, padece los trastornos y enfermedades que hemos comentado, los cuales transforman su comportamiento, pero no la definen. 

Rue
Rue

Por esto es importante la ficción, por esto es importante que se hagan series realistas en las que se represente a todo tipo de personas. Para que ellas mismas vean que hay más gente que está pasando por lo mismo, pero también para que el resto comprenda lo que tiene ante sí y no prejuzgue ni cause un daño innecesario. Y por esto es importante tener un personaje como Rue, en el que no se ha decorado ni edulcorado nada. Un personaje que a veces amarás y que otras odiarás. Un personaje que te provocará ternura, rabia, dolor y un sinfín de emociones, como también ocurre con las personas reales. 

Porque así es Rue: real

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