Es lógico que la Toscana se haya convertido en tantas ocasiones en un escenario que invita a soñar, a perderse a través de las páginas de un libro o de las imágenes contenidas en una película. Romántica, auténtica, sencilla y apasionada, así es como tendemos a sentir esta región italiana, quizá la más popular del país vecino. Y así la descubrimos en 2003 de la mano de Frances Mayes, la protagonista de ‘Bajo el sol de la Toscana‘.

‘Bajo el sol de la Toscana’ está escrita y dirigida por Audrey Wells, y protagonizada por Diana Lane. La actriz se puso en la piel de Frances, una escritora que acaba de atravesar un proceso de divorcio que le ha dejado inmersa en una profunda crisis. Con la esperanza de que se recupere de este mal momento, su mejor amiga decide regalarle un viaje por la Toscana. Y lo que parecía ser una sencilla escapada de diez días termina convirtiéndose en una decisión vital: Frances decide quedarse a vivir en una villa llamada Bramasole (que significa algo así como «que anhela el sol»), preciosa pero en ruinas. Una casa que necesita tantas reformas como su propio espíritu.

Bajo el sol de la Toscana (2003)

Partimos de este argumento para empezar a soñar con esas tierras auténticas de las que hablábamos. En ‘Bajo el sol de la Toscana’ son muchos los escenarios que recorremos que podrían protagonizar estas líneas; Florencia o Roma, dos de las ciudades más hermosas del planeta, tienen cabida en la historia de Frances. Pero un sol diferente es el que nos interesa: el de los pueblos de la Toscana. El de Cortona. El de Bramasole.

La mayor parte de la película se grabó en esta localidad de Arezzo: Cortona. La afluencia de viajeros al pueblo de Frances Mayes ha aumentado con el paso de los años, pero no ha perdido su paz ni su esencia. De origen etrusco, en sus calles de origen medieval encontramos rasgos de otras épocas históricas; su catedral, sin ir más lejos, es un ejemplo del Renacimiento que tanto embelleció Italia.

Fotografía: Patrick Denker

Cortona puede visitarse en un día, pero si lo que uno busca es desconectar y reconectar con un espíritu que tal vez también necesite reformas, lo ideal es dejarse enredar por sus callejones y sus gentes durante un periodo de tiempo más largo. Hay que pasearla sin mapa, que es como mejor se conocen los lugares (de película). Habiendo visto ‘Bajo el sol de la Toscana’ y habiéndose empapado de la amabilidad de sus escenas, seguramente se desee sentir la hospitalidad que Frances Mayes sintió en esta historia ficticia. No es difícil dar con ella. Cortona, de vida rutinaria pero abierta al turismo, es un espacio en el que es fácil sentirse en casa.

Quizá encontremos nuestra propia Bramasole. La de Frances existe, y se encuentra a media hora andando de Cortona por un paisaje espléndido que hará las delicias de los amantes del senderismo. Para rodar los interiores de esta mansión que se convirtió en el hogar de la escritora, Villa Laura fue la elegida, y hoy en día puede reservarse una estancia en un lugar que ha sido reformado a raíz de esta película (no saldrá barato, pero habrá a quien le merezca la pena).

Fotografía: Giovanni Sighele

En cualquier caso, si uno ha quedado prendado de la magia que respira ‘Bajo el sol de la Toscana’, de todo lo que nos proponen con esta historia y de lo lejos que nos invita a ir su conclusión, Cortona, con Bramasole de por medio o no, es un lugar perfecto en el que plantearnos el camino que nuestro corazón quiere seguir, olvidándonos del miedo que a veces da tomarlo.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.