El género de terror es uno de los más admirados y despreciados a partes iguales. Por eso, es especialmente complicado crear una ficción dentro de este género que sea capaz de poner de acuerdo al público y a la crítica, algo que consiguió ‘La maldición de Hill House’ con su primera temporada. Pocos esperaban que la serie de Netflix se convirtiera en una de las revelaciones del año, pero el fenómeno no tardó en surgir, así como tampoco lo hicieron las buenas críticas, que hablaban de un terror inteligente, que sobrepasaba la barrera de los sustos a los que todos estamos ya tan acostumbrados. 

Personalmente, me resulta una tarea imposible escoger un solo aspecto que haya hecho de esta serie un imprescindible. Son tantas las capas que la componen que sería injusto quedarse con una sola. ¿Es el tratamiento de la muerte lo que la hace especial? ¿O la construcción de una verdadera mansión de los horrores? ¿O la continua duda que genera en el espectador? Si esto fuera un examen tipo test, marcaría un ‘sí’ detrás de otro.

Junto a estos aspectos de la serie, por llamarlos de alguna manera, no podían faltar los personajes. La familia Crain es, quizá, uno de los puntos más destacados de ‘La maldición de Hill House’ en todas las críticas que se han emitido desde medios especializados. Mike Flanagan nos presenta a la perfección a todos y cada uno de los miembros de esta familia, permitiéndonos que les conozcamos a fondo, con sus similitudes y sus diferencias, sus miedos, sus traumas y sus deseos. De esta manera, el público termina siendo uno más entre ellos, teniendo la sensación de que les ha visto crecer y tomar los diferentes caminos que les han conducido al presente que ahora presenciamos. 

Junto a ellos, aparecen una serie de lazos dignos de análisis, especialmente en lo que a los cinco hermanos se refiere. Criados como una familia enormemente unida, los sucesos que tuvieron lugar en Hill House durante su infancia les marcan y marcan también las relaciones que existen entre ellos. He vuelto a disfrutar -porque es el verbo que mejor casa con esta serie- de la primera temporada de ‘La maldición de Hill House’, prestando especial atención a la unión entre estos hermanos y rescatando una serie de pilares que conforman los lazos que se han ido creando entre todos. 

'La maldición de Hill House'

El amor

El principal y el fundamental. Pese a que la vida les ha llevado a diferentes lugares y, en ocasiones, les ha enfrentado de manera cruda, los hermanos Crain siguen queriéndose con todo su corazón. Ni siquiera el libro escrito por Steve, en el que habla de todo lo ocurrido en Hill House y que para algunos, como Shirley, es un libro manchado de sangre, ha sido capaz de separarles. Es evidente que la relación entre estos dos personajes no está atravesando su mejor momento, pero sigue existiendo un profundo amor entre ellos. 

Durante toda la serie, somos testigos mudos de momentos dolorosos, en los que unos hieren a los otros, pero también vemos cómo no pueden dejar de quererse y protegerse mutuamente. Porque, tal y como se dice en su último capítulo, «el amor es la ausencia de toda lógica». Y digamos que la lógica nunca ha formado parte de la ecuación cuando hablamos de la vida de los Crain o de esta serie. 

Estos cinco hermanos se quieren y es el amor lo que les mantiene unidos pese a todo y lo que, en última estancia, les acaba salvando. Un amor absoluto que, para mí, viene personificado en la figura de Nellie. La más pequeña de todos, incluso más que su hermano mellizo, aunque tan solo por unos minutos, pero la que ejerce como verdadero nexo de unión. En un principio, es su muerte la que les une de manera física -y también en el dolor y en la culpabilidad-, pero finalmente es su amor el que les protege en su regreso a la casa, unido al amor de un padre que nunca fue comprendido. 

'La maldición de Hill House'

Nellie, que jamás recriminó a sus hermanos que no creyeran nada de lo que ella confesó haber visto en su infancia y en los años posteriores, que pidió ayuda a gritos y terminó siendo presa de Hill House, es quien finalmente abre los ojos de todos y trae el perdón a sus vidas. Un perdón que, en ese final abierto a interpretaciones, les permite volver a avanzar sin una pesada carga que habían llevado encima durante mucho tiempo. 

La desconfianza

No todos los lazos que unen a los hermanos Crain son positivos. Tal y como vamos viendo a partir del primer episodio, a lo largo de sus vidas han ido apareciendo algunos conflictos que les han distanciado: el libro de Steve, la adicción de Luke, el hermetismo de Theo… Pero todo ello nos lleva a un mismo punto: lo ocurrido en Hill House

Mientras que Nellie y Luke siempre se han creído el uno al otro, probablemente basándose en su propia experiencia, la desconfianza del resto de hermanos ha generado una brecha que en cierto momento creemos insalvable. Una desconfianza que aparece representada con especial intensidad en la figura de Steve. Pese a que es él quien escribe el libro acerca de la casa, nunca creyó nada de lo que contaron sus hermanos y su padre. Por el contrario, el mayor de los cinco cree que todos ellos llevan en sus genes la enfermedad mental que acabó con la vida de su madre. 

'La maldición de Hill House'

Esta falta de confianza provoca que la soledad se apodere de Luke y Nellie, hasta el punto de llevarles a uno a la adicción y a la otra a la desesperación. Y también genera los muros que Theo se construye en torno a sí misma, negándose a sentir, pese a que en el fondo sabe que todo lo que contaron sus hermanos pequeños y su padre podría ser cierto. En definitiva, ella tiene un don especial que pocos conocen. 

Todos ellos, salvo los dos pequeños, necesitan ver sus propios fantasmas, necesitan experimentar en primera persona el horror de los mellizos, para comenzar a confiar. Y es precisamente esa confianza que ganan los unos en los otros la que les llevará a la salvación. 

La dependencia

En cierta manera, todos los hermanos Crain dependen del resto. Los casos más claros, una vez más, son los de Luke y Nellie. En el caso del primero, siempre ha necesitado la ayuda de sus hermanos para intentar sobrevivir a su adicción, y también para volver a caer en ella. Y, por su parte, Nellie ha necesitado su atención y su apoyo para salir adelante en los momentos más complicados, especialmente cuando regresa la señora del cuello torcido. 

Pero Theo y Shirley también dependen la una de la otra. Por eso la primera decide vivir en la casa de invitados de su hermana, y por eso ésta lo acepta. Porque ambas necesitan sentirse cerca y tenerse; de lo contrario se encontrarían bastante solas. Las dos han construido un importante muro en torno a sí mismas, para alejar a todo el que pretenda acercarse, para evitar así su propio sufrimiento, así como el de la otra persona. 

'La maldición de Hill House'

El caso menos claro, pensarás, es el de Steve. Vive su vida, escribe sus libros y juzga constantemente a sus hermanos. Sin embargo, en ‘La maldición de Hill House’ también somos testigos de su dependencia. Cuando escribe la novela que habla de los extraños sucesos que marcaron su infancia y la de sus hermanos, pide en varias ocasiones su aceptación, la busca, casi la ruega. Porque para él son cuatro pilares básicos sin los que el éxito no tiene sentido. De hecho, parándonos a pensarlo, ¿le vemos disfrutar de su fama en algún momento?

El perdón

Finalmente, el último pilar que marca su relación es el perdón, al que les cuesta bastante llegar. Es en la habitación roja, con un Luke cercano a la muerte y el fantasma -que no es otra cosa que un deseo- de Nellie, cuando todos consiguen deshacerse de su desconfianza, de sus reproches y de todo lo negativo que ha existido entre ellos a lo largo de los años. 

'La maldición de Hill House'

Un perdón que da paso al amor más absoluto y a la supuesta salvación. Un perdón que les conduce hacia una tranquilidad y una felicidad que les permiten continuar con sus vidas, esta vez de verdad, avanzando y dejando atrás a los fantasmas del pasado, nunca mejor dicho. 

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