El accidente, de Blanca Lacasa, es un libro pequeño, de los que se leen en una sentada… y aun así consiguen dejarte ligeramente descolocada. No porque pase nada especialmente grave, sino porque lo que pasa es demasiado reconocible.
No va de un accidente. Va de ese momento exacto en el que alguien irrumpe en tu vida sin permiso y te lo desordena todo un poco. Va del flechazo tardío, incómodo, inapropiado. De la imaginación desbocada. De las expectativas que se inflan solas. De cómo una historia puede crecer muchísimo más en tu cabeza que en la realidad.
La protagonista no hace nada extraordinario. No toma grandes decisiones ni protagoniza gestos épicos. Piensa. Observa. Fantasea. Se engancha. Y ahí es donde el libro se vuelve peligroso, porque Blanca Lacasa escribe justo desde ese lugar: el de los pensamientos que no dices en voz alta, los escenarios que te montas sin querer, la película romántica que sabes que no deberías estar rodando… pero sigues rodando igual.
El tono es delicado, contenido, casi frágil. Y a la vez tiene algo cruel, porque no te protege. No te ofrece una historia de amor redonda ni una conclusión tranquilizadora. Te deja sola con esa sensación incómoda de saber que has estado ahí. Que tú también has leído señales donde quizá no las había. Que tú también has alimentado algo con más ilusión que hechos.
¿Me ha gustado? No lo tengo clarísimo.
¿Me ha parecido interesante? Mucho.
¿Me ha removido cosas que creía bastante superadas? Bastantes más de las que me apetecería admitir.
El accidente no busca gustar a todo el mundo. Es breve, algo escurridizo, y se mueve en ese territorio resbaladizo entre lo tierno y lo patético, entre la ilusión y el autoengaño. Un libro que no te abraza al terminar, pero te mira con cara de “ya sabes de qué te hablo”.
Y eso, a veces, es más que suficiente.













“¿Me ha removido cosas que creía bastante superadas? Bastantes más de las que me apetecería admitir.” – Absolutamente de acuerdo, he tenido la misma vivencia con este libro. Y es que el punto muerto en el que ocurre un accidente no solo puede ser una orientación sexual, también puede ser, por ejemplo, una amistad.
No todos los libros consiguen remover cosas en mí, por lo tanto, yo sí que estoy segura de que me ha gustado.