Indomable llegó en septiembre al madrileño barrio de Prosperidad con el objetivo de demostrar que la cocina mexicana puede trascender los tópicos y evolucionar hacia un lenguaje más contemporáneo y creativo. Y, de momento, lo está consiguiendo.
Aquí no hay clichés ni tópicos, y eso se nota. El concepto está inspirado en la esencia de una taquería de barrio, pero con un estilo mucho más actual y casi que de barrio. Los tacos, las tostaditas y aguachiles se encuentran en una carta que es corta, pero destaca precisamente por eso.
El restaurante Indomable cuenta con un espacio de estética minimalista y con un toque industrial. Aunque es un lugar muy cercano y acogedor, con una barra como protagonista y varias mesas alrededor que invitan a compartir y, sobre todo, a disfrutar del buen rollo.
Prosperidad se posiciona como el barrio perfecto para un local como este. Un lugar en el que se come muy bien y se genera una experiencia que trasciende lo gastronómico para conectar también con las personas y con la vida del barrio.
En Indomable la carta es breve y cuenta con influencias latinas y orientales. La propuesta gastronómica es muy clara y está compuesta por ocho deliciosos platos y un postre. Cada creación busca sorprender al comenzar con sabores intensos, contrastes inesperados y guiños globales.
Los tacos son el estandarte de Indomable y pueden ser de carnitas con escabeche y aguacate, una propuesta fresca, equilibrada y con matices ácidos; de pollo al mole de ciruela con dukkah, una versión original que sustituye el clásico sésamo por una mezcla especiada y crujiente, creando un juego entre lo dulce, lo picante y lo tostado; o el taco de res con queso fundido, salsa de mango y chile rojo, potente y sabroso, con un punto afrutado que aporta frescura.
Más allá de los tacos, la carta despliega una serie de platos que reflejan el espíritu libre y viajero de Indomable: ostra aliñada, cuya salsa evoluciona con la temporada y la inspiración del chef —actualmente con manzana verde, pepino y wasabi, en un equilibrio entre dulzor, acidez y picante. O una exquisita tostada de atún con mayonesa de nori, ajos rostizados y puerros fritos, una combinación de umami, textura y notas tostadas.
Asimismo, destacan también sus torreznos “Paquita Salas”, en homenaje a la tradición castiza con un guiño irreverente, acompañados de la clásica salsa vietnamita nước chấm, que aporta frescor y contraste.
Haciendo referencia a los países latinos: el aguachile de gambas con tortillas moradas fritas y mayonesa de chipotle, un plato vibrante con ecos de la cocina japonesa. Y no puede faltar un buen guacamole de piña en dos cocciones, una de las señas de identidad del restaurante, que combina piña caramelizada en mantequilla —melosa y dulce— con piña fresca —ácida y crujiente—, creando un contraste sorprendente.
Como broche final, un clásico y exquisito tres leches cierra la experiencia con su equilibrio entre suavidad y dulzor. Además, la carta se mantiene viva gracias al “plato del mes”, una creación efímera que refleja la inspiración del momento y ofrece siempre una nueva razón para volver.
Sin duda, Indomable es un lugar al que ir para disfrutar de la buena comida y el buen ambiente. Un sitio perfecto para un picoteo en el que siempre querrás repetir. Un fantástico proyecto gastronómico con el alma de barrio liderada por Natalia Ordoñez.


















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