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Sobre ‘Shutter Island’ y uno de los finales más comentados del cine

Shutter Island
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Este artículo contiene spoilers de ‘Shutter Island’.

Podríamos decir que ‘Shutter Island’ es una de las imprescindibles de la filmografía de Martin Scorsese, pero estaríamos siendo injustos con el neoyorkino. Porque, tirando de objetividad, todas sus películas lo son. Aunque sí es cierto que este es uno de los títulos más aplaudidos por el público y, sobre todo, uno de los que ha generado más conversación. Lo ha hecho por el juego constante que se establece entre realidad y ficción o imaginación. Y, sobre todo, lo ha hecho por su final, uno de los más comentados de la historia del cine.

Después de acompañar a Teddy Daniels en su investigación, de ir confundiéndonos de su mano con cada supuesto descubrimiento y de elucubrar todo tipo de teorías, el giro que se produce en la tercera parte de la cinta sorprende de manera extraordinaria. Sin previo aviso, toda la historia da la vuelta. Teddy Daniels es en realidad Andrew Laeddis, un antiguo Marshall y veterano del ejército que asesinó a su mujer después de que esta, maniaca y depresiva, ahogara a sus tres hijos. Una tragedia tan brutal que prefirió borrar de su cabeza, creando una fantasía en la que seguía siendo Marshal y llegaba a Shutter Island para resolver un misterioso caso. Como el héroe y no como el villano.

Pero no es este giro el que ha generado una conversación que ya dura más de una década, sino la escena final. En ella vemos a un Laeddis que, en teoría, ya ha asumido su realidad y que, por tanto, se encuentra en proceso de recuperación. Después del experimento que le permitió recorrer la isla de arriba a abajo como su alter ego, ha dejado atrás a Teddy Daniels. Sin embargo, en una conversación con su psiquiatra, vuelve a adoptar esa identidad. Seña de su no recuperación y, por tanto, razón suficiente para dar el siguiente paso: lobotomizarle.

En el momento en el que Laeddis ve cómo se acerca el personal médico con la aguja correspondiente, vuelve a dirigirse a su psiquiatra para pronunciar unas últimas palabras. “Este sitio me hace cuestionarme… ¿Qué es mejor, vivir como un monstruo o morir como un buen hombre?”. Una frase con la que se despide y en la que deja entrever que quizá en esta ocasión sí es consciente de quién es en realidad.

¿Qué nos cuenta este final?


Shutter Island

Durante un pequeño periodo de tiempo, llegué a pensar que realmente Teddy Daniels había caído en una trampa. Y ese es el primer juego de ‘Shutter Island’, que tira del carisma del personaje y del misterio y la oscuridad que rodean a la isla y al propio centro. Pero lo cierto es que aquí el dilema principal está en esa pregunta final, que lo deja todo en el aire.

Parece evidente que, hasta el momento en el que le muestran la realidad de la manera más gráfica posible, Andrew Laeddis vive en su realidad paralela. Y, aunque en ella ha guardado una pequeña parte del dolor que le acompaña, vive tranquilo y con la conciencia medianamente limpia. También se ha dejado una pequeña parte de su culpabilidad, pero transformándola en una historia mucho más heroica y uniéndola con la parte de sí mismo que conserva. De Andrew Laeddis queda el pasado y queda también su búsqueda de la justicia. Quedan, por así decirlo, las bases. Quizá esa sería la versión de sí mismo que habría perdurado si la depresión y la muerte no se hubieran cruzado en su camino. Es posible que ese sea el verdadero Andrew Laeddis, el que existe detrás del dolor, de la pérdida y de la culpa.

Teddy Daniels, su alter ego, desaparece cuando le enfrentan con la dolorosa realidad. Y parece que se marcha de manera definitiva. Pero, atendiendo a los primeros compases de su conversación con su psiquiatra, no tarda en volver. Para luego dejar en el aire si en realidad ha vuelto o solo está fingiendo haberlo hecho. La primera pregunta que surge aquí está directamente relacionada con la intencionalidad y la culpa. ¿Hasta qué punto es consciente Andrew de que está creando una realidad paralela? ¿Y está dispuesto a afrontar su culpa y, por supuesto, el dolor que la acompaña? ¿O prefiere apostar por el camino que aparentemente parece más sencillo?

Sus últimos pasos, precedidos por la cita que señalábamos unos párrafos más arriba, parecen indicarnos que prefiere quedarse con la versión buena y heroica de sí mismo. Y que, por supuesto y para sorpresa de quienes le rodean, es consciente de todo lo que ocurre.

El de ‘Shutter Island’ es un final abierto porque, en definitiva, somos nosotros, los espectadores, los que optamos por un final o por otro. Los que decidimos si es Andrew Laeddis, completamente consciente, el que realiza esa reflexión en voz alta o si, por el contrario, no es más que un comentario reflexivo por parte de Teddy Daniels. En mi caso, considero mucho más que evidente que la primera opción es la acertada. Que, después de intentarlo mucho y de diferentes maneras, Laeddis se rinde y decide marcharse como lo que siempre se consideró. Con sus zonas grises, sus traumas y sus errores, un hombre bueno.

Rosa Suria
Periodista. Escribo y hablo continuamente de cine, series y música.

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