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3 libros feel-good para iniciarse en el género

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Los libros feel-good están de moda. Están de moda desde hace tiempo, tal vez porque lo que apetece es, en medio del caos en el que vivimos, sentirse bien. Coger un libro y respirar con tranquilidad. A lo largo de la historia se han escrito grandes tragedias, tremendos dramas, asesinatos crueles, desapariciones insuperables… Este género se coloca delante de todos estos hechos, conformando a su vez su propio género, y les planta cara. Nos dice, nos susurra, que de la literatura también se puede disfrutar en todos los sentidos. No solo apreciando una narración o una historia bien construida: también porque el sabor de boca que nos llevamos es completa y absolutamente bueno. Positivo.

Este género es relativamente nuevo. Si nos ponemos un poco serios, podríamos definir las obras que se encuadran en éste como obras destinadas a hacer sentir bien a sus lectores. En ocasiones parten de tragedias o de momentos complicados para los protagonistas (en muchas ocasiones, de hecho), pero siempre se recorre un camino de conocimiento, descubrimiento, salvación. Todo con el -auto delante, porque en estas novelas feel-good los protagonistas tienen compañía, pero las respuestas siempre y las soluciones siempre parten desde dentro.

Vivimos en una época complicada, en la que los continuos cambios mundiales nos obligan a reinventarnos, a dar por pérdidas cosas que dábamos por hecho, a buscar nuevos caminos, a confiar en que todo va a salir bien. Y qué bien viene, precisamente, tener un libro de este género bajo el brazo cuando nos asalta la duda. Sus páginas nos invitarán a ser valientes y honestos, y a luchar por lo que queremos. Os recomendamos, a continuación, tres novelas por las que podéis empezar a descubrir el género.

‘La librería de los finales felices’, de Katarina Bivald

Tras dos años intercambiando cartas y pasión por los libros, Sara decide viajar a un pueblecito de Iowa para conocer a su anciana amiga Amy, pero cuando llega ésta ha muerto, dejando una vieja casona y miles de libros. Sola en este alejado rincón se da cuenta de que gracias a las cartas de Amy conoce bien a los habitantes del pueblo. Así, cuando se embarca en la locura de montar una original librería con los ejemplares de Amy se da cuenta de que hay un libro destinado a cambiar la vida de cada uno de ellos. Pero al hacerlo también cambiará la suya.

La librería de los finales felices’ es un libro fantástico para los amantes de la literatura, porque sienta una de sus bases principales, precisamente, en este amor. En los libros, en el destino literario de cada uno, en el valor y la importancia de las historias. Pero va más allá: con Sara, descubriremos un lugar que pronto sentiremos como nuestra casa, a pesar de las particularidades. Un lugar de puertas abiertas, donde ayudar es la regla y no la excepción, donde no hay cabida para el egoísmo individualista, donde se puede empezar una nueva vida. ‘La librería de los finales felices’ invita, al final, precisamente esto: a soñar con la vida que queremos, a ir a por ella si nos pilla lejos, a no dejar de luchar hasta sentirnos cómodos, bien, en un final feliz.


La librería de los finales felices

‘Persona Normal’, de Benito Taibo

En este libro no encontrarás una historia extraordinaria ni demasiado trascendental, pero a veces, en momentos difíciles, esto es exactamente lo que uno necesita. Un libro que te haga olvidarte de todo y que al no tener una trama complicada no te haga pensar más de lo necesario y disfrutes con él desde el principio hasta el final. Es por eso por lo que ‘Persona Normal’ es el libro perfecto para entretenerte y hacerte pasar un rato de lo más ameno. Es fácil de leer pero eso no quita que sea muy interesante y, sobre todo, hará que tu imaginación no deje de volar fantaseando con todo tipo de aventuras extraordinarias. Además, La historia de Sebastián será la excusa para llevarte por un buenísimo paseo a través de la literatura universal, haciéndote también que reflexiones un poco.   

Todos tenemos momentos en nuestra vida en los que lo único que nos apetece es coger un buen libro que nos enganche prácticamente desde la primera página y nos haga pasar un rato agradable y de lo más entretenido. De esos libros que no necesitan tener historias demasiado complicadas ni giros inesperados o personajes complejos puesto que así nos ayudan a desconectar un poco del mundo exterior ya que hacen que no tengamos que pensar demasiado. Y para eso está el fin del verano, para evadirnos de todo antes de volver a la rutina y nada como hacerlo con una lectura fácil y divertida. 


Persona normal

‘Todos los veranos del mundo’, de Mónica Gutiérrez

Helena no sabe cómo sobreviven las familias cuando coinciden todos sus miembros adultos bajo el mismo techo, pero está a punto de averiguarlo. Decidida a casarse en Serralles, el pueblo de todos los veranos de su infancia, regresa a la casa de sus padres para preparar la boda y reencontrarse con sus hermanos y sobrinos. La pequeña localidad a pie de los Pirineos ha permanecido casi inmutable en el tiempo, con sus amables habitantes y sus gratos recuerdos. Un lugar sin sorpresas, hasta que Helena tropieza con Marc, un buen amigo al que había perdido de vista durante muchos años, y la vida deja de ser tan tranquila. Quizá sea el momento de refugiarse en la nueva librería con un té y galletas, o acostumbrarse a los excéntricos alumnos de su madre y a las terribles ausencias.

<< Quizá sea tiempo de respuestas, de cambios y vendimia. Tiempo de dejar atrás todo lastre y aprender al fin a salir volando>>, concluye la sinopsis.

Esta novela gira en torno al reencuentro. El reencuentro de Helena con su familia, el reencuentro de Helena con su pueblo y sus vecinos, el reencuentro de Helena con viejos amigos de la infancia y sobre todo el reencuentro de Helena consigo misma. Es un viaje personal marcadamente emotivo que Mónica Gutiérrez desarrolla muy bien; la evolución de los pensamientos y los sentimientos de la protagonista es evidente, y aunque en ocasiones solo tenemos pinceladas del mismo, un par de palabras bastan para entender lo que está pasando en ella. ‘Todos los veranos del mundo’ es fresco, sencillo, dinámico, muy sencillo de leer. Muy emocional, muy emotivo. Perfecto para mirar la vida y querer abrazarla, incluso aunque llevemos tiempo sin hacerlo. Sobre todo si llevamos tiempo sin hacerlo.


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