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‘Animales Fantásticos’: los problemas de una saga que ya nunca funcionará

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Ni un día sin llorar por lo que podría haber sido ‘Animales Fantásticos’. Este lunes 16 de noviembre se cumplen dos años del estreno de ‘Animales Fantásticos: Los crímenes de Grindelwald‘. El próximo miércoles 18 de noviembre, se cumplen cuatro del estreno de ‘Animales Fantásticos y dónde encontrarlos‘. Fue la película que dio inicio a una saga que ya nunca funcionará.

En parte, por los problemas que existen al margen de la ficción. El asunto con Johnny Depp lleva tiempo siendo complicado, porque una parte importante de los seguidores, que han crecido con una saga que nos enseñó a tener principios, no querían como personaje protagonista a un intérprete problemático. Ahora sabemos que Johnny Depp no seguirá siendo Gellert Grindelwald. Esto genera un malestar con respecto a la continuidad que puede no tener consecuencias a efectos prácticos, pues otro actor lo dará vida (Mads Mikkelsen, parece; Nikolaj Coster-Waldau, debió haber sido siempre; Colin Farrell, no te olvido). Pero sí hará que se nos desencaje todo en un futuro, cuando volvamos a esta saga. Si es que alguien tiene ganas de volver.

Por mi parte, los grandes problemas que encuentro, que he encontrado siempre, no tienen que ver con el Asunto Depp. Ni con mi contundente rechazo a las prácticas recientes de J.K. Rowling en sus redes sociales y en su vida en general. Los grandes problemas que he encontrado siempre tienen que ver con la ficción. Las muchas historias que nos quieren contar en ‘Animales Fantásticos’ pueden llegar a interesarme, pero el desastre que formaron, especialmente en la segunda película, echó por tierra cualquier emoción que pudiera haber imaginado tener. Precisamente por la ausencia de emoción en una secuela de una saga que fue, sobre todo, emocionante. En todos los sentidos. No perdono.


Harry Potter - Varitas al cielo
Varitas al cielo por lo que ha pasado aquí

‘Animales Fantásticos’, creo, podría haberlo sido todo. Porque parte de una historia que ya conocemos, pero nos hace viajar al pasado, conservando elementos que ya amamos, pero con la oportunidad de presentarnos otros nuevos. Con personajes adultos. No es que esto importe, pero somos millones las personas que crecimos con ‘Harry Potter’ y que obviamente seguimos creciendo, y ver a Newt Scamander (Eddie Redmayne) con una edad similar a la que tengo ahora, como me pasó con Hermione Granger (Emma Watson) en su día, me gusta. Así que por ese lado podrían habernos ganado a todos esos millones de personas que seguimos creciendo y seguimos queriendo más del universo que se convirtió en un hogar internacional. Este universo no tiene autor (jé), ya es de todos. Lo hemos dado forma entre todos. Y nos gusta vivir en él. Por eso queremos más.


Newt Scamander

Por otro lado, esos personajes adultos tenían el potencial de llegar a interesarnos. Podíamos llegar a amarlos; si bien no tanto como a sus predecesores, al menos lo suficiente como para vivir esta historia con la emoción que esperábamos. Newt Scamander es un personaje, precisamente, fantástico. Una reivindicación del valor de los Hufflepuff, un orgullo para todos nosotros, un muchacho con el que te irías de aventuras. Muchos a su alrededor son así; de hecho, los tres que lo acompañan, diversos y con caracteres auténticos, también tenían potencial.

Por no hablar de Grindelwald, o de Credence (Ezra Miller). O de la familia Lestrange, cuya sola mención ya entusiasma. Y qué os voy a contar de Albus Dumbledore, que siempre ha sido mi personaje favorito precisamente porque he disfrutado de la ambigüedad de amarlo, por la responsabilidad y la inteligencia que tiene, y de rechazarlo, por ese egoísmo misterioso que le caracterizó hasta el final. Además: Jude Law.


Dubledore y Grindelwald
Pero hemos sido engañados

Muchos de estos personajes –Dumbledore, Grindelwald, la familia Lestrange– nos llegan de la historia original, los conocemos o nos suenan de alguna manera, y queremos saber más porque completan el imaginario de ‘Harry Potter’ que ya es cultural popular. Empleamos sus expresiones en el día a día, usamos sus conjuros a modo de chascarrillo, hablamos de escenas con la seguridad de que nuestro conocimiento es compartido. Sabemos quién es Nicolas Flamel y nos gusta verlo en pantalla. Y queremos saber más, siempre más, porque lo sentimos casi como un universo real en el que siempre hay algo nuevo por descubrir. ‘Animales Fantásticos’ era, claro, una oportunidad para hacerlo, pero…

Los (muchos) problemas

Uno de los principales problemas de esta saga es la cantidad de escenarios narrativos que quiere abarcar. Quiere contarnos cómo se mueve Newt por el mundo descubriendo, y descubriéndonos, esos animales fantásticos. También su relación tormentosa con el Ministerio y con el mundo mágico en general, y su relación con diferentes personajes (Tina, Theseus, Leta, Dumbledore). Todos estos personajes tienen también una historia personal que pretende ser protagonista.

Con respecto a Leta, sirve para trazar ese puente con la familia Lestrange, que siempre nos ha interesado. Es un cebo, y podría haber sido un recurso bien empleado, pero se entorpecen a sí mismos con la resolución del misterio. Por el deseo de enredar los acontecimientos para dar más complejidad, la verdad nos llega cuando ya estamos cansados de revelaciones falsas y entonces nada nos impacta. O tal vez es que está mal ejecutada. Tal vez esas revelaciones no tenían que haberse dado una tras otra en una escena con ¡ocho personajes!, sino poco a poco.

También tenemos a Credence, cuya figura en la primera película termina siendo el punto central en el que concluyen los caminos seguidos. ‘Animales fantásticos y dónde encontrarlos’ está bastante mejor desarrollada, sobre todo porque todo lo que vemos durante una hora y media nos lleva a esto: Credence. Al margen de los animalitos, claro*. De Credence en la segunda película apenas tenemos cinco minutos. Aun así, nos dicen que tenemos que encontrarlo primero, perseguirlo después, descubrir y entender su identidad, atender a su relación con Nagini (otro cebo), y atender a su relación con Grindelwald. Nos lo dicen, no nos lo muestran, porque a la hora de la verdad tenemos, eso, cinco minutos, así que no hay tiempo para mostrarlo.

*Al margen de los animalitos: por qué querría nadie mezclar en una misma saga el descubrimiento de estos animalitos con crímenes oscuros de magos oscuros y figuras oscuras que no tienen nada que ver con el escarbato. Quiero decir: que el escarbato puede ser el compañero de Newt, decidido a resolver estos crímenes, pero que no tiene nada que ver la comprensión de su naturaleza con los crímenes de Grindelwald, vaya.


Credence
No me extraña su cara de pena

Dumbledore. Y Grindelwald. Que levante la mano quienes hubieran preferido que esta fuera una cosita de dos películas dedicadas a ellos y punto, en primer lugar. Porque se nos dijo que íbamos a explorar su relación, sus personalidades, sus figuras, pero hemos tenido más bien poco. En un escenario (los animalitos), además, que no tiene nada que ver, con un clima que no casa bien ni con el uno ni con el otro, porque ninguno aporta nada a ese escenario ni se mueve en él. No tienen relación alguna.


Dumbledore y Grindelwald
Hemos sido engañados

‘Los crímenes de Grindelwald’ es quizá el peor título de la historia del cine. En esta segunda película no hay crímenes. Casi no hay Grindelwald. No sé cuánto será su tiempo en pantalla, pero me extrañaría mucho que superase la barrera de los quince minutos. Quizá lo haga por los minutos finales, que le dan un impulso. Pero, en fin, que esos minutos finales son un discurso (aunque bastante decente).

Todo esto en una película que dura más de dos horas, en la que tampoco se exploran las consecuencias de esos crímenes, o los antecedentes, o la influencia de su figura, el miedo que genera, su lucha contra el Ministerio, contra los magos. Lo único medianamente interesante en este sentido es ese discurso final. Y lo que tiene que ver con Queenie (Alison Sudol), su inclinación hacia el villano, por sus propios motivos personales. Pero tampoco esto está bien explotado. Queenie aparece en el minuto cuarenta, durante unos segundos, y para cuando vuelve a aparecer, en el noventa, se me ha olvidado lo que pasaba con ella.

La abundancia de personajes es otro de los grandes problemas, precisamente por lo que comentaba. Como no tienes tiempo a conocer a ninguno de ellos, quizá con la excepción de Newt (esta película lleva el nombre de Grindelwald, porfa, no olvidemos), no terminas de conectar con sus historias. Y para cuando te llega la resolución de las mismas, o la explosión, no tiene el efecto que debería tener.

Hay personajes muy secundarios que roban tiempo en pantalla a personajes que necesitan ese tiempo en pantalla para llegar hasta el espectador y que así nos importe algo lo que hagan. Por ejemplo, el hombre enviado por el Ministerio para detener a Credence. Ni me acuerdo de su nombre, ni tiene una historia relevante. ¿Qué necesidad, Yates, J.K.? No hay golpe de efecto ahí, no nos importa su cara de malvado, no lo conocemos. Ni siquiera nos importa tanto Credence todavía como para temer por él. Y dado que no vais a hacer que lo conozcamos, ¿por qué añadirlo? ¿Por qué?


Los crímenes de Grindelwald
Aquí faltan personajes. ¿Qué tal si primero construimos unos buenos protagonistas y secundarios y luego ya añadimos más?

‘Los crímenes de Grindelwald’ (¡el título!) está terriblemente mal construida. ‘Animales fantásticos y dónde encontrarlos’ es mejor, más amable, más cercana, más accesible, menos confusa y más entretenida, pero en ella ya se gesta el que creo que es el gran problema de esta saga. Que nunca se estableció un punto principal, inicial, central, desde el que debe partir y expandirse.

Por eso no funciona, porque solo es una mezcla de historias, personajes, escenarios y conceptos que se relacionan como pueden entre sí, que no pueden encontrar una jerarquía porque no existe y que no tienen una esencia clara. En las películas, en todas las historias de ficción, debe existir una jerarquía sobre el papel, para que en torno a ello se desarrolle algo compacto y no un cóctel de ideas agitadas y mezcladas de mala manera. Terminé el primer visionado de ambas sin tener claro qué quieren contar aquí. ‘Animales Fantásticos y dónde encontrarlos’ mejoró con el segundo, ‘Los crímenes de Grindelwald’ no mejorará jamás y seguramente no vuelva a verla, ni siquiera por mi Dumbledore.

Y sigo con esa sensación: no lo tenían claro. Por eso quisieron abordar demasiados elementos; o tal vez les gustaban todos esos elementos pero, no sé, esto es ‘Harry Potter’, seguro que te dan la oportunidad de hacer un par de películas más. Independientes todas ellas. Porque al final lo que ha pasado es que no se ha desarrollado bien ninguno de estos elementos y nos han dejado pensando que aquí pueden vivir diferentes buenas historias, pero que las películas, sobre todo la segunda, no son precisamente buenas. Ni siquiera se esforzaron buscando un buen título que lo englobara todo.

Judith Torquemada
Periodista, feminista, marvelita, Taylor Swiftista. Escribo sobre cine, libros y música. También soy contadora de historias junior y fantaseadora muy profesional. Se me da bien aprenderme letras de canciones y enamorarme de personajes ficticios. Aragorn dijo: por Frodo. Lo suscribo y lo amplío: por Ned Stark. Yo soñaba cada día poder alcanzar la playa, desde aquí, desde mi casa.

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