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Anuel AA o cómo romper y aprovecharse de los prejuicios a partes iguales

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“Dicen que soy un delincuente, por ahí la gente es lo que habla”. Así comienza uno de los grandes éxitos de Anuel AA, en este caso junto a Farruko. Una canción que gira en torno a lo que dice el planeta entero acerca de este trapero puertorriqueño, que sabe lo que es pasar un largo tiempo entre rejas. Su detención, en torno a la que existen muchos misterios y también certezas -como las 3 pistolas, los 9 cargadores y las 152 balas que se encontraron en el coche en el que viajaba-, ha marcado su vida personal y profesional. 

Desde que ésta tuviera lugar, la cárcel siempre ha ido unida al nombre de Anuel, que pasó en prisión 10 meses. Una estancia que aprovechó para reencontrarse personalmente, como ha señalado él mismo, y también para ampliar su leyenda. Lejos de toparse con un rechazo del público, sus seguidores crearon un movimiento bajo el hashtag #FreeAnuel, que no logró su cometido pero sí aumentó la fama del cantante. Mientras tanto, desde su celda, que imagino no sería tan decrépita como podríamos suponer, grababa canciones que no hacían más que echar más leña al fuego, engordar el mito

El puertorriqueño suele hacer referencia en sus temas a lo que él considera habladurías de la gente, a las malas decisiones que tomó en la vida y al papel de Dios en su reinserción en la sociedad, y no parece querer huir del todo de esa realidad que ya forma parte de su pasado. En cierta manera, y con mucha inteligencia, hace uso de la leyenda, de ese turbio pasado del que saca la inspiración para muchas canciones y que tiende a acompañar siempre a los músicos urbanos. 

Anuel

Rompiendo prejuicios

Además de los orígenes oscuros que siempre suelen acompañar a los cantantes que se enmarcan dentro de la música urbana, existen otros muchos prejuicios que suelen ir unidos a ellos. Por ejemplo, parece imposible imaginar a uno de estos artistas cantando bien, sin necesidad de tirar de auto-tune y playback y siendo capaz de llegar a notas imposibles.

Anuel AA rompe con esto en sus conciertos. Si bien cuenta con coros, en directo, el puertorriqueño presume en ellos de voz y de desenvoltura en el escenario. Para sorpresa de los allí presentes, que esperan encontrarse más de lo mismo, casi una actuación de un DJ más que de un cantante, canta y afina con soltura, y en ocasiones incluso se permite el lujo de lucirse. Porque puede y porque quiere acabar con esos prejuicios que le hacen un flaco favor a la música que tanto ama. 

Imaginamos al cantante de género urbano como algo más cercano a un pandillero que a un músico. Con un gran equipo detrás que lo hace todo por él, salvo esas rimas que tan bien suelen dárseles. Pero poco más. Ni siquiera nos planteamos si cuentan en su haber con estudios especializados en este campo. Y ahí Anuel vuelve a romper con nuestras suposiciones y nuestras creencias

Lejos de ser ese pandillero que a veces nos vende ser, el cantante creció en una familia de clase alta, tomó lecciones de piano desde niño y mamó la música en su propia casa. Su padre, José Gazmey, es músico y fue vicepresidente de Sony en Puerto Rico, por lo que este arte siempre estuvo presente en su hogar. De ahí nació su interés por la música, en la que se ha formado profundamente, conociendo también de primera mano las tendencias que más funcionan entre el público, dependiendo del lugar y la época. Una realidad muy lejana a la imagen que se tiene de él.

Anuel

Y aprovechándose de ellos

Con esto, Anuel rompe con algunos de los principales prejuicios que rodean a la música urbana, pero si nos fijamos también veremos cómo se aprovecha de otros muchos. Si escuchamos sus canciones con atención, jamás podríamos llegar a la conclusión de que el puertorriqueño ha vivido siempre abrazado por una familia acomodada. Sus letras nos llevan a barrios marginales, a realidades mucho más oscuras que la suya, a esos grupos de personas que nacen, viven y mueren con un grave riesgo de exclusión social, en el que muchas veces caen. 

La música urbana, latina o no, siempre nos lleva a este tipo de realidades, como he mencionado anteriormente. Y parece inevitable pensar que todos los artistas que se mueven por géneros como el trap, el rap o el reggaetón provienen de ambientes pobres y con un alto índice de delincuencia. Anuel AA hace buen uso de este prejuicio, tomándolo como una herramienta para engordar esa leyenda que mencionaba, para generar aún más mística en torno a su figura, que para muchos está casi endiosada. 

Una muestra más de su inteligencia y de esa capacidad estratégica que tan bien le está funcionando a nivel profesional. Anuel es ya uno de los artistas más vendidos y escuchados del planeta, el cual está recorriendo con su tour, viajando de país en país en su avión privado y con todos los lujos que podamos imaginar. Lejos quedan sus días en la cárcel, los cuales tanto evoca. Ahora su día a día está compuesto por escenarios, diamantes y un nivel de vida que prueba que ha sabido cómo reconducir su camino y leer el mercado musical internacional. Rompiendo con los prejuicios que no le interesan y usando los que considera beneficiosos. 

Rosa Suria
Periodista. Escribo y hablo continuamente de cine, series y música.

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