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‘Carta a…’ y la importancia de posicionarse

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Spike Lee podría haber hecho cualquier tipo de cine y, más que probablemente, habría terminado triunfando. Lin Manuel Miranda podría haber construido musicales clásicos, con los elementos típicos, y habría triunfado. Oprah Winfrey podría haber seguido el camino que le marcaban sus jefes, con morbo pero sin entrar en temas delicados y sin contar su historia, y Estados Unidos la habría adorado igualmente. Aly Raisman, consciente de su popularidad, podría haber guardado silencio y protegido su intimidad no señalando nunca a Larry Nassar, y seguiría siendo la atleta con la vida perfecta. Misty Copeland podría haberse conformado con aguantar y aguantar y con un segundo plano que no le pertenecía, Stevie Wonder podría haber cantado temas sin influencia política y Yara Shahidi podría haberse quedado en actriz e influencer. Pero, entonces, ¿qué habría sido de todas esas personas a las que han cambiado la vida? De esto nos habla ‘Carta a…’

La serie documental de Apple TV+, que se estrenó hace tan solo unas semanas, repasa algunos de los datos biográficos más importantes de sus protagonistas. Pero se centra en ese momento en el que decidieron tomar otro camino y dar un paso al frente. Y, por supuesto, en las consecuencias que ese paso tuvo a nivel de sociedad y a nivel individual. Lo hace a través de diferentes cartas y de las personas que están detrás de ellas. Personas que encontraron un refugio y un reflejo en el cine de Spike Lee, los musicales de Lin Manuel Miranda, los relatos de Aly Raisman y Oprah Winfrey o la valentía de Misty Copeland. 

En cada capítulo, no sólo descubrimos lo que hay detrás de las carreras de estas figuras públicas, sino que también conocemos historias marcadas por ellos que tocan con una increíble facilidad. Historias que hablan de miedo y superación, de falta de representación, de pérdida y de rechazo. Y que, por encima de todo, nos muestran la importancia de posicionarse.

Usar el privilegio y la experiencia

Carta a...

Ahora que el movimiento ‘Black Lives Matter’ ha cobrado fuerza tras el asesinato de George Floyd, ha regresado el debate. ¿Deben las figuras públicas posicionarse? Los actores, los cantantes, los escritores, los deportistas… ¿Es necesario que muestren ante todo el mundo su ideología y se impliquen en según que causas? Rotundamente sí. Y en este caso no sólo las figuras públicas afroamericanas o latinas. Todas. También los blancos. Porque tienen en su poder un megáfono que puede ayudar a que el mensaje sea escuchado en más lugares y por más personas. Y porque, creamos o no, tienen una increíble influencia en nosotros. 

‘Carta a…’ no hace otra cosa que mostrar, de una manera humana y emocional, las huellas que puede dejar una acción tan ‘simple’ como posicionarse. Digo ‘simple’, con comillas, porque en realidad es un salto al vacío en el que hay una carrera en juego. Por ejemplo, Yara Shahidi. Esta actriz y activista está dando prácticamente sus primeros pasos en la industria y, consciente de su posición influenciadora sobre los más jóvenes, no ha dudado a la hora de posicionarse políticamente. Y de una manera muy activa. Con esto, se ha convertido en un ejemplo para muchos, también a la hora de visibilizar y de luchar contra el racismo. Pero también es probable que se haya cerrado según que puertas. De la misma manera que se cerró puertas Stevie Wonder al dejar de cantar lo que la industria quería que cantara. O Gloria Steinem cuando se convirtió en la voz del movimiento feminista y habló abiertamente de un tema tabú por aquel entonces -y me atrevería a decir que ahora también- como es el aborto. 

Pero entonces, ¿qué vale más? Una carrera profesional o las vidas de toda una comunidad. Los protagonistas de ‘Carta a…’ conocen la respuesta a esta pregunta. Probablemente porque a muchos de ellos les faltó esa representación que ahora están ofreciendo. No tuvieron un referente al que seguir o alguien que les dijera, desde una posición privilegiada y con un gran megáfono, que no estaban solos. 

¿Qué tiene ‘Carta a…’?

Carta a...

Verdad. Puede que el visionado me pillara en un momento sensible, no lo descarto. Pero creo que la serie volvería a cautivarme de la misma manera en cualquier situación.

Pone en valor la valentía de esas figuras públicas, pero su auténtica virtud está en los testimonios que llegan a través de cartas. Esas historias que a los blancos privilegiados nos hielan la sangre. Nos petrifican. No por imposibles, sino porque nunca nos habíamos parado a pensar en ellas

No me gustaría adelantarte nada, porque creo que la belleza de ‘Carta a…’ está precisamente en ir descubriendo poco a poco. Y en seguir deconstruyéndonos. Pero, ¿cuántos libros infantiles o juveniles que estuvieran protagonizados por una niña negra has leído? Piénsalo. Todas esas historias que leías de pequeño, que te hablaban de aventuras, o de romances, o de sueños cumplidos, estaban protagonizadas por un niño o (en menos ocasiones) una niña blanca. Que formaba parte de una familia tradicional. Y de clase media generalmente. 

Ahí está la importancia de posicionarse y de representar. En que todos, desde niños hasta adultos, sin importar el color de nuestra piel, la religión que profesemos, nuestra identidad o nuestra orientación sexual y nuestra posición económica, tengamos el mismo espacio en la sociedad. Y la serie de Apple TV+ es una muestra, emocionante y bella, de esto. 

Rosa Suria
Periodista. Escribo y hablo continuamente de cine, series y música.

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