El Personaje (Series)

Polly Gray, la jefa de los Peaky Blinders

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Desde ese momento, es imposible que nuestra atención se desvíe de este personaje; tenemos otros focos en el desarrollo de la serie, pero sabemos desde los primeros compases que buena parte de las luces estarán centradas en ella. Helen McCrory es la intérprete que da vida a la tía Polly y como sucede con otros tantos personajes de largo e interesante recorrido, no parece que hubiera sido posible sin ella. Da gusto verla. No creo que alguna vez nos cansemos de ello.

Polly Gray, la tía Polly, es atractiva y seductora en lo que respecta al espectador, como sucede con todos los Shelby. Su caminar por Birmingham, como si esa ciudad le perteneciera por derecho, como si el mundo no fuera más que un lugar un poco más grande que terminará por conquistar, es hipnótico y fascinante. Nos sentimos irremediablemente atraídos por su seguridad, su confianza y su rigor, su elegancia innata y sus modales que remiten a la clase alta pero que no olvidan sus orígenes. La vida de Polly no ha sido una vida sencilla, y son los remordimientos, una cierta insatisfacción que durará siempre y la inseguridad de quien se ha sentido sin posibilidad de mejora lo que constituyen sus principales debilidades, además de su hijo. Y su familia, claro.

Pero Polly Gray es una mujer que sigue sintiéndose joven y que desea vivir. Sin poder evitar recaer en ciertos vicios (como la bebida) o en instantes de declive, Polly quiere disfrutar, enamorarse, divertirse, sentir placer, saberse deseada y con posibilidad de gozar de una vida de lujo. Esta podría ser la principal razón por la que decide ocuparse de los asuntos de los Shelby como si fuera la jefa, pero hay otra de igual importancia.

Se trata de la responsabilidad que todos los miembros de la familia sienten para con la familia, cada uno a su manera y cada uno por sus propias razones. En el caso de Polly, se percibe, en sus actos y en sus palabras, cómo vive cargando con el peso de los Shelby, de las victorias y de los fracasos, de los errores de Tommy, de los pecados de Arthur, de las decisiones de Ada. Cercana con todos ellos, Polly no es la líder oficial, pero es la mayor, la tía, la encargada de velar por su bienestar. Hay en ella un sentimiento maternal protector que nadie más tiene, por eso es también en ella en quien advertimos una mayor sensibilidad. A veces oculta bajo la coraza adherida a la familia, pero sin reparos en salir a la luz cuando las circunstancias la llaman. Esa responsabilidad la aplasta a veces, pero en la mayoría de las ocasiones le da fuerza.

Siempre he prestado mucha atención a la corriente que reniega del adjetivo «fuerte» cuando se usa para definir a un personaje femenino mientras se omite este mismo adjetivo para definir a uno masculino de particularidades similares. Me parece un apunte interesante y necesario para entender cómo esta característica se presupone en los hombres mientras se resalta en las mujeres. Supongo que en este caso sucedería algo parecido: hay quien no lo usaría para definir a Tommy, pero sí lo haría para hablar de Polly. Polly es una mujer fuerte, qué duda cabe, como Tommy es un hombre fuerte. Es necesario resaltarlo en ambos, porque gracias a esa fortaleza se sobreponen a los contratiempos y son capaces de afrontar situaciones más que complicadas.

Y me gustaría hablar de otro tipo de fuerza. Polly tiene fuerza en su mirada, en sus palabras, en sus gestos, incluso en sus silencios. Da la sensación de que vas a perder cualquier batalla, de cualquier tipo, que libres contra ella. No creo que forme parte de un mecanismo de defensa contra posibles fracturas en su coraza; creo que esa fuerza, el rigor al que ya he hecho mención, forma parte de su personalidad más auténtica. Hay una energía vibrante en sus movimientos, incluso en su quietud. Otra de las razones por las que resulta tan atractiva: el espectador puede sentir que Polly Gray es capaz de todo porque es presentada como una especie de energía incontrolable, para bien y para mal.

Sorprendente, magnética, con las características clásicas de los Shelby pero añadiéndole su propio apellido, sus propias maneras, su propia responsabilidad. Polly Gray se ha convertido en uno de los personajes más atractivos de la televisión gracias a una excelente Helen McCrory, a un buen planteamiento, un desarrollo rotundo, la sospecha de todo lo que está por venir y la seguridad de que nunca tendremos bastante. Larga vida a la tía Polly, la gran jefa de los Shelby.

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