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‘Origen’, el impulso final de Christopher Nolan

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En este camino hacia ‘Tenet‘ he mencionado ‘Origen’ desde el principio. Creo que se entiende que así sea. Es, con mucho, la película más aplaudida de Christopher Nolan; no, no me estoy olvidando de su trilogía de Batman, la tengo siempre presente, pero ‘Origen’ es para todos. Para todo tipo de público. Sí, yo también creo que las películas de superhéroes en general y esta trilogía en particular podrían ser para todo tipo de público, pero sigue sin verse así. Así que ‘Origen’ es el ejemplo perfecto de una película que puede ver todo tipo de espectador, sin importar lo que busque en la pantalla. Es un thriller, pero es también una película de acción, de ciencia ficción, incluso un drama, porque el protagonista no está vacío. Más bien al contrario: está demasiado lleno. Vamos paso por paso.

Este mes de julio, por cierto, se cumplen diez años de su estreno.


Origen (2010)

Un resumen de ‘Origen’

Dom Cobb (DiCaprio) trabaja apropiándose de los secretos de los demás… durante sus sueños. Introduciéndose en el sueño de los demás con una técnica que ha ido perfeccionando con los años, desarrolla una historia bien elaborada para dominar el subconsciente de su víctima y que todo concluya con los secretos de ésta en su poder. Con ayuda de Arthur (Joseph Gordon-Levitt), Earnes (Tom Hardy) y otras muchas personas especializadas en este negocio, Dom ha llegado a ser uno de los mejores. Por eso es reclamado por el importante empresario Saito (Ken Watanabe), que necesita algo un poco más revolucionario: necesita introducir, no robar, una idea en la mente del hijo de su rival directo.

Es un acto mucho más complejo, pues las personas suelen rechazar las ideas que no provienen de uno mismo, y entraña también riesgos que podrían acabar con la vida de los implicados. Sin embargo, Dom se ve obligado a aceptar la misión porque Saito le promete lo que más quiere: volver a casa. Fugitivo desde hace años, sin poder ver a sus hijos y torturado por un pasado que vamos comprendiendo con el paso de la historia, Dom es un hombre atormentado que puede llegar a convertirse en el principal peligro de la misión.


Leonardo DiCaprio en 'Origen' (2010)

¿Por qué funciona?

Voy a ser muy directa: ‘Origen’ me parece un peliculón. De esos que ves con gusto, con placer, sin poder despegar los ojos de la pantalla. Sin querer despegar los ojos de la pantalla. No suelo verla a menudo, pero cada vez que regreso a ella me parece una película nueva. No tanto por el descubrir detalles de los que no me había percatado en anteriores visitas a este universo, más bien porque consigue envolverme por completo, como poquísimas películas lo consiguen, mucho menos en un segundo visionado. Y me parece que funciona porque todo funciona. No me molestan sus repeticiones, ni siquiera me molestan sus minutos finales, que seguramente sean objetivamente excesivos. Es una película a la que te entregas con alegría, con mucha facilidad, y con eso sobre todo me quedo para hablar de su valor.

Funciona, en primer lugar, por la propia idea. No voy a decir que en ‘Origen’ jugamos con la idea de los sueños como nunca antes se había hecho, porque no es así, pero aun así es original. Y, sí, jugamos con los sueños. Jugamos de la manera más concreta posible con la mente, porque la idea de esta película es precisamente el poder y el valor de las ideas. La posibilidad de convertir estas en algo tan tangible como un arma o una herramienta. Las ideas son nuestras y hacemos con ellas lo que nos place; no tenemos que compartirlas, revelarlas, darles más uso que la propia existencia.

Pero ‘Origen’ nos dice que tenemos que tener cuidado, porque podemos dormirnos y entonces, sin darnos cuenta, pueden habernos robado una. O introducirnos una. Entonces las ideas ya no son tan nuestras, ni tampoco los sueños lo son. Jugar con esto nos gusta.

Puede que Nolan dé vueltas y vueltas en torno a la teoría que sustenta la acción, pero tampoco lo considero molesto. Y el guion me parece lo suficientemente sencillo y claro como para que podamos seguirlo sin complicaciones, a pesar de todos los elementos que quiere introducir. Tampoco encuentro la condescendencia que señalan algunos; supongo que viene dado por la manera en que vemos el mundo. Me parece que ‘Origen’ está hecha que disfrutemos todas y todos, y nada más.

Es decir: creo que funciona tanto la base de la película -ese juego con los sueños, las segundas realidades y las ideas- como su presentación más importante, que en este caso es el guion. Es entretenida, porque nunca dejan de pasar cosas, y emocionante, porque desde el principio nos implicamos. De hecho, el principio casi parece un final, por tono, música y ritmo.

Ese ritmo solo decae en los momentos justos para exponer la teoría necesaria para avanzar; seguimos avanzando, y vuelve a ser frenética. Da la sensación de que el clímax empieza cuando queda una hora y media para que concluya la historia; ya estamos ante la última misión, la verdadera misión, y nos preparamos para ello. Y queda hora y media, pero es que Nolan nos ha llevado hasta ese momento con una emoción tan grande y con tanta intensidad que parece que llevamos dentro de esa historia toda nuestra vida. Tiene además una gran dosis de acción, que nos mantiene aún más despiertos.

Y obviamente no es un drama, pero sí tiene su parte emocional, representada sobre todo en Dom. El protagonista de esta historia, al que da vida Leonardo DiCaprio, arrastra un pasado lleno de culpa y arrepentimiento. Descubrimos en los compases finales que las acciones que lamenta, aquellas que desea cambiar y no puede, tienen mucho que ver con la propia misión. Esto es muy propio de Nolan, y puede que no suponga una sorpresa como tal pero sí tiene una coherencia total con la historia, así que la satisfacción también llega por aquí. Y, como decía antes, los personajes no están vacíos; sobre todo, Dom no está vacío. En esta historia emocional, comprendemos, empatizamos y simpatizamos. Y el final tiene un efecto en nosotros (en todos los sentidos).

‘Origen’ funciona porque es una película muy completa. Nos interesamos por los personajes, que nos llevan de aventura por un universo que es el nuestro, pero que no lo es tanto. Porque el universo de los sueños es el universo de todos, pero no lo tenemos en absoluto dominado, así que nos sentimos algo perdidos, pero también somos capaces de colocarnos en él y vivir lo que viven. Y es una de esas películas perfectas para ver acompañado, mientras se debate sobre esta idea o aquella, sobre lo que uno haría en cada situación, sobre la posibilidad de que, en fin, estemos viviendo en un sueño. Lanza tantas ideas interesantes para la humanidad -la arquitectura de los sueños, por ejemplo- que ‘Origen’ es estimulante incluso después de verla, cuando quieres seguir hablando de ella.


Ken Watanabe y Marion Cotillard en Origen (2010)

Lo que vemos de Christopher Nolan en ‘Origen’

Se ha hablado de ‘Origen’ -se ha hablado del cine de Nolan en general- como una película presuntuosa. A mí no me importa demasiado que Nolan se bese a sí mismo cada noche antes de dormir, lo que me importa es que es un cineasta con ideas que sabe llevar a la gran pantalla. En este caso, ha conseguido construir una película con una cierta complejidad, una película que sigue una historia que encierra otras pequeñas historias, a través de un guion sencillo que no busca ser escurridizo para nadie. ‘Origen’ es una película para todos, y no creo que busque ser más de lo que es.

Es un blockbuster. Y es un blockbuster de autor, porque tiene una idea propia; en ‘Origen’ no encontramos fórmulas antes vistas que ya hemos comprobado que funcionan. Siempre se siente como un producto original, de Nolan y nada más. Me parece que esto tiene mérito.

También vemos, como siempre hemos visto, como seguiremos viendo, que a Nolan le interesa jugar con el espectador. En varios sentidos. En primer lugar, le interesa presentarnos realidades e historias ambiguas que podamos interpretar y reinterpretar desde nuestra posición, desde nuestro punto de vista. El final de ‘Origen’, por ejemplo, da lugar a diferentes interpretaciones; me gusta siempre sacar a colación que el propio director afirmó que lo importante de ese final no era que la peonza siguiera girando, sino que el personaje de DiCaprio ya no quería mirarla. Me gusta porque nos lleva de nuevo a esa parte emocional de la que Nolan también se sirve para construir las historias.

Pero, en fin, la peonza sigue girando, así que ¿cuál es el final? Pues el que uno quiera.

Le gusta jugar con la mente y con sus posibilidades; en un momento determinado de la película, explica que el ser humano apenas hace uso de la capacidad total de su mente. Da la sensación de que Nolan busca exprimirlo; a la hora de tener una idea, a la hora de desarrollarla, a la hora de presentarla y también a la hora de estimular al espectador. ¿Pretencioso? No lo sé, conmigo lo consigue. Quizá porque no me planteo, porque no me importa, lo inteligente que se siente o se deja de sentir desarrollando estas películas. Me gustan, y punto, y no necesito mucho más.

Vuelve a demostrar también un manejo total de los tiempos de narración, de los escenarios. En ‘Origen’ construye historias dentro de historias, sueños dentro de sueños, y es fantástico la manera en que mi mente los estructura por niveles casi de una manera física, casi de manera palpable. Y otra vez tengo esa sensación de que ha construido desde el final hacia el principio; que ese punto al que quería llegar fue el principio de su idea y que fue a partir de ahí como construyó lo demás, lo anterior, el comienzo. Es solo una sensación, provocada por la coherencia y el sentido final que me transmite esta película, pero no creo estar demasiado equivocada.

Lo que vemos de Nolan en ‘Origen’ es un resumen perfecto de lo que el director busca hacer con su cine, y que, creo, amplió en ‘Interstellar’ (2014). Y que, según parece, ha hecho aún más grande en ‘Tenet’.

Joseph Gordon-Levitt y Ellen Page en 'Origen' (2010)

La fama mundial

Christopher Nolan no ha llegado a ser quien es a nivel mundial sólo por ‘Origen’, ni mucho menos, pero sí siento que fue la película que le dio el impulso final. Aquel verano no se habló de otra película; durante mucho tiempo no se habló de otra película. Y seguimos hablando de ella. No hay una opinión unánime, y no puedo ni quiero ignorar esas voces que la tachan de pretenciosa, pero me sitúo en un extremo opuesto. Saludo con la mano a esas voces, y con una sonrisa, por lo mucho que soy capaz de disfrutar de esta película entretenida, emocionante, envolvente. ¿La mejor de Nolan? No me atrevo con eso, pero tampoco lo negaría.

Judith Torquemada
Periodista, taikista, marvelita y feminista. Escribo sobre cine, sobre libros y sobre viajes. También escribo historietas varias. Se me da bien hablar de Escocia, enamorarme de personajes ficticios y fantasear en general. Por Frodo. Y por Ned Stark.

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