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Viajando en el tiempo con ‘El Internado’

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Recuerdo que comencé a ver ‘El Internado’ cuando ya se estaba emitiendo su segunda temporada. Hasta ese momento, no había llamado demasiado mi atención. Pero el romance entre Carolina y Marcos era demasiado popular como para ignorarlo. Podría decirse que me vi arrastrada por las masas, pero lo cierto es que me quedé por lo que encontré en la serie.

Tuve que hacer malabares para poder ponerme al día y poder alcanzar la emisión. Porque aunque ahora suene algo añejo y no parezca propio de una persona que aún no ha llegado a la treintena, antes Internet no era tan sencillo y accesible como ahora. Y los métodos legales para consumir productos audiovisuales eran escasos. Pero el caso es que lo conseguí, y he de decir que en el fondo siento algo de orgullo por ello. Mis dotes como informática adelantada a mi tiempo me permitieron llegar al fenómeno y vivirlo al máximo, desde dentro y completamente atrapada por el misterio del Internado La Laguna Negra.

Ahora, más de una década después, he regresado a la serie. En parte porque siempre la eché de menos. Y también porque he creído necesario compartirla con mi sobrina, para que viaje a los lugares a los que viajé yo y experimente la tensión, la angustia y el magnetismo que acompañan a este visionado. Y he de decir que este reencuentro con una de las series de mi adolescencia está siendo más satisfactorio de lo que quizá habría imaginado. Hay aspectos y detalles que han envejecido bastante en muy poco tiempo, pero la esencia se mantiene. Y lo que me atrapó en su día, me ha vuelto a atrapar ahora, mucho más madura y con un bagaje audiovisual notablemente más amplio.

¿Por qué recomendar ‘El Internado’?


El Internado

Y, sobre todo, ¿por qué volver a verlo ahora? Principalmente, para disfrutar. Absténganse, por supuesto, aquellos que buscan ficciones que casi escapan al entendimiento. Que se gustan más que gustan. Y de las que presumen quienes, en muchos casos, ni siquiera han comprendido lo que han visto. ‘El Internado’ es lo que recuerdas. Una serie que apuesta por el misterio, pero en la que hay un importante espacio para el romance y para la familia. También es una serie en la que, en su día, se tomaron decisiones arriesgadas que siguen siendo comentadas en la actualidad. Y que, como ocurre en muchas ocasiones con las ficciones que se alargan en el tiempo, guarda algún que otro agujero de guion.

Pero, dejando esto último a un lado, nos encontramos frente a una producción que juega muy bien con la tensión y que presenta un misterio bien construido. Que se va desenmarañando -y volviendo a enmarañar- poco a poco. Pero sin caer en la complicación por la complicación. Aunque recordaba que, en cierto momento, parecía no haber avance, al volver a verla me he sorprendido muy gratamente. Pues no he creído ver ni un ritmo atropellado, ni un ritmo demasiado lento. La acción se desarrolla con la calma suficiente como para que esa tensión de la que hablaba siga creciendo, pero ofreciendo al espectador descubrimientos en forma de pequeñas píldoras. Una especie de incentivo, que nos mantiene pegados a la pantalla de un capítulo a otro.

Es cierto que, como señalaba unos párrafos más arriba, hay aspectos de la serie que han envejecido mucho. Detalles que antes aceptábamos, a nivel, por ejemplo, de guion, y que ahora nos resultan inimaginables. Sin embargo, sabiendo su fecha de origen, es sencillo pasarlos por alto. A esto se le suma que, con el paso de las temporadas, esos detalles se van difuminando y nos vamos encontrando una imagen mucho más cercana a lo que vemos en la ficción a día de hoy.

Para quien viera ‘El Internado’ en su día, este nuevo visionado supondrá un viaje en el tiempo. Un reencuentro con los sentimientos que acompañaron a la primera vez y que, por sorprendente que parezca, permanecen intactos. Y para quien no llegara a entrar en el fenómeno en su momento, esta es la oportunidad perfecta de hacerlo. Justo unas semanas antes del estreno del reboot que veremos en Amazon Prime Video y cuando las redes sociales han recuperado algunos de los mejores momentos de la serie original. La conversación vuelve a estar activa, como cuando Marcos y Carolina me atraparon sin previo aviso. Y la magia, el misterio y la electricidad que caracterizan al recóndito internado están más vivos que nunca.

Si con esto aún no te he convencido, piensa que aquí podrás disfrutar de Ana de Armas en sus inicios. Y admirar su talento, que quizá pasamos demasiado por alto cuando lo teníamos en casa.

Rosa Suria
Periodista. Escribo y hablo continuamente de cine, series y música.

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