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Kaya McDermott (‘El Nido’) y la necesidad

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Este artículo puede contener spoliers de ‘El Nido’.

Llevo días sopesando si escribir estas líneas o no. Días reflexionando acerca de lo que vi en ‘El Nido’, acerca de la gestación subrogada y acerca de los otros muchos temas que toca la serie. Pensando en Kaya, esa joven sola en el mundo y ante el mundo, que pocas veces agacha la mirada. Esa niña escondida en el cuerpo de una adolescente, que perdió su infancia demasiado pronto. A quien también se le arrebató la posibilidad de madurar a un ritmo lógico y de escoger su propio camino. Un ser humano pisoteado, señalado, menospreciado, apartado, abandonado y privado de lo que de verdad importa. De sus oportunidades, de su identidad y de su vida. 

Cuando nos encontramos a Kaya, es una mujer asustada. Y muy sola. La primera imagen del personaje interpretado por Mirren Mack se asemeja a la de un gato callejero que, en medio de la noche, se ve sorprendido por los focos de un coche que segundo antes no estaba ahí. Y que queda petrificado. Pero ya ahí, con los ojos como platos y el mundo amenazando con desmoronarse, podemos ver la fiereza que guarda en su interior. En ese momento, podemos aventurarnos a imaginar qué es lo que teme la joven. De qué o de quién huye. Pero no es hasta unos capítulos más tarde cuando comprendemos que aquello de lo que se aleja entre aspavientos y amenazas es de lo que siempre le ha perseguido: la soledad y el abandono. 

Aunque tiene madre biológica, no posee una figura materna que la quiera y la proteja. Se podría decir que, casi desde que tiene uso de razón, no la ha tenido. Ahí surge su principal necesidad. Kaya necesita sentirse valorada, querida y protegida. Necesita saber que hay alguien que vela por ella, aunque con la distancia prudencial que marca la también necesidad de intimidad. Una persona a la que llamar por teléfono cuando haya una emergencia y que siempre conteste. Unos brazos que la abracen cuando tenga frío o miedo. Unos ojos que la miren con el cariño, la aceptación y la comprensión que (casi) nunca recuerda haber tenido a su lado. 

La necesidad actúa por ella

El Nido

Después de mucho reflexionar, he confirmado y reconfirmado que lo que lleva a Kaya a gestar el bebé de los Docherty es precisamente la necesidad. En principio, la necesidad de emprender un camino propio, en el que tener verdaderas oportunidades. En una sociedad como la nuestra, capitalista y cruel, el dinero es la mejor herramienta para conseguir estas oportunidades. Y la única manera de que una adolescente con graves antecedentes penales, criminalizada por los medios de comunicación y en riesgo de exclusión social lo consiga es delinquir. Una opción que Kaya no quiere ver ni de lejos. De ahí que el convertirse en un vientre de alquiler sea visto por ella como la salvación que pide a gritos. 

Dinero fácil y rápido. Una nueva vida y una vida solucionada en tan solo nueve meses. Con todas las comodidades de las que nunca había disfrutado y sin tener que trabajar. A los ojos de una persona necesitada y con una evolución y maduración atípica, un chollo evidente. 

Pronto resurge esa necesidad de cariño, de familia. Es ese sentimiento el que la une de más a Emily, una mitad del embrión implantado en ella. Pronto, en cuanto recibe un poco de atención, encuentra en ella la figura materna que no recuerda haber tenido. Y ahí surgen también las necesidades de espacio, libertad y control propio, que todo aquel que haya vivido una adolescencia corriente reconocerá en seguida. Son estas necesidades las que empujan a Kaya a saltarse las normas, a cometer locuras, a ocultar una verdad que quiere olvidar y a ser quien en realidad no quiere ser. 

Por supuesto, la necesidad también se esconde detrás del romance esporádico con su vecino y del acercamiento a Jack y, más tarde, de su enamoramiento profundo y adolescente. Todas y cada una de las decisiones que toma Kaya, son tomadas de manera inconsciente por su necesidad. No es hasta que ahoga a esta y agarra las riendas de su vida y de su ser cuando, verdaderamente, sabemos qué es lo que quiere y lo que desea. Lo que decide guiada por el raciocinio. 

La necesidad siente por ella

El Nido

El vacío que existe en el interior de Kaya es tal que la necesidad no sólo decide por ella, sino que siente por ella. A lo largo de la primera y única temporada de ‘El Nido’, nunca terminamos de ser conscientes de cuáles son los sentimientos reales de Kaya. ¿Quiere a Emily como a una madre o cree que la quiere porque lo necesita? ¿Quiere a su hija como a una hija o cree que la quiere porque necesita sentirse responsable y acompañada? ¿Está enamorada de Jack o cree que le quiere porque necesita sentirse querida y deseada y tener una juventud ‘normal’? ¿Kaya quiere a su madre biológica o se obliga a quererla porque necesita esa figura, por muy dañina que sea? ¿Y quiere a sus asistentes sociales o cree que les quiere porque han sido sus únicos ángeles de la guarda?

Es casi imposible saberlo. Lo que queda claro a lo largo de los capítulos es que Kaya no se quiere a sí misma. Tiene una imagen distorsionada de su ser, por culpa de lo que le han dicho tantas y tantas ocasiones que es. Ha perdido toda confianza en sí misma, en todos los niveles. No se considera ni buena hija, ni buena madre, ni buena persona. No considera que sea suficiente para nadie, ni siquiera para un Jack que la observa como a todos nos gustaría que nos mirasen. Y no podemos culparla. La vida se ha empeñado en recordarla que no es apta para nada. Es un cero a la izquierda. Es, para muchos, la viva imagen de un mal que, en realidad, no existe en su interior. 

Pero tras un camino repleto de obstáculos, de subidas imposibles y de bajadas bruscas en las que es más sencillo dejarse caer hacia el abismo, Kaya abraza hasta la asfixia a esa necesidad. Aprende a estar consigo misma y aprende a quererse. A valorarse. En parte, sorprendentemente, gracias a una Emily que sí apuesta por ella. Aunque de la peor manera posible. Pero generando confianza en una joven que no tenía ni esperanza. Así, nos despedimos de una Kaya fiera y más fuerte que nunca. Dispuesta a vivir la vida que realmente quiere vivir. Apostando por sí misma y dándose el tiempo y el espacio que necesita para conocerse, para madurar y para terminar de aceptarse. 

Me gustaría saber qué ha sido de ella. Dónde está, si es la mujer de negocios que decía soñar con ser, si está enamorada o si ha encontrado un camino diferente. Cinco episodios suelen ser pocos. Pero Kaya se ha quedado en mí de una manera especial. Al contrario de lo que imaginaba, es lo opuesto a un 0 a la izquierda.

‘El Nido’ está disponible en Filmin.

Rosa Suria
Periodista. Escribo y hablo continuamente de cine, series y música.

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