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La comunidad del anillo, la comunidad eterna

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En las últimas horas, he pensado que he visto más de sesenta veces ‘El señor de los anillos: La comunidad del anillo‘. Tirando hacia la baja. Seguramente hayan sido más, con todo lo que eso pueda decir de mí. Y aun así no es fácil hablar de lo que voy a hablar: la gran comunidad. La gran comunidad que primero nos dio J.R.R. Tolkien (amén) y que después proyectaron Peter Jackson, Philippa Boyens, Fran Walsh y todos los demás con tanto acierto.

‘El señor de los anillos: La comunidad del anillo’ siempre va a ser mi favorita de la trilogía, aunque sea la menos espectacular de las tres y aunque no tenga el peso emocional que tiene ‘El retorno del rey’, con ese final que se alarga en el tiempo y que siempre veo sin ver porque las lágrimas me lo impiden. ‘La comunidad del anillo’ siempre será mi favorita, y una de las razones de que así sea tiene que ver con la presentación que realizan de la comunidad. Presentación que es también desarrollo, porque aquí ya pasan cosas.

Y ese peso emocional que tiene ‘El retorno del rey’ se corresponde con el final, pero este que hay en ‘La comunidad del anillo’, aunque engloba menos sentimientos y acontecimientos, también es muy grande, sobre todo cuando vuelves a verla (no hace falta sesenta veces) y captas todos los detalles. Y entiendes que es el principio.


La comunidad del anillo

Sobre Gandalf y Frodo

Que son el principio. De ‘La comunidad del anillo’ y de todo.

Un detalle que siempre me ha gustado, por empezar por ahí. Cuando ya han emprendido el viaje, Gandalf le pide a Frodo que le ayude en su camino y le pregunta por su hombro. Gandalf es un hombre atento y comprensivo, inteligente, y sabe que Frodo se siente indefenso, inseguro y desprotegido dentro de su valentía (algún día hablaré del gran personaje que es Frodo). Así que le presta atención, y le consuela con un detalle tan insignificante como preguntarle por su hombro herido. La relación entre ambos personajes es fantástica, de principio a fin. Se conocen desde siempre porque Gandalf, ya sabéis, lió al pobre Bilbo. Es evidente el cariño que se tienen, es tan evidente que incluso nos lo muestran en forma de abrazo efusivo en los primeros compases, uno de los pocos gestos de cariño mundanos que vemos en las películas.


Frodo y Gandalf

También es evidente el respeto, incluso la admiración dentro de lo diferentes que son y del papel tan diferente que tienen. Gandalf quiere proteger a Frodo, pero es consciente de su valía; y Frodo quiere estar con Gandalf porque se siente protegido, pero también porque aprecia, como ha hecho siempre, su compañía. Con estos dos, en parte, arranca esta película. Y nos llevan hasta el final, pero por el camino…

Sobre los hobbits

Supongo que esta relación entre los hobbits es la más humana de la comunidad, la más cercana a todos nosotros y la que más podemos entender. También Frodo, Sam, Pippin y Merry se conocen desde tiempo atrás; son compañeros, colegas. Se entienden, porque comparten espacio, costumbres, creencias y formas de entender la vida, que en el caso de los hobbits puede resumirse, como bien nos cuenta Bilbo, en comida, cerveza y paz. Se preocupan los unos de los otros como tú, lector, te preocupas de esa persona que jugaba contigo de pequeño y con la que sigues teniendo buena relación.

Y es enternecedor, porque siempre son mostrados como niños (obviemos las edades de Tolkien) que quieren acompañarse y apoyarse porque tienen un fuerte sentimiento de lealtad entre ellos. Y lo vemos porque sus conversaciones carecen de tensión, y porque hay un entendimiento absoluto en todo momento. Así que, vuelvo a lo mismo, pronto nos sentimos cerca de ellos, con quienes nos identificamos por similitudes entre tanta magia, y a quienes queremos proteger de los peligros del camino.


Frodo, Sam, Pippin y Merry

Sobre Trancos

Trancos es ese personaje misterioso, enigmático y distante que tienen las buenas historias; ese personaje que, parece, nunca vamos a terminar de conocer, pero que nos atrae de igual modo. Sobre todo, cuando comprendemos que detrás de su distancia hay un fondo bueno y ganas de hacer bien las cosas. Contra todo pronóstico inicial, también ganas de proteger a esos cuatro niños que no tienen ni idea de lo que están haciendo ni del peligro al que se están enfrentando. Parece que sacan de quicio a Trancos, pero en realidad le divierten, y como él también comprende el buen fondo de ellos, pronto se siente tan cercano como nosotros. Y los quiere proteger tanto como nosotros. Y así hasta el final.

Sin condescendencia ni sentimiento de superioridad; de hecho, Trancos respeta a los hobbits, aunque les considere un desastre en según qué momentos. Los respeta por su valentía y por su bondad, por su inocencia, como nosotros mismos. Confía en ellos. Y se coloca a su altura, muchas veces.


Aragorn y Frodo
Habría ido contigo hasta el final

Trancos, después, pasa a ser Aragorn. Pero Sam, casi hasta el final, se sigue dirigiendo a él como Trancos. De entre todos Los Detalles, este es uno de mis favoritos.

Sobre Boromir

Hace tiempo que dejé de ser objetiva con Boromir (del que también algún día hablaré largo y tendido). Es un poco el niño de mis ojos; ni siquiera es mi favorito, pero lo voy a defender hasta el último de mis días.

Boromir es uno de los personajes más humanos de esta historia; sino el que más, quizá junto con Sam. La humanidad de Boromir le lleva a cometer errores y a actuar de forma equivocada, como todos nosotros hacemos a veces. ¿Cuántos querríais ese anillo para proteger a vuestro pueblo? ¿Cuántos lo sentiríais como el instrumento perfecto, a pesar de la amenaza, para vivir en paz? La humanidad de Boromir incluye defectos, pero que me atraviese una flecha aquí mismo si esos defectos no están provocados por sentirse siempre en primera línea de batalla, amenazado con la oscuridad y la muerte.

En cualquier caso, que me lío como Bilbo, Boromir encuentra luz en esta comunidad, encuentra unos medianos a los que proteger porque ve en ellos lo mismo que Trancos: inocencia, bondad, una vida sencilla que él nunca ha tenido. Así que también él se coloca a su altura -cuando no está siendo derribado por ellos.


Boromir, Pippin y Merry

La historia de Boromir en ‘La comunidad del anillo’ no puede explicarse sin su relación con Frodo, tampoco sin la relación que se desarrolla con Pippin y Merry. En todo momento de amenaza, sus ojos están en ellos, supongo que porque sabe que los de Aragorn están en Frodo y Sam. Son sus protegidos. Es su protector, su compañero más directo. Cuando los atacan, él grita sus nombres. Cuando la montaña se les cae encima, él los sostiene. Siempre así. Hasta el final. Muere por ellos, creyendo en ellos. Creyendo en Frodo, a pesar de todo. Porque, al final, Boromir creía en su mejor versión, aunque estuviera tentado por la fuerza del anillo y de la seguridad que, creía, le proporcionaría. Boromir quería esa mejor versión que encontraba al lado de estos medianos, y de toda la comunidad.

Sobre los Caballeros de Gondor

Tomo aire para hablar de ellos.

No sé si es la relación que más me interesa de esta comunidad, pero creo que sin duda es la que más me afecta, supongo que también porque es la más compleja y la que más contradicciones tiene. A mí las contradicciones me encantan, me parecen también muy humanas. Y explican por qué Aragorn y Boromir se respetaban tanto como se temían. Explica por qué confiaban en el otro cuando las cosas se complicaban, y por qué la desconfianza se desarrollaba en la calma, cuando sus miedos personales acechaban.

Aragorn ve en Boromir las tentaciones tan peligrosas que existen dentro de esa humanidad, pero no lo termina de juzgar porque entiende la humanidad; Boromir ve en Aragorn la divinidad que él nunca ha tenido para ofrecerle a su pueblo, y aunque seguramente lo envidia por ser desde que nació lo que él nunca ha podido ser, tampoco lo termina de sentenciar porque comprende su valor. O quizá así los vea yo. También he llegado a pensar que Aragorn proyecta sus propios temores (sucumbir al anillo) en Boromir, y Boromir quizá los suyos (no estar para su pueblo) en Aragorn.


Aragorn y Boromir

Esas cuentas de las primeras líneas no son casualidad. En este último visionado de ‘La comunidad del anillo’, volví a deshacerme en lágrimas con la despedida entre los caballeros de Gondor, cuando Aragorn ve todo lo que es Boromir y Boromir ve todo lo que es Aragorn, justo antes de dejarnos. Y pensé: cuántas veces he visto esta escena, por Ilúvatar, como es posible que siga llorando. Así que conté las veces.

Pues es posible que siga llorando porque esta escena es una de las más significativas de toda la trilogía. Porque Boromir se dirige a Aragorn por fin sin miedo, y Aragorn lo despide por fin comprendiendo todo. Se despiden como hermanos, como caballeros de Gondor, que es lo que han sido siempre, de nuevo a pesar de todo.

Sobre la confianza

Sobre todos. Es interesante también explorar cómo se desarrolla y evoluciona la confianza en el grupo. Si nos fijamos en Legolas y Gimli, por ejemplo, la confianza tarda en llegar, sobre todo porque los prejuicios (que derribamos, es que esta comunidad es fantástica) están ahí. Si nos fijamos en Boromir y Frodo, la confianza nunca está. Pero, de nuevo, sólo sucede en los momentos de calma; en los momentos de acción, la confianza es plena, total, y se protegen y se defienden como si la vida propia dependiera de la del resto. Porque así es, en cierto modo. Todos tienen claro desde el principio que esa comunidad sólo tendrá éxito si permanecen unidos.


La comunidad del anillo

La confianza sí es total en mi Santísima Trinidad: Gandalf – Aragorn – Legolas. Como sucede con los hobbits, su relación se remonta en el tiempo. La admiración que existe entre ellos no es tan evidente como las anteriormente mencionadas, porque las miradas de orgullo son menos porque no se sorprenden de las acciones del otro… Porque ya se conocen. Y esto también es precioso. Supongo que a medida que vas contando visionados, vas comprendiendo, por ejemplo, que entre Gandalf y Legolas hay una confianza silenciosa; más tarde, la devoción de Legolas por nuestro Mago Blanco se hace más evidente, pero en realidad siempre ha estado ahí. Cuando el dolor le impide hablar a nuestro elfo, o en la única ocasión en la que parece bloquearse (la siguiente: cuando cree que ha perdido a Aragorn, pero esa es otra historia).

Hay una cosa impresionante en ‘El señor de los anillos’, y es que desde el principio nos meten estas relaciones asentadas. Nos dicen: aquí hay algo desde hace tiempo. Y Los Detalles entre estos tres, sin ser muy pomposos, nos hacen llegar con facilidad este hecho. Nos lo creemos de inmediato. Lo vemos en la aparente indiferencia con la que se tratan, porque no es indiferencia, sólo es costumbre. Ya saben que están ahí, y que pueden confiar en el otro. Como siempre.

Sobre la gran comunidad

Y así es como se forma una gran comunidad: con relaciones de siempre que comprendemos incluso en la ausencia de esos grandes detalles que sí utilizan para contarnos cómo se van formando otras nuevas, que vemos crecer. Con contradicciones, pero sobre todo con un mismo espíritu, con el mismo corazón, aunque a veces el corazón se llene de oscuridad.

Una comunidad que vive hasta el final, porque se compromete desde la honestidad y la lealtad, que crecen con el paso del tiempo. Y que están presentes incluso cuando se separan. La lealtad, precisamente, juega un importante papel en las siguientes dos películas, cuando esta comunidad ya no está unida, pero sigue debiéndose y pensándose los unos a los otros. Porque sólo tendrán éxito si permanecen unidos. Y así lo hicieron hasta el final. Con la valentía de Frodo empezó todo; por Frodo se conocieron, comprendieron, lucharon y lo lograron. Y todo empieza en ‘La comunidad del anillo’, por eso será siempre mi favorita.


La comunidad del anillo
Amén también

Judith Torquemada
Periodista, taikista, marvelita y feminista. Escribo sobre cine, sobre libros y sobre viajes. También escribo historietas varias. Se me da bien hablar de Escocia, enamorarme de personajes ficticios y fantasear en general. Por Frodo. Y por Ned Stark.

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1 Comment

  1. ¡Buen artículo! A mí hay una escena súper banal que me parece qué resume muchos de los aspectos de la “compañía” de amigos que comentas. Es en la tercera peli, cuando ya han regresado a la Comarca, y están los cuatro hobbits en la taberna con las cervezas. Y deberían estar contentos de estar en casa, sanos y salvos, juntos de nuevo. Sin embargo, apenas son capaces de esbozar una sonrisa. Y viven ese momento de melancolía los cuatro juntos, un momento que resume muy bien Frodo con su famoso “¿Cómo se retoma el hilo de una vida?”. Mola todo! Te recomiendo mucho un lío que he empezado a leer, que se llama “Un camino inesperado” (Diego Blanco, Ediciones Encuentro) y es el resultado de un estudio de un tío apasionado por Tolkien, que ofrece la clave de lectura cristiana que Tolkien quiso plasmar en esta magistral trilogía, desde meros simbolismos y guiños hasta el significado último del viaje, el anillo, Mordor, Sauron, etc. Es un enfoque tal vez distinto al que suele leerse por ahí, pero muy, muy interesante humanamente 🙂 Saludos!

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