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‘La guerra de las corrientes’, sobre Hollywood y los demonios

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He seguido muy de cerca la trayectoria de ‘La guerra de las corrientes‘. Con las primeras informaciones y los primeros grandes nombres, encabezados por ese Benedict Cumberbatch que me arrastrará con él a cada proyecto, ‘La guerra de las corrientes’ prometía ser una interesante película histórica con dos personajes históricos enfrentados e interpretados por dos grandes (además de Cumberbatch, Michael Shannon), con Alfonso Gómez-Rejón (‘Yo, él y Raquel’, 2015) como director, y con Martin Scorsese (siempre una garantía) involucrado en el proyecto como productor. Al margen del producto final, cuya crítica os dejamos aquí, ‘La guerra de las corrientes’ ha terminado siendo un ejemplo de los demonios de Hollywood. Y para explicarlo tenemos que remontarnos a 2017.

Porque fue en septiembre de 2017 cuando la primera versión de la película se presentó ante el público; concretamente, ante el público de Toronto. Ahora sabemos que fue una primera versión manipulada al antojo de ese gran demonio llamado Harvey Weinstein, que además de sus delitos sexuales era conocido por su afán de montar y desmontar películas a placer. Esa primera versión fue un fracaso. La crítica se cebó con todos sus componentes, pero The Weinstein Company tenía previsto estrenarla de igual manera aquel año, parece que trabajando en otro montaje no más exitoso. Luego pasó lo que pasó: Weinstein fue acusado de todo lo que ya sabéis y la compañía se hundió.

Benedict Cumberbatch en La guerra de las corrientes

‘La guerra de las corrientes’ quedó abandonada, y puede comprenderse la impotencia de un director que quería contar una historia que le apasionaba y que había visto cómo público y crítica dilapidaban una película que ni siquiera reconocía como suya, sin posibilidad de rehacerla y con un demonio de peso sobre esta. Dejando de lado el final de la historia, el trayecto recorrido da para pensar. Las intenciones, los intereses y los objetivos de tipos como Harvey Weinstein; directores que no reconocen sus propios trabajos. ¿Es esto cine? Las diferencias creativas están a la orden del día -en las últimas horas, sin ir más lejos, Scott Derrickson abandonaba la segunda entrega de Doctor Extraño por esto mismo, a pesar del buen hacer de la primera película-, pero da lástima comprender hasta qué punto puede destrozarse una película, su estreno y trayectoria. Sobre todo cuando uno no tiene claro si todas las partes están involucradas de una misma forma en el proyecto.

Michael Shannon en La guerra de las corrientes

‘La guerra de las corrientes’ llegó a muchas salas de cine de muchos países el pasado año, después de que 101 Studios la rescatase. Dos años después de lo previsto, y sin más ruido que esta historia y aquellas pésimas primeras críticas. Alfonso Gómez-Rejón ha podido llevar a cabo, según ha confesado en diferentes encuentros, varios arreglos. El resultado final lo podéis juzgar vosotros mismos; la historia, que quede como ejemplo de la compleja industria cinematográfica que tenemos.

‘La guerra de las corrientes’ llega a los cines este viernes 10 de enero.

Judith Torquemada
Periodista, taikista, marvelita y feminista. Escribo sobre cine, sobre libros y sobre viajes. También escribo historietas varias. Se me da bien hablar de Escocia, enamorarme de personajes ficticios y fantasear en general. Por Frodo. Y por Ned Stark.

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