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Una oda a OT2017: ¿Por qué nos marcó tanto?

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Son las tres de la mañana y acabo de terminar de ver la gala final y el último chat de OT2020. Y, sin querer desprestigiar a esta edición, si estoy escribiendo esto es porque me ha venido a la memoria estos mismos momentos, pero con OT2017. Han pasado ya tres años y viendo vídeos de las actuaciones, momentos, chats, me sigo emocionando igual. Mis amigos y yo lo hemos comentado en Twitter y nos han llamado pesados. Y sí, probablemente lo seamos. Pero tampoco es algo que me preocupe.

OT2017 me presentó este formato de programa del que había oído hablar vagamente a mi madre. Sé que para muchos es un simple programa. Otros lo detestan y hablan de lo comercial que es (algo que es verdad porque no deja de ser televisión) y estas palabras le resultaran absurdas. Puede incluso que pierdan respeto, si es que lo tenían antes, hacía mí como profesional. Pero no me importa. Primero de todo porque no me interesa demasiado lo que piensan las personas que creen que odiar cosas populares es una personalidad. Y segundo porque una de las cosas que me hace querer tanto a este programa es que es capaz de dar oportunidades cuando ni si quiera estas dentro de él. Porque hacen muchas cosas mal, sí. Pero también dan contenido a medios como el nuestro y a personas que estamos empezando que nos permite crecer. Pero ahora, hablemos de Operación Triunfo 2017.



Un vistazo atrás

OT2017 nos dio a muchos jóvenes la oportunidad de vivir el fenómeno fan de OT. Pero eso solo fue la punta del iceberg. Se que hoy no viviría esa edición como lo hice en su momento… pero creo que ahí está su magia. Desde luego, su punto fuerte fueron sus concursantes. Y no solo por el talento de personas como Amaia, Alfred o Aitana. También estaba el espectáculo de concursantes como Mimi (aunque vimos poco de él) o Ana. ¿Quién no recuerda actuaciones como ‘Cabaret’? o la personalidad de concursantes como Roi o Ricky, que daban un ritmo a las galas y al directo que era de agradecer.



Al final, todos tenían algo que de una forma u otra nos enganchó. Y creo que la complicidad que se dio ese año entre profesores, concursantes y presentador, el gran Roberto Leal, no la hemos vuelto a tener.



Para mi generación, OT2017 fue nuestro 0T1. El descubrimiento de un programa que se sentía hasta familiar. Hoy, después de haber estudiado dos años de periodismo y comunicación, puedo entender la forma en la que se logra esta sensación. La sensación de que es tu programa: te enfadas con él, te parecen injustas ciertas cosas, ríes, lloras, ver el directo se convierte en parte de tu rutina, etc. Incluso ves un directo de una hora de como compran en un Corte Inglés. Pero la verdad es que a veces me gusta volver a cuando tenía 17 años y no entendía muy bien porque había formado ese vínculo con un programa de televisión. Solo sabía que existía.

La revolución del 17

Pero, aunque fuera un programa de televisión hay cosas que salieron de él que sí eran muy reales. A mi mente se viene la bautizada como “la noche de los armarios rotos”. Aquella noche en el Palau Sant Jordi donde Raoul y Agoney interpretaron ‘Manos Vacías’ y se besaron con el lema “por el amor, por la libertad y por la visibilidad”.



Ese día muchísimos fans de OT salieron del armario en redes y con sus familias. Porque OT2017 trajo eso consigo. Era el OT de una nueva generación que necesitaba hablar, que necesitaba representación y se la dio. A veces se hicieron las cosas bien y otras veces no tanto. Pero es una realidad que no se le puede quitar a este programa.




Y no solo eso. También fue una revolución musical. Yo me encontraba en la fase de pensar que “no me gustaba la música en español”. Operación Triunfo me quitó esa idea errónea de la cabeza y me descubrió muchísimos artistas nacionales a los que hoy sigo escuchando. También, personas que no teníamos no idea de música aprendimos que es el anclaje o cómo los concursantes podían deshacerse de la voz nasal. Porque, aunque muchos se nieguen aceptarlo, OT también es música.

Amaia y ya

No puedo hablar de ‘Operación Triunfo’ sin hablar de ella. Amaia tiene algo especial y eso lo han sabido reconocer hasta los mayores retractores de OT. Amaia ha conseguido dejarme con la boca abierta desde el principio. Me puso los pelos de punta con actuaciones como ‘Shake It Out’ o ‘Miedo’, tanto cuando la vi desde una pantalla como cuando lo hice en la gira de OT en directo. Y esa sensación me la devolvió cuando la escuché cantar las canciones de su primer álbum ‘Pero No Pasa Nada’ en directo.



Amaia era la ganadora perfecta de OT2017 porque es música. Y porque su naturalidad enamoró y enamora.

Adiós, Roberto

Creo que no sería justo terminar este artículo sin hablar de la persona que lo ha inspirado. La despedida de Roberto Leal del formato es lo que ha traído toda esta oleada de recueros. Roberto siempre fue el anfitrión de fiesta perfecto. Dirigía las galas de forma que no se hicieran eternas, y mira que es complicado, y podías ver perfectamente como amaba este programa. Porque Roberto, con su acento andaluz y fiel a sus raíces, ha presentado estas galas con algo que no se puede comprar: pasión.



En el último chat de esta edición, le ha dicho a Noemí Galera que es una gran comunicadora (algo totalmente cierto). Pero Roberto no se queda atrás. Es un ejemplo de compromiso y de televisión en vivo. Y creo que todos los que nos dedicamos a este mundo querríamos ser un poco como Roberto.

Ciao OT

Cuando mis amigos me dijeron que escribiera un artículo sobre porque amábamos OT2017 super que tenía que hacerlo desde el más puro sentimiento. Por eso lo he escrito a estas horas, con la inspiración que me ha dado este ataque de nostalgia.



Y de la misma forma, me quiero despedir (hasta no sé sabe cuándo porque así es la televisión) de este programa. Con sus luces y sombras, mi admiración por los profesionales que hacen ‘Operación Triunfo’ posible es total. Aunque crea que tiene a un fandom muy loco, al que no me corto en criticar en redes, nunca ningún otro me había agradecido mi trabajo como lo ha hecho este. Así que gracias. Por las oportunidades, por los momentos y por la música.

Paula Robaina
No puedo ser piloto así que intento ser periodista de motor. También escribo sobre cine, series, libros y cómics cuando me apetece escaparme de los circuitos. Lights out and hoist the colours

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