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5 escenas de ‘El Padrino’ que marcaron la historia del cine

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Francis Ford Coppola cumple 81 años. El maestro del cine, que últimamente ha sido más protagonista por sus polémicas declaraciones que por sus trabajos, continúa siendo uno de los directores más admirados a nivel mundial. Uno de esos cineastas que, pase el tiempo que pase y ocurra lo que ocurra -salvo en casos muy extremos-, seguirá manteniendo su posición privilegiada, la cual se ha ganado con méritos propios. Aquí no entran ni siquiera los gustos, no hay discusión que valga, gustes o no de sus historias, es indudable que lo que ha hecho el estadounidense por el cine es algo que tan solo unos pocos genios han logrado. 

Quizá la prueba que más cerca tenemos todos, por la repercusión de la cinta y por lo que significó y significa, es ‘El Padrino’. De este largometraje dicen que es la película que salvó el cine, aquella que consiguió que, en el peor contexto, la gente volviera a las salas y volviera a sentir esa pasión que siempre se había sentido por el séptimo arte. Esto se tradujo en la recuperación de la industria y, por supuesto, en numerosos galardones. Ahora, casi medio siglo más tarde, también se ha traducido en la consideración de la película como una de las mejores cintas de la historia del cine, un largometraje de culto de obligado visionado

Títulos que no sólo vienen por el impacto que tuvo en su día, sino sobre todo por lo que vemos en la pantalla. Diálogos que por sí solos ya valen un Oscar, escenas que emocionan por su belleza y por el cuidado de todos y cada uno de los detalles y, en definitiva, una obra en la que todo encaja y todo nos lleva al mismo punto. Una creación redonda, que es en sí misma un homenaje al propio cine. Como celebración de la vida de su director, Francis Ford Coppola, recordamos 5 de las escenas más míticas de ‘El Padrino’. (¿Y si, de paso, después de leer este artículo hacemos un maratón de la trilogía?).

Una boda inolvidable

No se me ocurre un inicio más bello e impactante. La escena de la boda, en la que se intercalan pasajes de la propia celebración con algunos encuentros de Don Vito Corleone con sus protegidos, es sencillamente perfecta, sobre todo para meter al espectador en la historia y para situarle dentro de ella. Los planos de la boda, bañados de colores pastel y de una banda sonora que nos lleva directamente al sur de Italia, me resultan un disfrute total para los sentidos. Un reflejo inmejorable del costumbrismo italiano, en el que ya vemos de manera clara el poder y la importancia de la familia, así como de la figura del gran líder. 

Cediendo el testigo

Dicen que esta fue la escena que salvó ‘El Padrino’. La que marcó la diferencia entre el absoluto fracaso de una película sin alma y el éxito y la gloria. La conversación que mantienen Michael y Vito en el jardín de su casa, ya en los últimos compases de la cinta, es una de esas piezas del guión que merecen un Oscar por sí mismas. En estos pocos minutos, se resume toda la esencia de la película y, sobre todo, se nos dan los motivos que nos permiten empatizar con uno y con otro. Conocemos el trasfondo de un Vito que buscaba lo mejor de su familia en una sociedad en la que entendía que no podía escalar de manera legal, que guardaba la esperanza de que el pequeño Michael pudiera llevar una vida fuera de las sombras y alcanzar el éxito y que quería y quiere enormemente a los suyos. Y también el de un Michael movido por el amor por su padre y por su familia, capaz de dejar a un lado sus sueños y sus ideales para salvar a los suyos y que tiene que tomar la misma decisión de su padre ante una sociedad corrupta, en el que hay pocos titiriteros y muchas marionetas.

La gran traición 

Recuerdo que la primera vez que vi ‘El Padrino’, una de las escenas que más me impactó fue la del atentado a Vito Corleone. Lo hizo por su fuerza y por su belleza, por los contrastes de color, por esas naranjas corriendo por el suelo. Pero también por lo que significaba. En ese momento, creía que el personaje interpretado por Marlon Brando era intocable e invencible, y en sólo un instante Coppola me mostró que la vida nos sitúa en la posición opuesta. Nadie es imprescindible y nadie es intocable. Ni siquiera quien en teoría provoca respeto y temor. 

El comienzo de la guerra

Otra escena de las que se quedan en el espectador es la de la muerte de Sonny. La vemos venir, entre otras cosas porque el aumento del ritmo narrativo nos lo adelanta. Precisamente en ese aumento gradual del ritmo narrativo, hasta que alcanza un clímax casi agonizante, es uno de los aspectos que hacen de ‘El Padrino’ una obra maestra. Esta escena es casi magia para los sentidos y supone el comienzo definitivo de una guerra que parecía ser fría. A partir de ese momento, comprendemos que cuando se trata de la Mafia, el fuego siempre está presente.

Un nuevo padrino en la ciudad

Imposible no finalizar con la escena en la que, después de la muerte de su padre, vemos a Michael tomando su posición. Es el acontecimiento al que nos han conducido todos los sucesos de la película, de la misma manera que todos los caminos llevan a Roma. Probablemente esta no sea la escena más impactante del brillante Al Pacino, que nos hiela la sangre cuando asesina por primera vez, por ejemplo, pero sí una de las más significativas. Adiós al sueño americano, hola a la famiglia. Hay un nuevo Don en la ciudad. 

Rosa Suria
Periodista. Escribo y hablo continuamente de cine, series y música.

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