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Enric Auquer, la humanidad y el talento

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Nació en un pequeño pueblo de Girona, en plena región del Bajo Ampurdán, pero España le ha conocido interpretando a un narco gallego con demasiada ambición. Comenzó en el teatro tras una adolescencia complicada, buscando ese hueco que todos tenemos y que muchas veces tanto nos cuesta encontrar, y se topó con su verdadera vocación. Y descubrió un talento natural que ahora ha llegado a todos nosotros de mano de papeles como el que interpretó en la película de Paco Plaza o del luminoso Gari de ‘Vida perfecta’, personajes que han confirmado a Enric Auquer como la gran revelación de 2019 y como uno de los intérpretes más prometedores de su generación. 

Este talento del que hablo, sorprendentemente sólo descubierto por TV3 y la industria catalana hasta el momento, ya está siendo reconocido con nominaciones y galardones. En los Premios Feroz fue uno de los protagonistas indiscutibles de la noche, resultando vencedor en las categorías de Mejor Actor de Reparto -en cine- y Mejor Actor de Reparto -en televisión-, y llega a los Premios Goya como favorito en la categoría de Mejor Actor Revelación. Su rostro ha pasado de ser desconocido a convertirse en uno de los más codiciados en el mercado audiovisual y el público no ha tardado en pedir mucho más de él. La conexión ha sido total con críticos, profesionales del sector y, quizá lo más importante, espectadores. 

Partiendo de ese talento natural, casi camaleónico, que ha demostrado para meterse en la piel de personajes completamente dispares, esta conexión que se ha dado de manera tan eficaz y rápida surge de la humanidad con la que impregna todas sus interpretaciones. Ya en ‘Quien a hierro mata’ me sorprendió positivamente encontrarme a un personaje tan bien trabajado, pese al riesgo que había de caer en lo típico. Me sorprendió que me emocionara tanto, que sus ojos gritaran con tanta fuerza y que en las pocas escenas de las que goza me dijera tantísimo. Ahí hay mucho que agradecerle a Paco Plaza, como no podía ser de otra manera, pero también a un Enric Auquer que optó por darle verdadera vida, por hacerle mucho más humano de lo que podría haber sido y por convertir un diamante en bruto en una de las grandes joyas de 2019. 

Enric Auquer

Quizá era más fácil hacer lo propio con Gari, pero de nuevo caer en el tópico también era un riesgo. El actor podría haber llegado, haber cogido un par de referencias clásicas y haber salvado el trabajo con inteligencia y ahorrando en esfuerzos. Sin embargo, Auquer vuelve a dar vida a lo que estaba escrito en el guión, vuelve a aportar identidad a un personaje que se sale de todo lo que podríamos imaginar, que conecta, que emociona, que enternece. Vuelve a bañar de humanidad una interpretación que ha sido aplaudida hasta la saciedad por todos los que han disfrutado de ella y que prueba su versatilidad y de nuevo esa cercanía y esa implicación con los personajes que llegan a sus manos. 

Viéndole en pantalla y escuchándole hablar, ya con su propia voz, queda más que claro que ama su profesión. De hecho, ha hablado en alguna ocasión de la interpretación, más concretamente del teatro, como un elemento sanador, que le ayudó a encontrarse, comprenderse y valorarse más. Quizá por eso cuida tanto a sus personajes, lo que multiplica su talento natural por mil. Quizá por eso es tan humano todo lo que toca, dentro y fuera de su piel, también cuando recoge un Feroz entre lágrimas y con la mirada perdida por la emoción. Porque detrás de sus interpretaciones hay mucho trabajo y mucho talento, pero también mucho amor, un amor muy puro por el séptimo arte y por aquellos personajes que tiene ante sí

Rosa Suria
Periodista. Escribo y hablo continuamente de cine, series y música.

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