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‘Memento’, la primera parada en el camino hacia ‘Tenet’

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Nunca es mal momento para revisitar los escenarios (mentales, sobre todo) que encontramos en ‘Memento‘, pero en esta ocasión además tenemos una buena justificación. A poco más de un mes para que ‘Tenet‘, la nueva película de Christopher Nolan, llegue a nuestros cines, nos hemos propuesto descifrar, desmenuzar, señalar con acierto, las razones por las que cada trabajo del director británico es esperado en todo el mundo. Nolan ha construido su fama con el paso de los años, consolidándose quizá sobre todo a raíz de ‘Origen’ (2010). Han pasado diez años desde entonces, y tenemos que remontarnos otros diez en el tiempo para encontrar, en fin, el origen de este camino. Así que hablemos de ‘Memento’.

Un resumen de ‘Memento’

Leonard (Guy Pearce) es un ex investigador de una agencia de seguros que padece una “condición” que le impide retener información a corto plazo. Aunque recuerda quién es y toda su vida antes del accidente que dañó su cerebro, es incapaz de crear nuevos recuerdos. Todos los hechos se desvanecen en su memoria minutos después de suceder, y para conseguir tener una constancia en su vida decide apuntar todo lo que encuentra relevante durante unos instantes. En notas que le acompañan, en fotografías que él mismo va tomando de personas, lugares y objetos, en tatuajes en su cuerpo cubierto de ellos. Leonard necesita esta constancia, estos recuerdos, porque, el mismo dio que su cerebro quedó dañado, su mujer fue asesinada. Y tiene que encontrar al asesino para llevar a cabo una venganza que después no recordará.

Junto a Leonard, dos personajes secundarios, pero principales: Teddy (Joe Pantoliano) y Natalie (Carrie Anne Moss). Ambos tratan de ayudar a Leonard a encontrar al asesino, a llevar una vida más o menos normal, a unir las piezas de un puzzle complicadísimo lleno de incógnitas y de preguntas. Ambos tratan de ayudarlo… O eso es lo que parece.


Guy Pearce y Carrie Anne Moss en 'Memento'

¿Por qué funciona?

‘Memento’ funciona, sobre todo, por la propia estructura de la película. Los primeros minutos de incomprensión por parte del espectador, de “pero qué estoy viendo”, poco a poco van tomando forma hasta dar paso a un visionado satisfactorio, aunque nunca sencillo. Pero es satisfactorio porque no tardamos en comprender que estamos viendo una historia contada del revés; que el comienzo es el final, y que lo que hacemos es avanzar, pero retroceder, hasta un acontecimiento, narrativamente el último de la película, que provoca todo lo que hemos estado viendo durante casi dos horas.

‘Memento’ funciona porque engancha que comprendamos poco a poco cómo está construida; cómo funciona, precisamente. Y eso nos hace querer ver más, ir uniendo, sentirnos listos en este proceso. Vamos respondiendo preguntas hacia atrás; vemos hechos que explican el futuro que para nosotros es el pasado. Todos ellos unidos entre sí a través de la repetición de breves secuencias al principio y al final de cada escena; esas secuencias nos dicen “así acaba todo”, entonces retrocedemos y nos dicen “así empezó todo, en realidad”. Cuando la película toma el ritmo constante que tiene hasta el final, es bastante fácil de seguir.

No es tan fácil averiguar las intenciones de los personajes secundarios, y aquí también radica parte de la clave de la cinta. ‘Memento’ es un thriller, es una película de intriga con apuntes psicológicos, y como tal hay varios misterios que debemos resolver. También nos enganchamos a esos misterios, a la propia confusión de Leonard ante Natalie, ante Teddy y ante el mundo. Dudamos, nos preguntamos, tratamos de analizar los pequeños gestos para llegar a la verdad. La verdad está al final, que en realidad es el principio, y es de nuevo satisfactorio comprender que hemos estado viendo una historia que no podría haberse desarrollado sin la condición de Leonard. Todo lo que pasa, pasa porque él no recuerda, porque en realidad siempre ha tenido consigo las respuestas. Nosotros no: nosotros llegamos a ellas al final.

Él las ha borrado; más bien, a él se le borran. ‘Memento’ también tiene, como digo, apuntes psicológicos. Es una exposición de cómo funciona la mente, del poder de ésta, también de que los recuerdos nos hacen convertirnos en quienes somos. ¿Quiénes seríamos eliminando algunos? ¿Quiénes seríamos eliminando todos ellos? ¿Elegimos los que conservamos para no hacernos daño? Esta última pregunta nos acompaña cuando la película ha concluido y la imagen que teníamos de Leonard cambia en parte. ¿Ha elegido los recuerdos que quiere conservar para justificar el resto de una existencia que de otro modo no soportaría?


Memento (2000)

Lo que vemos de Christopher Nolan en ‘Memento’

‘Memento’ es una historia de Jonathan Nolan, en realidad. El mérito de Christopher fue adaptar este cuento de su hermano para la gran pantalla, con toda la complejidad que exigía el guion, la estructura de la historia, el montaje y en general el desarrollo de la película. Lo que vemos de Nolan en esta película es, sobre todo, sus virtudes como narrador. En ‘Memento’ vemos varias historias paralelas que se alimentan entre sí: la trama principal, protagonizada por Leonard y su investigación, la historia de Sammy Jankis, y algunos flashbacks que nos dan el contexto completo. Jugando con los colores, también con los planos, Nolan alterna estas pequeñas historias; nunca se confunden, y todas sirven a un mismo fin.

También, creo, juega bien con las emociones. ‘Memento’ nos hace empatizar con el protagonista; en principio porque nos encontramos tan perdidos como él mismo lo está, después porque sabemos (o creemos saber) más de lo que él sabe y entonces sentimos lástima. La rabia, la impotencia que surge a partir de las buenas historias en las que nos gustaría echar una mano, también está ahí. Y siempre hay un interés, sobre todo provocado por la propia narración. No es una historia excesivamente original (mujer asesinada, hombre que busca su venganza, investigación complicada), pero la estructura sí lo es. Así que, de nuevo, Nolan demuestra que sabe cómo narrar. Y nos atrapa con ello.

Está también ese juego final al que nos hemos acostumbrado con el tiempo. ‘Memento’ nunca termina de cerrarse, y nunca termina de ofrecernos una verdad absoluta con la que quedarnos. ‘Memento’ se abre a diferentes interpretaciones, casi al gusto del espectador.


Memento (2000)

En el camino hacia ‘Tenet’

Es la primera parada, porque aunque ‘Following’ (1998) llegó antes, es ‘Memento’ la película que todo el mundo tomaba como base para hablar del trabajo de un director británico que nos proponía historias extrañas que seguíamos con atención. Recuerdo mis primeros intentos de acercarme al panorama cinematográfico, mis primeras conversaciones, mis primeras inquietudes e intereses, y ahí está ‘Memento’. Estuvo en muchas conversaciones.

Hubo un tiempo en que a todos nos alucinaba, cuando la figura de Nolan encajaba más con la de un cineasta independiente y original que con la de la estrella aclamada mundialmente que estrena blockbusters en verano. La responsable de estas líneas reconoce sin pudor y sin vergüenza que conecta con todo lo que hace, a pesar de la pedantería y todo lo que el resto quiera señalar.

Conecto mucho, y siempre muy bien. Así que estoy encantada de comenzar este camino hacia ‘Tenet’, y desde luego tengo muchas ganas de ver una película que no tengo ni idea de qué va.

Judith Torquemada
Periodista, taikista, marvelita y feminista. Escribo sobre cine, sobre libros y sobre viajes. También escribo historietas varias. Se me da bien hablar de Escocia, enamorarme de personajes ficticios y fantasear en general. Por Frodo. Y por Ned Stark.

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