Greyhound
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6.5

'Greyhound: Enemigos bajo el mar'

Lo Mejor
  • Alta tensión de momento a fin
  • Ritmo trepidante
  • Buen reflejo de la realidad del combate
  • Efectos especiales
Lo Peor
  • Falta desarrollo de personajes
  • Sobra patriotismo

Esta crítica no contiene spoilers de ‘Greyhound: Enemigos bajo el mar’.

La combinación Tom Hanks – II Guerra Mundial funciona bien. Y es cierto que ha sido explotada desde todos los ámbitos posibles. Pero la unión del estadounidense con el conflicto sigue funcionando. También, aunque en menor medida que en títulos que probablemente estén rondando por tu mente, en ‘Greyhound: Enemigos bajo el mar’. El largometraje, guionizado, producido y protagonizado por Hanks y dirigido por Aaron Schneider, se estrena este viernes 10 de julio en Apple TV+. Aunque, en un principio, estaba pensado para aterrizar previamente en las salas de cine, la pandemia de la COVID-19 ha trastocado parte de sus planes. Puede que esta cinta, basada en la novela ‘The Good Shepherd’, de Cecil Scott Forester, llegue a un público más reducido a través de la plataforma, pero estoy convencida de que los entusiastas del cine bélico no se perderán la cita.

Concebida por otro amante del género, creo que esta película va a hacer las delicias de los aficionados a esa adrenalina que siempre acompaña a los combates y a las situaciones de vida o muerte. De eso, ‘Greyhound: Enemigos bajo el mar’, va sobrada. Prácticamente no hay un solo respiro para el espectador -y para los propios protagonistas-, de principio a fin. Casi en el momento en el que nos encontramos con el noble Capitán al que da vida Tom Hanks, el ataque enemigo comienza. Y no cesa hasta los últimos compases de la cinta. Con un ritmo trepidante, que transmite la ansiedad de la situación sin llegar a ser abrumador, el visionado es toda una experiencia. Adictiva y asfixiante a partes iguales.

Su ritmo y su constante acción son dos de los puntos fuertes del largometraje, que sobre todo disfrutarán los aficionados al cine bélico. La batalla, la toma de decisiones en la misma y la organización del poder, que se mantiene intacta incluso en situaciones de alta tensión, se reflejan a la perfección en la película. Además, un extra que encuentro en ella es el propio episodio que nos narra. Probablemente, porque no soy una estudiosa de la II Guerra Mundial, ni he visto todo el cine acerca de la misma. Pero desconocía gran parte de la operación por la cual Estados Unidos y otros países aliados transportaban suministros y nuevas tropas al frente europeo. Un relato emocionante, quizá demasiado cargado de patriotismo, pero que funciona dentro del género.

Lo que me gusta


Greyhound

Probablemente ya habrás adivinado que lo que más me ha gustado de ‘Greyhound: Enemigos bajo el mar’ es el ritmo intenso y constante. La capacidad del director de mantener un altísimo nivel de tensión, sin prácticamente descanso. Con ello no sólo busca entretener al espectador, lo cual logra, sino también representar con la mayor fidelidad posible esa tensión y esa angustia constantes en combate. Ya lo habíamos visto antes, claro. Como ejemplos recientes, recuerdo ‘1917’, aunque quizá con algún descanso más, y ‘Dunkerque’. Pero probablemente por el hecho de que toda la acción se desarrolle en un barco, sin escapatoria posible, esa tensión y esa angustia se sienten aún más asfixiantes.

No por poco novedoso, supone un hito de menor valor. En un territorio tan concreto como es un barco de la marina, con términos muy concretos relacionados con el cuerpo y con una amenaza constante, que es siempre la misma, era fácil caer en la repetición. Incluso perder esa tensión por el camino. Sin embargo, Schneider consigue convertir la cinta en un relato que, al menos, se siente como fiel y que transmite la ansiedad, el miedo y la adrenalina del Capitán y de todos sus subordinados. En un ataque que no parece tener fin, el espectador no tardará en meterse en el Greyhound y viajar en el tiempo a una época que, seguramente, ni siquiera conoció.

Las escenas de acción propiamente dichas, los efectos especiales y los juegos de radio con el enemigo, que aportan algo de terror a la historia, también me han gustado. Pero no son más que adornos perfectamente pensados para ese tronco que es el combate constante.

Lo que me falta y lo que me sobra


Greyhound

Hasta aquí todo bien. Pero también hay aspectos que faltan y me sobran en ‘Greyhound: Enemigos bajo el mar’. Detalles que me fallan y le restan un poco al conjunto de la película.

En cuanto a lo que necesitaba y no me han dado ni Tom Hanks ni Aaron Schneider, confieso que me he quedado con ganas de ver algo de desarrollo en los personajes. O al menos en el Capitán, que ha quedado reducido a tópicos que ya hemos visto en demasiadas ocasiones. Es un hombre bueno, sí. Un hombre religioso y de férreos valores. Comprometido con su trabajo hasta la médula. Pero ¿qué más hay? ¿Qué hay detrás de su amor? ¿Qué piensa cuando, por fin, puede parar? Se me queda corto y se me queda atascado en clichés, pese a que prometía dentro del espacio que tenía.

Y me sobra una importante dosis de patriotismo. Que sí, que los estadounidenses son buenísimos y nos ayudaron a todos en un momento complicado. Que también son muy valientes, capaces de dar la vida por los demás. Y muy camaradas. Pero todos sabemos que de esta idealización a la realidad hay un importante trecho. Este patriotismo que colorea gran parte de la película con los colores de la bandera estadounidense puede desconectarnos y puede provocar incluso que soltemos algún que otro suspiro. Una lástima.

Rosa Suria
Periodista. Escribo y hablo continuamente de cine, series y música.

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