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¿Qué tiene Timothée Chalamet?

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Hace un par de años, el nombre de Timothée Chalamet irrumpió en el mundo del cine casi sin llamar a la puerta. El joven estadounidense ya había hecho sus pinitos en televisión y en la gran pantalla, pero no fue hasta su papel de Elio en ‘Call Me By Your Name’ cuando el planeta se topó de frente con su talento. Desde entonces, desde que le vimos reconvertido en ese adolescente amante de la literatura y la música clásica, su rostro no ha dejado de aparecer en la cartelera y su nombre se ha convertido en un habitual en las conversaciones de los críticos de cine más exquisitos y, por supuesto, en las ceremonias de premios. 

En tan solo dos años, este amante de la actuación ha pasado de ser una promesa a estar considerado ya como uno de los actores del momento. Todos los directores quieren tenerle en sus proyectos, millones de espectadores se sienten irrefrenablemente atraídos hacia sus películas, por el simple hecho de saber que aparece en ellas, y los expertos no pueden evitar caer rendidos a sus pies. Los premios y las nominaciones que ya decoran su currículum no hacen más que atestiguar el gran momento que está viviendo y que se prevé será cuanto menos duradero. 

Ahora bien, la pregunta nace sola, ¿qué tiene Timothée Chalamet? ¿Qué hace que este joven actor sea situado a la altura de grandes de la interpretación cuyas carreras duran ya décadas? ¿Cómo es posible que en todos y cada uno de sus títulos siempre se destaque, casi por encima del resto de aspectos, su trabajo? De la misma manera que las cuestiones aparecen solas en nuestra mente, casi de forma orgánica, lo hacen seguidas de las correspondientes respuestas. Sólo hace falta verle en pantalla para entenderlo

Timothée Chalamet

Sensibilidad

El cine, como arte que es, es ante todo subjetivo. Existen elementos técnicos en los que, con nuestros más y nuestros menos, podemos llegar a un acuerdo, colocando la odiosa etiqueta de ‘buena película’ o ‘mala película’. Pero más allá de esto, son aspectos más subjetivos los que pueden hacer que una cinta nos guste más que otra o que conecte más o menos con nosotros. Y ahí es donde entra en juego la sensibilidad del espectador, la de los intérpretes y la de los directores. 

Hay quien es capaz de dirigir con una increíble perfección técnica, pero sin lograr romper la barrera de la pantalla, sin provocar reacciones o sentimientos en el público. Y lo mismo ocurre con los actores. Pero el caso de Timothée Chalamet es justamente el opuesto. El estadounidense, de origen francés, posee una sensibilidad especial que le permite comprender a fondo a los personajes a los que interpreta y transmitir lo que ellos sienten con una facilidad pasmosa. Me sale solo afirmar que ha nacido para ello, que es una cualidad natural, como el que sabe mover las orejas o escribir con ambas manos. Timothée sabe captar la esencia de los personajes, transformarse en ellos y compartir con el espectador todo lo que desea, cuando desea y como desea. 

Esa capacidad nace de la enorme empatía que ha demostrado poseer, algo que en ocasiones le llevará también al sufrimiento. Le hemos visto sumergirse en los infiernos de personajes como el de Nic Sheff en ‘Beautiful Boy’, un proceso que no debió ser sencillo ni agradable para él. Pero así entiende el arte, desde dentro, sintiéndolo y viviéndolo, captando hasta los matices más pequeños, para entregar siempre un trabajo impecable y auténtico, por encima de todo auténtico. 

Timothée Chalamet

Talento

Relacionado de forma directa con esa sensibilidad que le permite comprender y transmitir mejor que nadie, llega el talento. Podría decir que a estas alturas el talento de Timothée Chalamet para la actuación es innegable, pero en realidad lo ha sido desde sus comienzos. Haciendo un ejercicio de documentación, si viajamos al pasado en su filmografía y vemos algunos de sus primeros trabajos, siendo aún casi un niño, encontraremos muestras de ese talento natural. 

Otra vez sale a la superficie esa palabra: ‘natural’. Y es que creo que es la mayor virtud de este actor, esa naturalidad que se respira en todas y cada una de sus interpretaciones, y ese talento orgánico, que ha trabajado, pero que ya venia de serie. Este joven es, quizá, la prueba de que efectivamente existen personas que nacen destinadas a hacer algo, que nacen poseyendo ya un talento especial para algo muy concreto. Sus interpretaciones mejoran con el tiempo, con la experiencia y con todo lo que continua aprendiendo, pero siempre han rozado lo sublime. 

Es difícil resumir el talento y, además, lo considero algo absurdo. Pero si tuviera que resumir el del protagonista de ‘The King’, utilizaría la última escena de ‘Call Me By Your Name’. Una escena en la que Elio mira fijamente el fuego de su chimenea, mientras su corazón y su mente avanzan a un ritmo vertiginoso, mezclando pensamientos y sentimientos, y provocando ese ardor de ojos tan conocido por todos. Una escena en la que no se necesita diálogo ni florituras para contar una historia y en la que casi resulta imposible mirarle a los ojos sin que se forme un nudo en nuestro pecho. Arte visual, talento natural y puro cine

Timothée Chalamet

Magnetismo

A esto, se le suma un factor casi inexplicable, pero que entenderá todo aquel que haya disfrutado de al menos una interpretación de Timothée Chalamet. Cuando entra en escena, por pequeño que sea su personaje, como quizá ocurre con el de ‘Lady Bird’, es imposible no dirigir la mirada hacia la suya. Hay algo en sus ojos, a veces tristes y a veces rebosantes de vida, que los convierte en un imán. Y hay algo en su presencia, que a veces recuerda a la de un joven Brando, que provoca que sea el centro de todo. 

Este magnetismo, que tan bien le está funcionando, es un arma de doble filo. Un intérprete puede ser magnético, puede atraer la atención de todos, pero lo verdaderamente complicado es mantenerla y generar una reacción en los espectadores. Cuando todos los ojos te están mirando y, sobre todo, cuando todos están pendientes de lo que vas a hacer, como ocurre ahora con él, cualquier pequeño fallo puede marcar la diferencia, puede acabar de un plumazo con todo lo que se ha construido antes. 

Timothée Chalamet

Así de absurdo es el ser humano. Y así de complejo es lo que está logrando Timothée Chalamet, al que la presión parece venirle como anillo al dedo. Trabajo tras trabajo, sus interpretaciones no hacen más que mejorar, creciendo en el ámbito profesional a un ritmo sorprendente. Su nombre vuelve a sonar, como no podía ser de otra forma, de cara a la próxima temporada de premios. Y todo indica que esto va a ser la constante de cada año. Nos ha atrapado, con su talento orgánico para la actuación, y no tiene intención de soltarnos. Honestamente, nosotros tampoco deseamos que lo haga. 

Rosa Suria
Periodista. Escribo y hablo continuamente de cine, series y música.

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