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Sobre ‘Jojo Rabbit’, ‘El cielo enjaulado’ y Taika Waititi

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En esta temporada de premios, con los Oscar al caer, hemos escuchado muchas veces que ‘Jojo Rabbit’ está basada en un libro. Curiosa por naturaleza y entregada por voluntad propia a todo lo que Taika Waititi tenga entre manos (no me escondo), he querido acercarme yo también a ‘El cielo enjaulado‘, la obra que Christine Leunens escribió en 2004 y de la que se ha servido el neozelandés. Y lo que al principio no era más que una curiosidad moderada por conocer hasta qué punto Waititi había hecho de las suyas con esta historia, ha terminado siendo un viaje que en realidad no ha terminado y que no creo que termine hasta que no tenga oportunidad de sentarme frente a él y preguntarle cómo, por qué, a partir de qué momento.

El cielo enjaulado‘ nos sitúa en Viena, donde Johannes vive con su familia. Johannes es un adolescente como otro cualquiera que, cuando Austria queda anexionada al Tercer Reich, queda fascinado por la doctrina nazi, que sigue y defiende, y a la que se entrega. El joven crece, se une a las Juventudes Hitlerianas y tiene en el Führer un líder, un ejemplo, casi un padre al que quiere hacer sentir orgulloso. Esta responsabilidad para con el régimen le lleva a quedar gravemente herido y a pasar meses encerrado en casa, débil y muy afectado. Es entonces cuando descubre a Elsa, una joven judía a la que sus padres mantienen oculta, protegida y sana.

‘Jojo Rabbit’ nace de esto, pero su recorrido es completamente diferente. ‘El cielo enjaulado’ es un dramón histórico, con tintes románticos incluso, contado en primera persona en diferentes momentos de la vida del protagonista, que cambia, crece, evoluciona, ama y odia, comprende y miente. La narración es cruda, muy emocional y parece nacer de las mismas entrañas, como si Johannes expulsara lo que lleva dentro porque no le queda más remedio, porque la rabia y la intensidad de sus emociones no le permiten guardárselo. Una de las cosas que pensé durante las primeras paginas es que no me extraña que Waititi se fijara en este libro. He leído pocos que expliquen de esta manera el control al que los nazis sometieron a la población, con todas las consecuencias psicológicas, emocionales y de comportamiento que eso tuvo. Sobre todo al principio, se narra de tal manera que un niño podría entenderlo, porque es un niño quien lo está viviendo, pero nunca pierde la perspectiva adulta. El cineasta, en este sentido, apuesta por lo mismo, pero lo hace a su manera. Como siempre, claro.

Thomasin McKenzie, Roman Griffin Davis y Taika Waititi en una de las escenas de 'Jojo Rabbit'
Thomasin McKenzie, Roman Griffin Davis y Taika Waititi en una de las escenas de ‘Jojo Rabbit’

No me sale definir ‘Jojo Rabbit’ como una comedia, a pesar de que es pretendidamente divertida por momentos y a pesar de que he visto suficiente de Waititi para saber que emplea el humor de forma consciente para contar sus historias. ‘Jojo Rabbit’ es una sátira que tenemos que celebrar porque consigue algo muy complicado: reírse de ellos y de nadie más. Una de las cosas que más aprecio de esta película es que no recurre a la broma a menos que haya un nazi en pantalla; nada de lo que tuvo que ver con esos años es gracioso, salvo su propia estupidez o como queráis llamarla. Los reduce al absurdo, los ridiculiza, nos coloca por encima, sin que por ello sea una película pedante o pesada. Tiene una moralidad muy clara y muy definida, pero nunca llegas a sentirla como un discurso que podría (seamos sinceros) hacer que el espectador cansado de panfletos y dramas abra la boca. Lo que Taika Waititi quiere contar lo cuenta muy bien a través de un humor infantil que funciona porque no quiere herir a nadie salvo a aquellos a los que tantas veces ha sacado el dedo estos meses. Bendito Taika.

Taika Waititi
Taika Waititi tiene las cosas muy claras

Entiendo el por qué de convertir a Hitler en el amigo imaginario de Johannes, Jojo. En las páginas, Johannes vive atrapado en la sombra constante de esta persona que le ha dicho lo que tiene que hacer, como debe pensar y como debe comportarse. En la película, esta sombra toma forma. Una forma ridícula, por supuesto. Y aunque Waititi se sirve del humor para contar sus historias, no hay que pasar por alto la inmensa capacidad que tiene para exprimir las emociones de sus personajes. Tomando este recurso del amigo imaginario, vuelve visibles las dudas, los miedos y las contradicciones de la mente de Jojo. Y las hace evolucionar, y hace que Jojo se enfrente a algo que ha dado forma, porque no deja de ser un niño y porque así es más fácil.

Jojo y Hitler en 'Jojo Rabbit'
Jojo y Hitler

Este planteamiento es fantástico, y dice mucho de la facilidad que tiene Waititi para vislumbrar, concebir y desarrollar historias. No sé si nos hemos detenido lo suficiente a admirar esto, ni todos los detalles de un guion que relaciona diferentes momentos y estados y que pone en boca de niños conversaciones de adultos para que nos demos cuenta de lo absurdas que suenan, y por tanto de lo absurdos que sonaron entonces.

El guion es lo mejor de ‘Jojo Rabbit’, que explora el nazismo y lo condena desde otra perspectiva a la que estamos acostumbrados a ver. Y que, incluso hablando de nazismo, no deja de ser amable, y por ello arriesgada desde el principio. En este sentido, ‘El cielo enjaulado’ es una obra mucho más sencilla: es duro, en ocasiones cruel, no deja espacio para la sonrisa. Este parece ser el escenario adecuado para narrar una historia así, por eso es tan admirable que Waititi haya sabido darle la vuelta y resultar de igual modo contundente.

Scarlett Johansson y Roman Griffin Davis
Scarlett Johansson y Roman Griffin Davis

Así que, en fin, lo que ha hecho Taika Waititi es coger una historia que de algún modo le emocionó y pasar esa historia por su mirada, que es una de las miradas con más personalidad que tenemos ahora mismo en el panorama cinematográfico. Suele ser irónica y burlona, pero tiene muy claros sus principios y no los pisotea para hacer la bromita de turno. Por eso esta película es una comedia, pero sobre todo es otra cosa.

Y yo escribo esto porque, casi como Johannes en las páginas, tenía que sacar algo de lo que esta doble historia me ha dejado dentro, pero también como una manera de explicar por qué ‘Jojo Rabbit’ está nominada a mejor guion adaptado, por qué merece llevárselo y por qué es bastante probable que se lo lleve en esta noche de los Oscar, como se ha llevado otros galardones. Taika Waititi ha tomado prestada una historia, y sin robarle su alma ni sus intenciones ha conseguido darle una segunda vida haciéndola suya. No ha dejado de ser de Christine Leunens (que, según he leído, está encantada con la adaptación), pero Waititi ha dicho mucho al respecto. A su manera. Como siempre. Bendito Taika.

Judith Torquemada

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