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15 años de ‘Perdidos’: lo que muchos no supieron ver de la serie

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'Perdidos'

Sí, el final de ‘Perdidos’ sigue siendo uno de los más criticados de la historia de las series. Y sí, también se dejaron algún que otro misterio por resolver, cerrando líneas narrativas de una manera que ninguno esperábamos. Es algo que llevamos escuchando desde su último episodio y que, en ocasiones, ha llegado incluso a empañar lo mucho que significó esta serie para el mundo de la ficción televisiva. 

Ahora que se cumplen 15 años (y un día) de su estreno, Internet se ha convertido en una especie de balanza a gran escala. Son muchos los que han sacado a relucir las abundantes bondades de ‘Perdidos’, así como el importante efecto que tuvo en el ámbito de la series. Pero también son muchos los que han vuelto a rescatar todos esos cabos sueltos que permanecerán así de por vida, así como los errores que se cometieron a nivel de historia durante sus últimas temporadas. Y ha sido viendo esta dualidad que genera la serie en el público, unida a los testimonios de muchas personas de mi entorno, lo que me ha empujado hacia la reflexión. 

Preguntando acerca de la serie, me he encontrado con muchos espectadores que decidieron dejarla tras sus primeras entregas, porque la historia se complicaba, porque no encontraban respuestas a los enigmas del humo, los osos o Dharma, porque había demasiado relleno… Espectadores que se perdieron en el camino y que, para su desgracia, no supieron ver lo que hay detrás de la anécdota

'Perdidos'

A todos nos ha marcado el ya mencionado humo negro, esos números que aún recordamos de memoria (4, 8, 15, 16, 23, 42, sonando en bucle en nuestra cabeza) y los muchos misterios que rodean a esa isla que no aparece en radares ni mapas, pero todo esto no era más que una excusa para presentarnos lo que de verdad es ‘Perdidos’. Una excusa que atrapó a unos y que, sin embargo, ahuyentó a otros, que no pudieron o no quisieron ir más allá. 

Para empezar, el eje en torno al que gira la serie es la lucha entre la ciencia y la fe, representadas en los personajes de Jack y Locke. Esta lucha aparece desde el primer episodio y no deja de hacerlo hasta el último capítulo, y en ella vemos cómo estos dos personajes llegan incluso a intercambiarse los papeles. Todos esos misterios que van apareciendo en torno a la isla, al accidente y a lo que ocurre a partir del mismo nos sirven para ir avanzando en esta lucha, que es a su vez la lucha a la que se ha enfrentado la humanidad prácticamente desde la creación de las primeras civilizaciones. 

'Perdidos'

Todo lo que ocurre en esa isla es una prueba para Jack y para Locke, un nuevo desafío en el que deben apostar por la fe absoluta en el destino, por poner un ejemplo, y la racionalidad y la ciencia. Todos esos enigmas, esos hechos surrealistas para los que no encontramos explicación, sirven de excusa para el estudio de la condición humana que se hace en ‘Perdidos’ y que es el segundo eje de la serie. 

La historia nos atrapó, es cierto, pero después de muchos visionados y muchas reflexiones he llegado a la conclusión de que, por encima de todo, ‘Perdidos’ es una serie de personajes. Siempre se ha dicho que estos son una de las grandes virtudes de la ficción, pero a día de hoy seguimos hablando del dichoso oso polar. Repito, la historia es sorprendente, original y atrevida, pero desde el comienzo la serie nos invita a ir más allá, a ver lo que no se nos muestra de manera implícita y a buscar los por qués. 

A lo largo de la serie, conocemos -a fondo- a personajes de todo tipo, con todo tipo de creencias y todo tipo de situaciones. Y lo que para muchos es simple relleno, capítulos inservibles que terminaron provocando que abandonaran la serie, es en realidad un paso más en ese estudio de la condición humana. Incluso en episodios como el de la pareja de brasileños que muere sin aparente explicación, uno de los más random de todo ‘Perdidos’, se está analizando al ser humano, sus reacciones, sus acciones y su moral. Sólo hay que mirar más allá de lo que nos muestran, prestar atención y querer conocer a los personajes que aparecen ante nosotros para comprender que ‘Perdidos’ es casi más una clase magistral de Psicología que una serie al uso. 

'Perdidos'

El humo negro, el oso polar, Dharma, los Otros, Jacob y un largo etcétera de elementos y hechos que nos sorprendieron y nos atraparon a nivel de trama son, además, excusas para que estudiemos al ser humano, para que nos estudiemos a nosotros mismos. 

¿Cómo reaccionamos ante ciertos estímulos? ¿Qué sentimientos son los que prevalecen cuando no queda nada? ¿Qué nos mueve? ¿Qué necesita una persona para ser feliz? ¿Y para vivir? ¿El fin justifica los medios? ¿Dios existe? ¿Hay vida después de la muerte? Estas son solo algunas de las muchas preguntas a las que busca respuesta ‘Perdidos’, a través de la isla y los muchos personajes que la habitan. Unas preguntas cuyas respuestas no nos llegan masticadas, sino que somos nosotros mismos los que debemos sacar las conclusiones, los que debemos hacer el análisis y los que debemos planteárnoslas. 

Eso es lo que no se ve de ‘Perdidos’, lo que muchos no supieron captar, las capas que existen por debajo de lo superficial. La gran virtud de esta serie, que nos ha enseñado Psicología, Filosofía y Teología, sin nosotros ser del todo conscientes de ello, y que es mucho más que una columna de humo negro y un accidente de avión. 

Rosa Suria
Periodista. Escribo y hablo continuamente de cine, series y música.

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