After. En mil pedazos
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'After. En mil pedazos'

Lo Mejor
  • Más divertida
  • Incorporación de Trevor
  • Más madura, mayor introspección en Hardin
Lo Peor
  • Falta desarrollo de personajes y de relaciones
  • Demasiado rápida y demasiado fantástica por momentos
  • Montaje desacertado en según qué secuencias

Esta crítica no contiene spoilers de ‘After. En mil pedazos’.

Volvemos a encontrarnos con Tessa Young y Hardin Scott. Con esa pareja que hace años conquistó al gran público a través de Wattpad, y que más recientemente lo ha hecho en las salas de cine. La historia de Anna Todd continúa en ‘After. En mil pedazos’, película que arranca con un pequeño resumen y cuya acción se sitúa tras un mínimo salto temporal. Tessa y Hardin siguen separados y las consecuencias de la apuesta del segundo siguen siendo más que notables. El amor, aunque de alguna manera sigue ahí, ha dado paso al odio, al desprecio, al dolor y a la tristeza. Pero hay algo entre ellos, una especie de imán, que les impide separarse.

En esta segunda entrega, tal y como se nos prometió y como bien sabrán los lectores, tenemos la oportunidad de observar una importante evolución en los dos personajes protagonistas. También profundizamos más en el oscuro pasado de Hardin, responsable en parte de su presente. Y conocemos a nuevos personajes, como Trevor, la tercera pata del triángulo. Un elemento desestabilizador que, al contrario de lo que muchos podrían haber pensado, es de lo mejor de esta nueva película.

El romance y el drama adolescente siguen presentes. Como también ese aire fan-fic que forma parte de la esencia de la historia. Pero ‘After. En mil pedazos’ gana en madurez y gana en humor. En esta segunda parte vemos algo más de humor gamberro y, como espectadores, tenemos más espacio para disfrutar. Con toques que van a lo más básico, pero efectivo, del humor. Y también con algunas bromas y situaciones quizá más cercanas a nosotros. Es ahí, y en el hecho de no querer ser más de lo que es, donde acierta.

Sigue siendo un fan fic


After. En mil pedazos
Foto: Diamond Films

Efectivamente, es su esencia. Aunque hay aspectos y pasajes de la historia de Tessa y Hardin con los que muchos se sentirán identificados, sigue teniendo ese toque de cuento de hadas. Pese a sus partes más oscuras. Lo vemos en el inmediato ascenso profesional de Tessa, por ejemplo, o en la rapidez con la que se crean lazos. Es aquí donde más se nota que Anna Todd fue construyendo esta historia capítulo a capítulo, centrándose especialmente en los momentos más intensos y también en algunos puntos del pasado. Pero manteniendo elementos típicos en este tipo de historias, como el enamoramiento automático, el triunfo inesperado y fácil o el refugio en tópicos que todos conocemos.

Algo que no tiene por qué ser estrictamente negativo. El fenómeno ‘After’ surgió como fan fic. Fueron estos rasgos comunes los que hicieron que lectores de todo el mundo se vieran atrapados en la historia. Y son estos mismos rasgos los que quieren encontrar en la pantalla. Buscan esa fidelidad que, en el caso de esta nueva entrega, está garantizada. Habría sido bastante sencillo, y casi natural, transformar la historia de Tessa y Hardin en algo que no es. Pero es algo que nunca se ha querido, ni desde la dirección ni desde la perspectiva de Anna Todd.

La fidelidad a la historia original, a su formato y a su narración están presentes. Pese a que esto implique eliminar a una importante parte del público general. Una decisión que ya se tomó en la primera cinta y que demuestra que, efectivamente, la película no quiere ser algo diferente a lo que es.

Más madura, más divertida


After. En mil pedazos
Foto: Diamond Films

Con todo y con eso, en ‘After. En mil pedazos’ sí hay una evolución. Una evolución evidente en el personaje de Tessa, que sigue manteniendo su aire naif, pero que ha perdido parte de su inocencia. Y también en los viajes que hacemos al pasado de Hardin, en los cuales se va apreciando una mayor profundidad. No ha pasado demasiado tiempo desde la primera película, pero las experiencias han provocado un crecimiento notable en los personajes. Y eso ayuda a que el espectador conecte mejor con ellos y con las diferentes tramas que se van presentando. Como señalaba, el drama y la intensidad adolescentes siguen, pero ahora con una vuelta de tuerca que mejora la ecuación.

Sin embargo, lo que verdaderamente considero un paso adelante, firme y acertado en este nuevo largometraje es la introducción de una mayor dosis de humor. Sobre todo, a través del personaje de Trevor. Una incorporación que no solo representa el clásico ‘todo lo que debería querer Tessa y no quiere’, sino que también es genuinamente divertido y encantador. Probablemente, sus intervenciones son las que más he disfrutado del visionado, y se me han quedado cortas. Ejerce como elemento desestabilizador, pero también como vía de escape para la tensión y el drama. Y funciona, también por el carisma natural de Dylan Sprouse.

El visionado de ‘After. En mil pedazos’ vuelve a ser cómodo y su ritmo es bueno. Y se agradece la incorporación de aspectos más maduros y de una mayor introspección en el personaje de Hardin. Se agradece ese ligero aumento en complejidad, con el que gana la película y gana el espectador. Pero sigue siendo un drama adolescente con grandes dosis de pasión y de drama, valga la redundancia. Exactamente lo que su público quiere.



Rosa Suria
Periodista. Escribo y hablo continuamente de cine, series y música.

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