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Crítica de ‘Leavenworth’: Un juicio global en el que faltan conclusiones

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Dirigida por Paul Pawlowski y con Steven Soderbergh como productor ejecutivo, Leavenworthllega a Starz Play este domingo 20 de octubre. Una serie documental que gira en torno al caso del teniente Clint Lorance, quien actualmente se encuentra cumpliendo una pena de 19 años en la prisión militar de Leavenworth, que da nombre a la producción. Se trata de uno de los casos más polémicos de la historia militar moderna de Estados Unidos, en el que aún siguen existiendo muchas dudas en las que ahonda este documental. 

Clint Lorance tan solo llevaba unos días como líder de un pelotón en Afganistán cuando tomó la decisión que cambiaría su vida: ordenó que sus hombres abrieran fuego contra unos ‘sospechosos’ que se aproximaban hacia ellos en moto. Minutos más tarde, cuando dos de ellos yacían sin vida en el suelo, descubrió que no eran más que dos civiles que tuvieron la mala fortuna de estar en el momento equivocado y en el sitio erróneo. 

Pese a que Lorance siempre ha mantenido que pensó que se trataba de una amenaza para su seguridad y la de sus hombres, estos no tardaron en darle la espalda y testificar en su contra. Según ellos, la mayoría se negó a disparar porque los objetivos no suponían ningún tipo de amenaza y estaban lejos, no se acercaban a ellos. Estos testimonios, tal y como vemos en el documental, fueron cruciales en el juicio, en el que el teniente fue declarado culpable y condenado a la pena de 19 años que ya he mencionado. 

Una historia, dos puntos de vista

El documental dirigido por Paul Pawlowski se limita a compartir con los espectadores esta historia, pero dando espacio a los diferentes puntos de vista existentes: el del propio Clint Lorance y el del resto de hombres de su pelotón. A través de diferentes entrevistas, conocemos lo ocurrido en 2012 en Afganistán, pero también conocemos el camino que llevó hasta ese punto al teniente y al resto de militares, las circunstancias que les rodeaban y lo que ha venido después. 

Quizá este sea el punto fuerte de ‘Leavenworth’, el hecho de que se nos ofrezcan las diferentes versiones que existen de los hechos y que, además, sean sus propios protagonistas los que lo hagan y no terceras personas que sólo conocen la historia desde el punto de vista del observador. El director acude en todo momento a los protagonistas de todos los ‘bandos’, incluso a la familia de las víctimas, que habla años más tarde del suceso y de cómo se vivió en el área y lo que supuso. 

De esta manera, el espectador va conociendo a fondo lo ocurrido y también a sus protagonistas, sabiendo qué motivaciones les llevaron a unirse al ejército, qué fantasmas les acompañaban y qué pudo influir en la propia decisión de Clint Lorance. 

'Leavenworth'

El espectador, encargado de las conclusiones

Este punto fuerte de ‘Leavenworth’ nos conduce directamente a uno de sus errores. Después de contarnos la historia de principio a fin y con distintas perspectivas, no se nos presenta un punto de vista ‘objetivo’. Es decir, el equipo de la serie no ha desarrollado su propia investigación, se ha limitado a centrar todo en las entrevistas de los protagonistas y en dejar que sea el propio público el que decida si Clint Lorance es verdaderamente culpable o si fue una víctima de un complot por parte de su pelotón. 

El hecho de que la verdad quede en el aire no tiene por qué ser necesariamente malo, pero de principio a fin echamos de menos una opinión que no sea partidaria de unos o de otros, una opinión objetiva y basada meramente en hechos, en una investigación profunda. En el papel de jueces en el que nos sitúa la serie, hay puntos en los que necesitamos más o, mejor dicho, necesitamos algo menos contaminado, más claro y menos partidista. Una mayor profundización por parte del equipo, que en ocasiones parece menos activo que el propio espectador. 

Sensacionalismo y blanqueo de imagen

Más allá de la historia y del juicio global que se realiza en ‘Leavenworth’, el cual incluye a Lorance, al ejército en sí y a la sociedad estadounidense, hay dos ingredientes que aparecen constantemente durante los cinco capítulos de esta docu-serie: el sensacionalismo y el blanqueo de imagen

En cuanto al primero, es más que evidente. En el momento en el que se introducen entrevistas de la familia de las víctimas, imágenes de niños llorando por la pérdida de sus seres queridos y dramas familiares llevados al extremo estamos cayendo en el sensacionalismo. A través de documentos y datos innecesarios, se busca generar una emoción forzada en el espectador, la cual le empuja a inclinarse por un lado u otro de la balanza. Un sensacionalismo que, siempre desde mi punto de vista, ensucia el documental y perjudica a la historia y al mensaje que se quiere lanzar con ella. 

'Leavenworth'

Junto a esto, nos topamos con lo que creo es un blanqueo claro de la imagen del ejército estadounidense. Pese a que se nos habla de la homofobia presente en él y de la existencia de soldados que cometen crímenes, como el de Lorance, también se nos muestra una cara muy amable de los mismos, quizá demasiado. A través de los soldados del pelotón de Lorance, se nos habla de personas que odian su trabajo y que tan solo lo hacen por honor y por ayudar a los demás, se nos habla de un intento desesperado por ayudar a la población afgana y salvarla, sin atacarla en ningún momento, y se nos habla de un desprecio a las armas y a la muerte que dista mucho de la realidad. 

Los testimonios pacifistas de estos soldados que dicen no recurrir casi nunca a las armas e incluso despreciar las mismas se alejan mucho de lo que se vivió realmente en Afganistán y de lo que hemos podido ver en otros documentales, en los que los soldados llegan a admitir que se unen al ejército para poder portar un arma y hacer uso de ella.

Si bien es cierto que no es un blanqueo total, sí parece que se ha intentado esconder una violencia real y demasiado presente detrás de la homofobia, las secuelas psicológicas de la guerra y los errores del ser humano, centrando además todo lo malo en la figura de Clint Lorance. 

Veredicto final

Si no conoces el caso y, además, te consideras amante del género documental, dale una oportunidad. ‘Leavenworth’ nos presenta una historia interesante -y desconocida en nuestro país-, con un enfoque también interesante. Como siempre que se trata de guerras y de ejércitos, tenemos que verlo con todas las alarmas puestas y con inteligencia, sabiendo discernir entre la información y la propaganda. Y, a poder ser, conociendo el contexto y la situación de Afganistán en el año 2012. 

Leavenworth

5.3

Lo Mejor
  • Se ofrecen diferentes puntos de vista
  • Se estudia a fondo la figura de Clint Lorance
Lo Peor
  • Blanqueo de la imagen del ejército
  • No se explican antecedentes de la situación en Afganistán
  • Sensacionalismo
  • Faltan conclusiones
Rosa Suria
Periodista. Escribo y hablo continuamente de cine, series y música.

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