Proxima (2019)
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Proxima

Lo mejor
  • El porqué de esta película, lo que quiere contarte mientras viajas a las estrellas
  • A pesar del complejo fondo, es entretenida y disfrutable
  • La naturalidad y la cercanía con la que se aborda cada escena; la directora está acertadísima en todo momento
  • El reparto, desde Eva Green hasta Matt Dillon, también fantástico
  • Las imágenes finales; no abandonéis la sala antes de que acaben los créditos
Lo peor
  • No puedo ponerle una sola pega

‘Proxima’ nace de Alice Winocour (‘El protector’, 2015), y ha crecido a partir de muchas otras personas. Alice Winocour es una directora y guionista francesa que ha demostrado tener una visión muy interesante de asuntos que deberían interesarnos a todos. Dirige y guioniza, esto último al lado de Jean-Stéphane Bron. Juntos le han dado voz a Sarah, la protagonista, y Alice ha dirigido también sus movimientos. Así es como Sarah le ha dado una nueva voz a la voz conjunta de las mujeres.

Sarah es la protagonista de ‘Proxima’, una astronauta francesa que es elegida para formar parte de la tripulación de una misión espacial que recibe este nombre: Proxima. Esta misión durará un año, más el tiempo que requieren para ser entrenados y preparados. Sarah, además de astronauta, es madre. Siente un amor profundo e incondicional por su hija, Stella, y lamenta estar desatendiéndola para poder realizarse como profesional, como mujer, como persona. Es astronauta por vocación, y teme tener que elegir entre eso o seguir siendo la madre que su pequeña merece y que ella misma desea.

‘Proxima’ comienza de forma trepidante, y se comprende desde el principio que vamos a sentir cada respiración de esta película. Es realista en los colores, en los diálogos; es natural en las formas, en las escenas, en las cosas que se cuentan. Sin ser pretenciosa, es ambiciosa, pero no está equivocada en estas aspiraciones porque consigue sus objetivos sin necesidad de recurrir a grandes efectos, ni de fondo ni de forma. ‘Proxima’ es cercana, es humana, es del día a día, y también es del espacio y de las estrellas. Es uno de los méritos de la cinta: todo pasa a través de Sarah, que nunca deja de ser astronauta y nunca deja de ser madre, por eso se consigue aunar ambos extremos sin que pierdan fuerza, ni credibilidad, ni importancia en la narración. En este sentido, no hubiera sido posible sin una Eva Green fantástica en cada escena; destaco aquellas en las que los sentimientos son encontrados, porque esta película va también de sentimientos encontrados, porque los matices de la intérprete enriquecen el texto y ese fondo al que ya me he referido.

Proxima - Eva Green

Ese fondo. Creo que esta película no está abierta a demasiadas interpretaciones, a pesar de la sutileza con la que se introducen los temas a tratar, pero sí creo que cada espectador decidirá su titular. En mi caso, he sentido que ‘Proxima’ va sobre todo de ser mujer. Va sobre la conciliación y sus dificultades, obstáculos, imposibilidades e impotencias. Va sobre cómo tenemos que luchar por lograr un equilibrio entre formar una familia y mantener una pasión que en muchos casos nos exige mucho tiempo; va sobre tener pasiones, a secas, sobre tener una vocación y luchar por ella. Esto último, desde la perspectiva de la mujer, porque también va sobre el machismo. Va sobre el machismo de una sociedad en la que todavía tenemos que probar que somos tan válidas como nuestros compañeros hombres aunque seamos mujeres. Va sobre cómo, en (muchas) ocasiones, tenemos que probar un poquito más que también valemos y podemos. Supongo que habrá a quien todo esto le suene a años luz de sus circunstancias personales, claro, así que os pido que permitáis que vuestra conciencia retenga, aunque sea durante un par de horas, el hecho de que hay mujeres por ahí sufriendo por todo esto. Esta historia es una historia del espacio, y de verdad que el espacio tiene presencia, pero podría haber sido contada en otro contexto y el fondo sería el mismo. Por eso creo que, sobre todo, va de ser mujer. De ser mujer, madre y profesional.

Proxima, 2019

Con respecto a lo segundo, ser madre, varias cosas que señalar. La relación entre Sarah y Stella, madre e hija, es tan bonita como grande la química entre las actrices, la consolidada Eva Green y la joven Zélie Boulant. Juntas protagonizan un buen puñado de escenas emotivas que no pecan de buscar esa emoción; que surgen y fluyen como surge y fluye todo en la vida. No deja de ser difícil, en cualquier caso, por lo ya comentado. A través de los ojos de Sarah vemos la necesidad de ser una madre perfecta y la impotencia por no poder lograrlo, a no ser que se quiera renunciar a todo lo demás. “Las superheroínas del cine no tienen hijos”, comentaba la directora en una reciente conversación telefónica con ‘Europa Press’, resumiendo de forma bastante clara uno de los porqués de esta película.

Los ojos de Stella también nos cuentan cosas. A través de ellos vivimos de manera distinta, desde la infancia, el viaje de la película. Un viaje a través de la separación, el miedo, la distancia, el vértigo ante el espacio, el orgullo, la emoción y la pasión.

Concluyo como suelo hacerlo, rescatando una línea de guion que espero no se me olvide cuando piense en esta película: “quiero estar guapa para las estrellas”. Y ahí va otra, mucho más cruda, mucho más del día a día: “tu mujer lo gestiona todo, no me des lecciones”. Esta película es una exposición, más que una lección, sobre lo que significa ser mujer.

Judith Torquemada

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