Rompiendo las normas
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Rompiendo las normas

Lo mejor
  • La historia, que es una historia real de mucha fuerza y valor
  • Las muchas perspectivas que aborda sin miedo, a veces chocando entre sí pero sin dejar nunca de dar la sensación de que esta lucha es una lucha conjunta
  • Los minutos finales, muy emocionantes
Lo peor
  • No había mucho espacio para lucirse ni tampoco una manera muy original de abordar esta historia, así que formalmente hablando puede sentirse que esta película se ha visto mil veces antes

Estaba previsto que ‘Rompiendo las normas‘ se estrenase en pantalla grande, en esas salas de cine que seguimos luchando por conservar. Creo que, de hecho, es una película que hubiera tenido un efecto mayor en una sala oscura repleta de mujeres que, como las mujeres de la pantalla, hubieran gritado. Porque de eso trata esta película: de los gritos de las mujeres.

‘Rompiendo las normas’ se estrenará finalmente el próximo viernes 25 de diciembre en Movistar+, que sigue apostando por títulos nuevos. Gracias. Dirigida por Philippa Lowthorpe, que hace unas semanas nos estaba sorprendiendo con ‘El tercer día’, cuenta con un guion de Gaby Chiappe y Rebecca Frayn. Me gusta también ver un equipo creativo compuesto por mujeres. Los rostros de la película son los rostros de Keira Knightley, Gugu Mbatha-Raw y Jessie Buckley, entre otras. Son ellas quienes nos cuentan esta historia basada en hechos reales que fue un impulso para la lucha de las mujeres por la ¡igualdad! de derechos y libertades.

¿De qué va ‘Rompiendo las normas’?

Año 1970, Londres. Está a punto de celebrarse el certamen de Miss Mundo, que además contará con Bob Hope (Greg Kinnear) como presentador. Para sus organizadores, cuyo vocabulario y forma de dirigirse a las mujeres participantes nos espanta hoy en día, todo está bien. Sólo quieren premiar a la mujer más guapa del mundo, ¿qué falta de respeto, delicadeza o sentido común puede haber ahí? El recién creado Movimiento por la Liberación de las Mujeres quiere explicárselo. Están cansadas de ser juzgadas por estándares físicos impuestos por la sociedad, están cansadas de no tener las mismas oportunidades laborales, están cansadas de vivir en un segundo plano, están cansadas de no ser escuchadas, están cansadas de ser ciudadanas de segunda al lado de los hombres.

Y estos hombres no quieren escucharlas. Quieren seguir con su certamen de belleza, exponiendo a las participantes ante los 100 millones de personas que lo siguen por televisión. Perpetuando el sentimiento de que la validez de las mujeres pasa por lucir bien y tener a sus maridos contentos. Sin querer incomodar o perturbar a las chicas que se han presentado a este concurso, el Movimiento por la Liberación de las Mujeres pretende tumbarlo, hacer que se tambaleen las bases de un Patriarcado que cada vez tiene más gritos en contra y dar un paso adelante hacia el futuro. Un paso adelante que, contra todo pronóstico, se da también en la propia elección de la ganadora.

Esto es una historia real. Sobre cómo el mundo vio, en un mismo año, en un mismo día, en un mismo escenario, en un mismo instante, un avance hacia hacia el futuro.


Rompiendo las normas

El grito de las mujeres

‘Rompiendo las normas’ no es una película brillant. Es una película correcta que se hace grande hacia el final, porque es muy difícil quedarse indiferente ante la emoción que contienen esos gritos, las reivindicaciones y las imágenes históricas. Está bien dirigida, bien interpretada, tiene un buen guion, pero si puede quedarse entre los espectadores es por la fuerza de la historia y nada más. Puede hacer reflexionar, o puede hacer que el espectador se reafirme en sus creencias. Emocionará en sus compases finales, y tiene como virtud que nunca es una emoción buscada sino genuina. Existe porque es una historia emocionante, quizá sobre todo ahora, viéndola con el paso de los años, cuando somos conscientes de lo que de verdad significó entonces y de las consecuencias que ha tenido para las generaciones futuras.

¿Qué vemos en ‘Rompiendo las normas’? Vemos un grupo de mujeres enfadadas. Al principio vemos un leve enfrentamiento entre las dos protagonistas: tienen una misma lucha, pero quieren seguirla por caminos diferentes. Sally Alexander (Keira Knightley) quiere tumbar el patriarcado desde dentro, siguiendo sus normas, jugando a su juego, demostrando que puede ser tan válida y tan profesional como cualquier hombre en los escenarios de los que se ha apoderado. Jo Robinson (Jessie Buckley) está enfadada, y demuestra su enfado con gritos, pintadas, rebeldía y alteración del orden público, alejándose por completo de las normas. Chocan, pero empiezan a conocerse y terminan por encontrar un lugar en el que entenderse, en el que unir ambas luchas. Hay un leve enfrentamiento, pero sobre todo hay unión y mucha sororidad, y ha sido fantástico de ver. “Espera a que se vayan las chicas” es una frase que voy a recordar siempre.


Rompiendo las normas

Ese lugar en el que se da la lucha es el certamen Miss Mundo, donde otro grupo numeroso de chicas de diferentes países intenta encontrar su propio camino. Lo cierto es que no quería saber demasiado, en un principio, de las imágenes que nos trasladaban a este camino; quería la lucha, no el conformismo, ni tampoco la ceguera. Pero en el certamen también hay lucha, porque en esta lucha hay diferentes perspectivas. Hace tiempo, una buena amiga me dijo que teníamos que empezar las revoluciones desde los ojos de una mujer negra, porque carga con mucho más de lo que carga una mujer blanca. Este escenario aparentemente superficial y conformista es un buen escenario en el que reflexionar sobre ello.


Rompiendo las normas

¿Qué vemos en ‘Rompiendo las normas’? Vemos los exámenes y las dificultades añadidas por las que tenía que atravesar una mujer para llegar a tener una carrera profesional; seguimos luchando por ello. También vemos la rabia infinita de esas mujeres que son conscientes de que no son más que un adorno físico en los ojos de algunos hombres. Para ser justa, también en los ojos de algunas mujeres, que viven enredadas y atrapadas en el patriarcado, sin ser conscientes de que viven en una construcción social impuesta y arraigada que no tiene que ser la realidad en la que se ha de vivir.

Vemos una escena que demuestra que no hay respeto hacia las mujeres, en general, sino tal vez respeto hacia una mujer en particular a la que conocemos o que respetamos por algo. Hay respeto individual, no hay respeto colectivo. Por eso tenemos esta escena en la que un hombre puede realizar un comentario despectivo basándose en el físico de una mujer, que es una mujer importante dentro del certamen de Miss Mundo, y cuando otro hombre le pide respeto no le dice: “¡eh! ¡Respeto!”, le dice: “¡eh! ¡Respeto, que es la directora!”. A su modo de ver las cosas, no hay que respetar y punto, hay que respetar porque esa mujer es alguien. Esto sigue siendo así. Y como una mujer jamás le haría ese comentario concreto a un hombre, demuestra que hay un problema de base, no un problema concreto de algunos.

Vemos muchas cosas en ‘Rompiendo las normas’. Y ojalá los potenciales espectadores se animen a verlas sin prejuicios y tratando de, aunque sea por una vez, ver el mundo desde los ojos de esas mujeres.


Rompiendo las normas

¿Te va a gustar ‘Rompiendo las normas’?

‘Rompiendo las normas’ es un conjunto de reflexiones, problemáticas y perspectivas del Movimiento por la Liberación de las Mujeres. Y todas ellas me han importado y me han afectado. Sobre todo un pensamiento que tuve hacia la mitad de la cinta: que me gustaría que terminase con la hija de Sally mirando a cámara y diciendo que quería ser como su madre. Las mujeres miran a cámara al final de la película, por otros motivos. Y también me han gustado.

‘Rompiendo las normas’ no es una mala película, porque es una buena historia. No sé si tiene demasiado mérito, en cualquier caso, porque no funciona porque esta historia esté bien llevada o contada, sino porque me resulta muy difícil creer que cualquiera que esté implicado en esta lucha no encuentre algo interesante aquí. ¿Te va a gustar? La verdad: depende de los ojos con los que veas el mundo y los gritos a los que quieras unirte. Ojalá te guste, y ojalá estés con nosotras.

Judith Torquemada
Periodista, taikista, marvelita y feminista. Escribo sobre cine, sobre libros y sobre viajes. También escribo historietas varias. Se me da bien hablar de Escocia, enamorarme de personajes ficticios y fantasear en general. Por Frodo. Y por Ned Stark.

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