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Crítica: la segunda temporada de ‘Homecoming’ cambia, pero funciona

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Después de una inquietante primera temporada, que sorprendió a todos por el continente y por el contenido, ‘Homecoming’ regresa este viernes 22 de mayo a Amazon Prime Video. La serie, en su día protagonizada por Julia Roberts, ha sufrido importantes cambios por el camino, pero mantiene la trama principal. Recordemos que en la primera entrega todo giraba en torno a un misterioso tratamiento experimental para acabar con el estrés postraumático de los veteranos de guerra. Dicho tratamiento era responsabilidad de Geist, una compañía que pasó de hacer jabones a crear una sustancia con efecto amnésico. 

Eli Horowitz y Micah Bloomberg, creadores del podcasts en el que se basó la serie, son ahora los showrunners de una segunda temporada en la que nos metemos de lleno en Geist. Lo hacemos a través de diferentes personajes, como la antes secretaria Audrey Temple, y siguiendo el camino de una misteriosa mujer que ha perdido por completo la memoria. Así comienza la nueva entrega, con nuestra protagonista, interpretada por Janelle Monáe, despertándose totalmente amnésica en una barca en medio de un lago. A partir de ahí, tendrá que desandar su camino para descubrir qué le ha ocurrido y, lo más importante, quién es. 

En esta segunda temporada, que ya hemos podido ver, también recuperaremos a Stephan James en el papel de Walter Cruz, pero no haremos lo propio con Heidi Bergman. Julia Roberts no regresa a una nueva entrega que, para sorpresa de muchos, sobrevive con seguridad a su ausencia. Aunque en su momento todo entroncaba en el personaje de Heidi y el hecho de tener a Roberts en la pequeña pantalla supuso el mayor reclamo para ver la serie, no se la echa en falta en esta segunda temporada. Pese a que hay cambios y ha perdido cierto aire psicodélico, el misterio funciona casi mejor, la acción se desarrolla con un ritmo más rápido y Janelle Monáe sencillamente se come la pantalla

Más tensión, menos descanso

Más allá del cambio de protagonista y de showrunners, la principal diferencia que encuentro entre esta entrega y la anterior es el ritmo. Si bien es cierto que en la primera temporada siempre estuvo presente el misterio, lo hacía casi en un segundo plano en los episodios iniciales. La acción se desarrollaba de manera pausando, intercalando presente con pasado y descubriendo detalles muy poco a poco. Ahora, sin embargo, todo estalla desde un primer instante. Entramos en la temporada encontrándonos con una Janelle Monáe abandonada en medio de un lago, sin saber quién es o cómo ha llegado hasta allí. Y, a partir de ese momento, no hay descanso

La acción se sucede ahora con una rapidez que no permite que el espectador retire la mirada de la pantalla ni un solo segundo. También se intercalan pasado y presente, pero sin cambios en el formato o en el rodaje. Todo con la misma métrica y con la misma paleta de colores. Para no sacar al público de esa tensión en la que estará sumido de principio a fin. 

El hecho de contar con personajes conocidos y con Geist como centro de todo, logra que estemos dentro de la historia casi antes de empezar. Es algo que ya conocemos, un drama que creemos haber vivido e incluso podemos intentar adelantarnos a los acontecimientos. Y digo intentar. Porque esta segunda entrega de ‘Homecoming’ está repleta de giros y de sorpresas, que no hacen más que trabajar en pos de esa tensión continua y de su ritmo constante y vivo, pero no acelerado. 

Homecoming
Foto: Amazon Prime Video / Brooke James

Crítica afilada

Ya lo vimos en la anterior entrega, pero aquí los showrunners se han encargado de tocar todos los palos posibles. Detrás de la trama pegajosa y sorprendente de esta nueva entrega hay una crítica afilada a la inoperancia de las administraciones, la ambición desmedida dentro de las empresas, la tiranía existente en las altas esferas de las mismas… Detrás del thriller, que nos absorberá durante gran parte del visionado, se habla de la ausencia de empatía, de lo que estamos dispuestos a hacer con tal de salvar nuestra posición privilegiada o de añadir un 0 a nuestra cuenta, de lo esclavos que llegamos a ser de nuestro trabajo y de nuestra verdadera identidad. Unas reflexiones que, aunque en un principio parecen no llegarnos, calan y salen a flote una vez terminado el visionado. 

La profundidad y la complejidad de ‘Homecoming’ siguen siendo dos de sus muchos puntos fuertes, entre los que destaco también a Janelle Monáe. La actriz nos entrega aquí un trabajo honesto y potente y se convierte en el punto hipnótico que en su día fue Julia Roberts. Con ella en la pantalla, es imposible dejar de mirar. Quizá porque descubrimos todo a través de sus ojos o quizá porque la creemos con facilidad. Pero es imposible dejar de mirar. El cambio era, evidentemente, arriesgado. Pero en este salto al vacío, la actriz estadounidense supone un paracaídas de última generación. 

'Homecoming'

7.5

Lo Mejor
  • Mejor ritmo
  • Más thriller
  • Janelle Monáe
  • Dura crítica
Lo Peor
  • ¿Demasiado corta?
Rosa Suria
Periodista. Escribo y hablo continuamente de cine, series y música.

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