En su día, devoré ‘La venganza de Ariadna’. Y lo disfruté mucho; al menos, todo lo que se puede disfrutar un libro que parte de un acontecimiento duro, doloroso. La narración de la que Alba se sirve para contarnos una historia complicada es, además, fantástica. Su forma de escribir, de relacionar hechos y pensamientos, es fantástica. Y sin embargo, lo dije también en su día, sentí que me faltaba algo. Sentí que necesitaba un poquito más para colocarlo en mi estantería de favoritos.

« Martina necesitaba huir y olvidar lo que ocurrió en la fiesta. Por eso se fugó en plena noche y acabó en ese pueblo cualquiera, lejos de la ciudad donde ya todos buscan a la chica que desapareció sin dejar ni rastro en el cumpleaños de su novio. Astrid sabe que la aterrorizada joven que ha aparecido en su casa ha vivido algo muy duro, pero ¿y si con querer ayudarla no basta? Ella no es mucho mayor que la chica y sólo se encuentra allí temporalmente para terminar la novela que está escribiendo. Y en el pueblo ni siquiera es bien recibida… Al fin y al cabo, si algo teme la gente de Sabinia, es el cambio »

Pero hoy no se me va de la cabeza. Han pasado seis meses desde que leí ‘La venganza de Ariadna’, y el efecto que ese libro puede tener en un lector atento y comprometido se está haciendo de notar. Por la esperanza que transmite, por la lucha y el compromiso que contiene, por todo lo que nos queda por avanzar y por lo que vamos logrando poco a poco, porque estamos más unidas que nunca y porque cada vez hablamos más de ello, porque cada vez hay menos vergüenza injusta y cada vez alzamos más la voz, porque hay menos miedo a descubrirnos y a vivir; porque todo esto está presente en ‘La venganza de Ariadna’, y porque necesitamos más libros así, más historias así, más protagonistas como Astrid y Martina, más autoras como Alba Quintas.

Por todo esto no se me va de la cabeza, y por todo esto ese poquito más que eché en falta en su día ha quedado condenado al olvido. El poquito más que necesitaba ha llegado con el tiempo, y ha dejado en mí una huella imborrable que hace que esté escribiendo estas líneas para recomendaros a todos esta lectura.

En un hilo de Twitter, que dejo a continuación y que puede completar la lectura, la propia Alba resumió la importancia de que se apueste por libros así: «he aprendido que escribir de lo que nos ocurre es un acto de valentía y que la ficción no es para huir, sino todo lo contrario: para pelear por un mundo más justo».

Judith Torquemada

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