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‘El Ministerio del Tiempo’ 4×03: de reencuentros y redescubrimientos

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Este artículo puede contener spoilers del 4×03 de ‘El Ministerio del Tiempo’. 

Soñábamos con el regreso de Amelia casi desde el momento en el que marchó. El personaje interpretado por Aura Garrido siempre ha sido uno de los predilectos de los ministéricos. Por su inteligencia, por su dulzura, por la fuerza que la contrarresta y por su humanidad. Aunque la patrulla ha sabido defenderse bien sin ella, al igual que la serie, la hemos echado en falta. De la misma manera que hemos echado en falta sus miradas cómplices con Julián y esa tensión que siempre ha estado presente, incluso cuando ni siquiera ellos la veían. De ahí que su reencuentro, aunque se haya producido en circunstancias poco favorables, se haya celebrado hasta antes de producirse. 

Amelia ha regresado a ‘El Ministerio del Tiempo’ en el tercer episodio de su cuarta temporada para rescatar a Julián. Para sacarle de ese pozo sin fondo en el que se encontraba, creyéndose alguien que no era y habiendo olvidado su auténtica identidad. Sus sueños le guiaron hacia ella, y ella no tardó en responder a la llamada. Un reencuentro emocionante y emotivo, en el que en cierta manera hemos regresado a los orígenes de la serie, reencontrándonos también nosotros mismos con aquello que vivimos hace años frente a la pantalla. 

Pero, como siempre ocurre en la ficción de Televisión Española, las aventuras no cesan. Mientras Amelia y Julián trabajaban en recuperar la memoria y la identidad de este último, Pacino, Alonso e Irene viajaban a Inglaterra. Pero a la Inglaterra de 1554. Allí, se han visto las caras con María I de Inglaterra, la Reina Sangrienta, mujer de Felipe II y enemiga del protestantismo. La patrulla ha tenido que trasladarse hasta el siglo XVI para evitar que María asesinara a su hermanastra Isabel, preservando así el ‘futuro’ reinado de Isabel I y la historia de Inglaterra, de España y del Mundo. 

El Ministerio del Tiempo
Foto: RTVE / David Hernanz

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En ningún momento me gustaría restarle peso a la misión de la patrulla esta semana. Poniendo en valor su función divulgativa, este tercer episodio nos ha acercado a un personaje no demasiado explorado. Maria I de Inglaterra, lejos de motes y de leyendas, se ha presentado ante nosotros como una mujer que sufre la soledad y el rechazo de muchos, pero también una mujer segura, fuerte y válida

He disfrutado, personalmente, de este viaje y de este descubrimiento. Pero mentiría si dijera que un importante porcentaje de mi atención no ha ido a parar al reencuentro de Julián y de Amelia. En parte, como es lógico, por la potencia que conlleva el volver a tener a estos dos personajes juntos. Pero, sobre todo, por el viaje personal de Julián. Por cómo la mirada perdida e iracunda de Rodolfo Sancho ha ido retomando, recuerdo a recuerdo, flash a flash y foto a foto, la luz que siempre acompañó a los ojos de Julián. Son las vivencias y los sentimientos los que, finalmente, nos construyen, los que nos dan forma y los que nos marcan. Y son los que han salvado, a través de las manos de Federico García Lorca y de Amelia Folch, a Julián. 

Aunque duro, desde el punto de vista del espectador, este viaje se siente como algo bello. Como un homenaje a ambos personajes y a su recorrido, así como a la serie. Parte de la culpa la tiene la complicidad existente entre Aura Garrido y Rodolfo Sancho, que se mantiene intacta. Como si, paradójicamente, por ellos no hubiera pasado el tiempo. Mención aparte tiene el plano de su primer reencuentro, mucho antes de que Julián se redescubriera a sí mismo. O ese adiós, que resume todos esos quiero y no puedo o quiero y no debo que tantas veces hemos vivido. Frente a frente, acercándose lentamente y con ese hilo que les une tan tensado como siempre. 

“Entonces, he ganado yo, no ellos”

El Ministerio del Tiempo
Foto: RTVE / David Hernanz

Parece que en esta cuarta temporada, el equipo de ‘El Ministerio del Tiempo’ se ha marcado el objetivo de emocionarnos en los últimos compases de cada capítulo. No esperaba encontrarme con un Julián recuperado, reencontrándose con el García Lorca de carne y hueso y llevándole a su Granada, pero en el futuro. No esperaba ver a Camarón dejándose la voz en ‘La leyenda del tiempo’, ante un emocionado Federico que no podía creer lo que tenía ante sí. Y tampoco esperaba encontrar el orgullo y la satisfacción que he visto en los ojos brillantes del poeta. 

Sus palabras resuenan en mi mente. “Entonces, he ganado yo, no ellos”. Nunca lo había pensado así. Nunca había entendido el verdadero significado de la leyenda de García Lorca, de la victoria que supone que le admiremos, que pongamos su nombre a nuestras calles, colegios y auditorios, que leamos sus poemas y que lleguemos hasta a cantarlos y bailarlos. Sin fuerza de por medio. Sólo con sensibilidad y con talento. Una victoria que no entiende del paso de los años y a la que ‘El Ministerio del Tiempo’ ha rendido un homenaje inmejorable. 

'El Ministerio del Tiempo'

8.5

Lo Mejor
  • Reencuentro Julián - Amelia
  • Reencuentro Rodolfo Sancho - Aura Garrido
  • La historia de María I de Inglaterra
  • Homenaje a Lorca y a las victorias que de verdad importan
Lo Peor
  • ¿Tiene que irse Amelia? ¿De verdad?
Rosa Suria
Periodista. Escribo y hablo continuamente de cine, series y música.

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