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‘El Ministerio del Tiempo’ 4×06: de genios y ángeles de la guarda

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Este artículo puede contener spoilers de la cuarta temporada de ‘El Ministerio del Tiempo’

Ya era hora. Por fin hemos podido ver a Salvador Martí sin su traje y sin la seguridad aparente que le otorga situarse detrás de su escritorio. Nunca hemos tenido la oportunidad de explorar su pasado, uno de los principales misterios de la serie. Por eso, desde hace mucho tiempo, los ministéricos esperaban con fervor una misión para el personaje interpretado por Jaime Blanch. Un deseo que hemos visto cumplido en este sexto episodio de la cuarta temporada de ‘El Ministerio del Tiempo’. 

¿La culpable del regreso de Salvador a la acción? Una alarma que indicaba un peligro inminente para Emilio Herrera. Aunque haya sido olvidado por la historia, este científico es una de las grandes figuras españolas del pasado siglo. Un referente en el que se fijó hasta la NASA, pero que ha terminado siendo ignorado por sus propios compatriotas. Esto conecta de manera directa con el dolor que genera en Salvador la poca memoria de los españoles cuando se trata de sus ilustres. Pero la conexión entre ambos, la que ha provocado este esperado regreso a la acción, es otra. En su primera misión, Salvador le salvó la vida a Emilio. Y desde entonces se convirtió en su ángel de la guarda.

Este es, sin duda, uno de los grandes regalos de esta cuarta temporada de ‘El Ministerio del Tiempo’. Según pasan los capítulos, estamos viendo cómo se profundiza en las realidades de todos los personajes, pero también cómo se está dando protagonismo a todos ellos. Esta siempre ha sido una serie enormemente coral, pero en esta cuarta temporada se ha apostado más que nunca por esto. Todos son protagonistas y todos son humanos, mucho más que agentes del Ministerio. Una apuesta que está funcionando como un reloj suizo. 

Un Salvador desconocido

'El Ministerio del Tiempo'

Aunque duro con sus agentes, los puntos de humor de Salvador siempre le hicieron humano. Y atractivo como personaje. También por su visión crítica de la historia española y, por supuesto, por su implicación para con ella. Algunos de los mejores monólogos de ‘El Ministerio del Tiempo’ nos han llegado a través de su voz. Nunca le habíamos visto entrando en acción, no sabíamos demasiado de su vida privada o de su pasado, pero siempre ha sido un imprescindible de la serie. Lo que quizá muchos, entre los que me incluyo, no esperaban era conocer a estas alturas su lado más humano. 

No soy muy partidaria de los episodios centrados en un solo personaje. No en el caso de la ficción de RTVE, sino como norma general. Y sin embargo este me ha parecido un regalo y un disfrute. Desde ese comienzo mudo, al que no le hacen falta las palabras y en el que conocemos una historia de amor con subidas y bajadas. Hasta el abrazo entre un genio y un ángel de la guarda, en el que encuentro la reconciliación de España con esas figuras a las que tanto a despreciado.

Al capítulo no le han faltado elementos clásicos de la serie como la acción, la tensión o el humor, pero de nuevo ha llegado rodeado por una atmósfera que huele a homenaje. En este caso, homenaje evidente a Emilio Herrera. Pero también al personaje de Salvador, al que se deconstruye con mimo desde guión. Cuánto se puede decir en tan poco tiempo y con tan pocas palabras. Y cuánto comunican y transmiten sentimientos universales como el amor en todas sus formas. Lejos de la anécdota, de esas misiones que tanto nos atraen y nos atrapan, Javier Olivares y compañía son especialistas en tocar el alma de los espectadores a través de todas las realidades posibles. 

Un nuevo enemigo

El Ministerio del Tiempo

El equipo de la serie también es especialista en combinar tramas. Y en este sexto episodio de la cuarta temporada tenemos una prueba de ello. Centrados en Salvador Martí y en su compromiso con Emilio Herrera, los espectadores hemos ido viendo cómo se nos colaba un enemigo sin necesidad de esconderse. Desde su entrada, hay algo que no cuadra en ese funcionario de nombre eterno y muchas preguntas. Pero no es hasta el final del episodio cuando comprendemos que se trataba de un impostor que aprovechó la ocasión para sacar todo tipo de información del Ministerio. 

El giro no es sorprendente, pero sí lo es la importante cantidad de tramas abiertas con las que nos juntamos. Lola, desaparecida. Pacino, de baja. Julián, terminando de encontrarse a sí mismo. Un enemigo sin identificar que lo sabe todo acerca del Ministerio. Y, todo ello, sin mencionar las muchas misiones que surgen a diario. Sin prisa, pero sin pausa, esta cuarta temporada está gestando el que puede ser uno de los finales más intensos de la serie y puede que incluso de la ficción española. 

Además de como un homenaje, también he sentido este episodio como un descanso para lo que puede estar por venir. Supongo que el ritmo del mismo, bastante más calmado que el de la semana anterior, ha hecho mucho. Y también el no haber tenido a la patrulla al completo de acción. Ha sido un capítulo para el disfrute, para la emoción y para un personaje al que todos estábamos deseando conocer lejos del puesto de mando. A ver quién nos convence ahora de que Salvador no puede ser agente de campo en cada misión. 

'El Ministerio del Tiempo'

8

Lo Mejor
  • Salvador Martí
  • Historias que no necesitan palabras
  • Introducción de nuevo enemigo
Lo Peor
  • En un primer momento, puede resultar algo inconexo con respecto a lo anterior
Rosa Suria
Periodista. Escribo y hablo continuamente de cine, series y música.

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