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El origen de Vetusta Morla en 3 canciones

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12 canciones que suman casi 49 minutos de duración son las que componen ‘Un día en el mundo’, la que fuera la gran carta de presentación de Vetusta Morla. Corría el año 2008 y la banda llevaba cocinando esa obra completa mucho tiempo, entre sencillos y EPs. “Es un resumen musical de nueve años”, cuentan ellos mismos en su página web. Lo autoeditaron bajo su propio sello, Pequeño Salto Mortal, tras algún que otro poco inspirado rechazo y haciendo gala de una libertad creativa total. Casi puede decirse que hicieron historia, pues este disco fue el pistoletazo de salida de uno de los mejores momentos de esa música indie que hoy día sigue copando festivales en toda la geografía.

Este viernes 26 de noviembre, casi 15 años después, Vetusta Morla publica su sexto álbum, ‘Cable a Tierra’. Hay expectación, ganas y emoción tras ‘Finisterre‘ y el resto de sencillos. El último, ‘Puñalada trapera’, terminó por dejar claro que para este álbum han querido echar la vista atrás y recuperar sonidos de siempre. En un momento en que buena parte de la música busca el sonido del futuro, el pasado parece un buen lugar para que se asiente lo nuevo de Vetusta Morla.

Esto me hizo pensar en su propio pasado, en ‘Un día en el mundo’. Hablaba hace poco sobre lo sorprendente que es el que fuera su primer álbum de larga duración. Es un disco que se siente un trabajo redondo, rotundo. Quizá sea el que, todavía, mejor suena para muchos. En parte porque lleva de vuelta a ese inicial momento de sorpresa, cuando andábamos descubriendo un sonido y unas letras propias que calan, que empapan. Conceptos, incluso –pequeño desastre animal-, que forman ya parte de la cultura popular. Qué poder el de Vetusta Morla, la historia interminable de su efecto en quien escucha.

Todo esto empezó en ‘Un día en el mundo’. Parece el momento adecuado para recordarlo, entre la expectación, las ganas y la emoción. Sirvan estas líneas como acercamiento a quien no lo conoce y como abrazo a quien lo ha abrazado durante años.

Copenhague, la canción eterna



El primer gran éxito de Vetusta Morla fue esta ‘Copenhague’, una canción eterna, infinita, que no acaba ni siquiera cuando acaba. Sus primeras notas son una melodía donde ya no cabe la confusión o la duda, que rompe hacia una letra que se ha quedado grabada a fuego. “Enigmas cuya clave sólo tiene cada persona que las escucha y que es invitada a llenar por sí misma los espacios en blanco”, explican ellos mismos hablando de ‘Un día en el mundo’. Esto se siente en ‘Copenhague’.

A mí siempre me ha parecido que es una canción sobre las idas y venidas de la vida, sus posibilidades y la necesidad de escapar que, en ocasiones, se experimenta, en busca de algo más. La imposibilidad de hacerlo, los y si que nos comemos y soñamos. Siempre he sentido, también, que es un hilo de pensamientos que tienen lugar en ese tren del que canta Pucho, así que me gustó descubrir que es ahí donde empezó a ser creada. ‘Copenhague’ combina lo concreto, lo real, este tren y su voz por megafonía, con lo abstracto, con esa frontera entre siempre y jamás. Esto es, entre otras cosas, Vetusta Morla. ‘Copenhague’ ilustra bien este elemento épico de la banda y su capacidad para hablar, al mismo tiempo, de lo cotidiano.

Dura, lo compruebo ahora, casi cinco minutos. Jamás hubiera dicho que fuera tan larga. El último minuto es solo melodía, elegante, trascendente, como dejándonos pensar. Con golpes de percusión que despiertan, y eso que es una canción para escuchar con los ojos cerrados. Y termina, ya lo he dicho, como si no terminara, como si cada uno tuviera que hacerlo por sí mismo o simplemente no darle un final.

Valiente, una canción himno



Más notas inconfundibles cuando ‘Valiente’ comienza a sonar para dar paso a otro himno. De esos que se gritan en los conciertos y en casa -en lo épico y lo cotidiano. Esta canción sigue a ‘Copenhague’ en el orden musical del álbum, arrancándote de la melodía tranquila de la anterior para guerrearte. La voz de Pucho ya no mece, ahora araña. La escojo en parte porque sirve como contraste con la anterior, sosegada y evocadora. ‘Valiente’ es guerrera, melódicamente más rápida, está llena de energía y transmite lo mismo. Vetusta Morla puede hacer ambas cosas. Mecer y arañar.

Pero la escojo, sobre todo, porque me parece una gran canción que, por apuesta y por letra, resume bien lo que es esta banda. Conozco a personas que la llevan tatuada. “Ser valiente no es solo cuestión de suerte“, dicen. Trabajo, constancia, no olvido los sueños, vuelvo a lo que no acabo, en un mundo de apuntadores que deben dar voz y de otros que tienen que alzarla entre obstáculos. Apuntador, deme la voz, es uno de los finales más potentes de todos cuantos tienen. Esta canción termina con un golpe seco.

No parece un tema de un primer disco, quizá porque es una canción que va naciendo, como las demás, a lo largo de nueve años de sonidos y textos cuidados.

‘Al respirar’, una canción predilecta



Se me va a permitir que concluya, como hicieron ellos, con ‘Al respirar’, la que seguramente sea mi canción predilecta de Vetusta Morla. Con ella cierran ‘Un día en el mundo’, de nuevo sirviéndose de una melodía tranquila, pausada, que comienza con unas notas que insinúan algo más. Te he dejado en el sillón las pinturas y una historia en blanco, para que aquellos que tomen las pinturas -las canciones, la vida- cuenten su principio, su viaje y su final.

‘Al respirar’ es una canción críptica que cada uno abrazará para sí. Siento ecos de crítica social en ella –la burbuja en que crecí nos vendió comodidad y un nudo entre las manos-, pero creo que Vetusta Morla escoge siempre la ambigüedad, así que va más allá. Ahoga un poco, porque alude a un acto demasiado humano y coloca en una tesitura –intenta no respirar-, entre coros y ascensos melódicos, que pueden inquietar. El efecto de Vetusta Morla es que siempre tienen un efecto.

Y otra vez esa dualidad entre lo real -al respirar, pon el aire- y lo imposible al respirar, rompe el aire-. Es personal y universal, como lo es Vetusta Morla. De ellos mismos y de todos, porque nos permiten, con sus pinturas y sus espacios en blanco, que así sea. ‘Al respirar’ termina, pero ya entonces prometía otros comienzos.

Judith Torquemada
Periodista, feminista, marvelita, Taylor Swiftista. Escribo sobre cine, libros y música. También soy contadora de historias junior y fantaseadora muy profesional. Se me da bien aprenderme letras de canciones y enamorarme de personajes ficticios. Aragorn dijo: por Frodo. Lo suscribo y lo amplío: por Ned Stark. Yo soñaba cada día poder alcanzar la playa, desde aquí, desde mi casa.

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