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‘La maldición de Hill House’ y todo lo que hay en ella

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Me cuesta creer que, a estas alturas, haya alguien que no haya escuchado hablar de ‘La maldición de Hill House’. O, en su defecto, de su segunda entrega, ‘La maldición de Bly Manor’, que se estrena en Netflix este mismo viernes 9 de octubre. Me cuesta creerlo porque ya en su día, cuando la serie llegó a mí, era un fenómeno mundial. Esa fue la principal razón por la que, un fin de semana en el que no tenía demasiados planes, decidí introducirme en el universo de terror de Mike Flanagan y en la vida de la familia Crain. Lo hice porque Twitter estaba repleto de alabanzas hacia una ficción de terror que había logrado hacerse incluso con aquellos que no gustaban del género. Algo que comprendí después, con tan solo un par de episodios.

Efectivamente, ‘La maldición de Hill House’ es una serie de terror, pero no es lo que probablemente muchos se imaginan al escuchar esas palabras. Estamos acostumbrados, por desgracia, a un tipo de terror repleto de sustos gratuitos. Que te obliga a permanecer constantemente con la mirada desviada o con las manos tapando parte de tu rostro. Y en el que la trama no sale de un esquema típico que, en realidad, no termina de interesarnos. Funcionando de telón de fondo para la introducción de todos estos sustos y, en algunos casos, de sangre por doquier. Esto es justo lo que no encontrarás en la serie de Flanagan.

En ella, hay sustos. No voy a mentirte. Pero ni son gratuitos, ni son enormemente impactantes, ni son excesivos. De hecho, terminan siendo un elemento más, pero no lo más destacado de la serie, en la que otro tipo de terror tiene un mayor protagonismo y un mayor impacto. Hablo del terror psicológico, de ese que no necesita grandes sobresaltos para entrar en el espectador y removerle por dentro. Es uno de los grandes aliados de Flanagan, al cual explota al máximo en ‘La maldición de Hill House’. Metiéndose en la mente de quien decide entrar en la historia, jugando con giros que muestra en todo momento, sin señalarlos, y tocando aquello que nos genera verdadero miedo. La realidad.

Más que terror


La maldición de Hill House

Titulo esta recomendación como ‘La maldición de Hill House’ y todo lo que hay en ella porque para mí continúa siendo una de las series más completas de los últimos años. Tanto que a cada nuevo visionado descubro nuevos aspectos. Dentro de esta recomendación, también te recomiendo que no intentes encontrarlos todos en un primer contacto. Que no busques dar con el truco o destapar todo desde un inicio, porque saldrás perdiendo. Te estarás perdiendo toda la magia y todo el viaje. Aquí, como casi siempre, lo importante es dejarse llevar por la historia y por sus personajes.

La historia, por supuesto, es una de las muchas virtudes de esta serie. Construida con mimo y cuidada al detalle, es lo suficientemente compleja como para resultar atractiva y retadora. Pero también es lo suficientemente universal como para que podamos vernos en ella. Tal y como ocurre con sus personajes, una auténtica delicia. Los cinco hermanos Crain son una joya que Flanagan ha sabido explorar y explotar de la mejor manera posible. Dándoles la profundidad y la complejidad que merecían y ofreciéndoles un espacio para su evolución que permite que el espectador conozca también sus motivaciones y sus miedos.

Desde que la vi por primera vez, siempre he hablado de ‘La maldición de Hill House’ como un verdadero psicoanálisis. El creador desgrana por completo a sus protagonistas capítulo tras capítulo, a la vez que desenmaraña el misterio, como si estuviera descubriéndonos poco a poco el camino hacia un lugar secreto. Todo ello mientras estudia a fondo la muerte y las fases que la acompañan, perfectamente representadas en los diferentes hermanos Crain. El shock, la negación, la aceptación, la obsesión… Todas ellas están presentes en ellos y, sobre todo, en algunos pasajes claves de sus vidas, que también vamos repasando a lo largo de los episodios.

Como decía, hay terror. Pero hay mucho más en ‘La maldición de Hill House’. Hay familia, hay amor, hay muerte, hay necesidad, hay culpa, hay soledad. Hay un constante análisis de los sentimientos, de lo que ejercen o provocan en nosotros y de dónde vienen. Una unión bien elaborada de la infancia y los fantasmas que nos persiguen en la actualidad. Todos ellos reales, aunque a veces sólo los veamos nosotros.

Todo lo que diga de ella se quedará corto en cuanto le des al play y te introduzcas en la vida de esta familia. Que podría ser la tuya o la mía. En la que más que probablemente te reconozcas. Y que, sin que te des cuenta, te ayudará a procesar mucho de lo que ha ocurrido y ocurre a tu alrededor.



Rosa Suria
Periodista. Escribo y hablo continuamente de cine, series y música.

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