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‘La sociedad literaria del pastel de piel de patata de Guernsey’: libro vs. película

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En un Londres devastado por las bombas y que empieza a recuperarse de las heridas de la Segunda Guerra Mundial, Juliet Ashton, una joven escritora en busca de inspiración novelesca, recibe la carta de un desconocido llamado Dawsey Adams. El hombre, que vive en la isla de Guernsey, está leyendo un libro de Charles Lamb que había pertenecido a Juliet. ¿Cómo ha llegado ese ejemplar hasta Guernsey? ¿Por qué Dawsey decide ponerse en contacto con Juliet? Dawsey es miembro del club de lectura La Sociedad Literaria del Pastel de Piel de Patata de Guernset. Creado en circunstancias difíciles durante la contienda, una rareza en tiempos de la ocupación alemana. Cuando Juliet acepta la invitación de estos excéntricos lectores para visitar Guernsey, entiende que ellos y su sociedad literaria serán los personajes de su nueva novela.

Hace diez años, poco después del fallecimiento de su autora, llegaba a las librerías ‘La sociedad literaria del pastel de piel de patata de Guernsey‘, escrito por Mary Ann Shaffer y terminado por su sobrina, Annie Barrows. Hace exactamente dos años, un 26 de octubre de 2018, llegaba a nuestros cines ‘La sociedad literaria y el pastel de piel de patata‘. Una adaptación que Mike Newell, acompañado de Thomas Bezucha y Don Roos en el guion, hacía de esta novela.

En estos dos años que han seguido a su estreno, he visto ‘La sociedad literaria y el pastel de piel de patata’ en varias ocasiones. Se ha convertido en ese tipo de película cómoda que sirve de hogar en los días en los que queremos algo que ver con la tranquilidad de no estar demasiado atentos. Esos días en los que apostamos por el placer de reconocer imágenes que ya amamos e historias que ya se han quedado con nosotros. Lo que yo llamo una película comodín. ‘La sociedad literaria y el pastel de piel de patata’ es una de mis películas comodín. Nunca antes me había acercado a la novela, a pesar de haber hecho serias tentativas a lo largo de estos dos años.


‘La sociedad literaria del pastel de piel de patata de Guernsey’ está publicado en nuestro país por Ediciones Salamandra

No sabía, podéis creerme, que estaba perdiéndome una novela epistolar perfecta. Este adjetivo, que puede parecer colocado también como una especie de comodín, lo empleo con conciencia plena. ‘La sociedad literaria del pastel de piel de patata de Guernsey’ es una novela perfecta. Está repleta de personajes diferentes, con voz propia, a los que llegamos a conocer de verdad, a apreciar de verdad. Es una novela en la que suceden cosas que nos importan y nos interesan, escrita con una pluma que emociona cuando toca y hace reír cuando toca. Hace reír mucho, de hecho. Que constituye además una lección de historia expuesta con la naturalidad de quien está contando algo que ha vivido. Las cartas de estas páginas son cartas inmortales que se sienten reales; se sienten escritas por las personas que las firman.

¿Qué es, por tanto, ‘La sociedad literaria y el pastel de piel de patata’, la película, al lado de este libro? Es una buena adaptación, también en el sentido pleno de la palabra. Adapta la historia a los tiempos cinematográficos, al gusto cinematográfico. En ningún caso reúne la riqueza total de la obra escrita por Mary Ann Shaffer y Annie Barrows, pero no creo tampoco que pretenda hacerlo.


La sociedad literaria del pastel de piel de patata de Guernsey en su primera reunión con Juliet, nuestra protagonista

Las principales diferencias

Creo que la principal diferencia la encontramos en el propio tratamiento de la historia. Mientras que ‘La sociedad literaria del pastel de piel de patata de Guernsey’ es una novela que huye del misterio, que también huye del drama, que se presenta como un texto amable, como un retrato de la vida de sus personajes y su historia, su hermana cinematográfica sí apuesta por generar en el espectador preguntas y dudas. Es más dramática, más provocadora en un sentido: busca, a través de ese misterio, que el espectador esté atento. La novela se lee con atención porque su escritura nos invita a ello.

Por poner un ejemplo de todo esto, sin caer en spoilers. En el libro nunca se juega con la paternidad de Kit, mientras que en la película es una de las preguntas que le surgen a la protagonista. Juliet, en la película, parece encontrarse con muchos misterios en torno a esa isla, y va descubriéndolos poco a poco.

En el libro, esos misterios se descubren solos, y los diferentes personajes nunca tienen problemas a la hora de mostrarse abiertos y sinceros con ella. En la película, en cambio, y esta también es una diferencia importante, sí hay ciertas reticencias que tienen que ver con la llegada de Juliet a sus vidas. Es así, en parte, porque en esta película no transcurre apenas tiempo entre la primera carta y la visita de Juliet. En el libro, en cambio, se conocen durante meses por correspondencia. Se conocen de corazón cuando Juliet llega a la isla.

Los personajes, en la película, se reducen. No tenemos llegadas inesperadas de personajes inesperados. Ni tampoco llegamos a conocer a otros que en la novela forman tanta parte de la sociedad literaria como Amelia Maugery o Dawsey Adams, protagonistas en ambas. La personalidad de todos ellos, en general, se respeta bastante, pero, por ejemplo, Amelia es más fría y distante en la película. Juliet tiene un carácter bastante menos fuerte, y bastante menos divertido, y Mark Reynolds se lleva la mejor parte en la adaptación, pues su personalidad se dulcifica y pierde tintes tóxicos. El árbol genealógico de la isla, en cambio, no se respeta en la película, creo que para justificar el principal conflicto que tiene Amelia.

Uno puede imaginar que también muchos acontecimientos que suceden en el libro quedan eliminados en su versión en la gran pantalla. A mí me duele especialmente una cosa que tiene que ver con Oscar Wilde. Pero siempre defenderé que esto no tiene importancia mientras se mantenga la esencia de la historia. Entonces la pregunta es: ¿se mantiene la esencia de ‘La sociedad literaria del pastel de piel de patata de Guernsey’? Sí, lo cierto es que sí.

‘La sociedad literaria del pastel de piel de patata’ (película) apuesta más por el drama y más por el romance que ‘La sociedad literaria del pastel de piel de patata de Guernsey’, que es más un retrato histórico y una novela de comunidad del lugar, pero la esencia es la misma. Y los cuatro pilares básicos de la esencia de esta historia son: la lucha por uno mismo, la luz que vive en nuestros corazones a pesar de todo, la importancia de la literatura y la importancia de tener una familia, de sangre o no.

« La brisa marina, el sol, los prados verdes, las flores silvestres, el cielo y el mar, siempre cambiantes, y sobre todo la gente; todo eso la ha seducido para que abandone la gran ciudad »

Extracto de una de las cartas que Sidney Stark escribe a Sophie Stark

Los puntos donde libro y película se encuentran

Creo que, a grandes rasgos, ofrecen una experiencia semejante, aunque el libro es más divertido y la película es más romántica. Pero está, por encima de todo, ese hogar del que hablaba antes. Esa sensación de estar ante una historia amable, que te invita a luchar por quien eres y a luchar por los demás. Que te invita a leer, a disfrutar de las historias ficticias, a vivir un poco en ellas. También tenemos un paseo por las islas del canal, más concretamente por Guernsey, y esto en la gran pantalla gana. Porque esta isla es preciosa. Y porque Zac Nicholson, director de fotografía, y Mike Newell, el director, saben captar el clima necesario para esta historia.

Película y libro se encuentran también en los personajes, porque Lily James (Juliet), Michiel Huisman (Dawsey), Penelope Wilton (Amelia Maugery) y en general todo el reparto son los rostros perfectos para dar vida a estos personajes. Incluso aunque algunos rasgos de personalidad queden desdibujados, incluso aunque algunos acontecimientos hayan sido cambiados, transmiten lo mismo. Siendo sincera: no sé si estoy diciendo esto porque primero, para mí, fue película y no libro, pero tengo la sensación de que el reparto no puede hacer otra cosa que gustar. Tengo que hablar también de Elizabeth McKenna, a quien da vida Jessica Brown Findlay, que es el eje en torno al que gira la historia, a pesar de todo, y que, tanto en pantalla como en papel, es un personaje que se queda a vivir con nosotros para siempre.


Como Juliet, que encuentra quien es, la luz en su corazón, un nuevo valor para la literatura y una familia

¿Qué es mejor? ¿Por dónde empezar?

No son muchas las ocasiones en las que puedo decir esto, y quizá tenga que ver con mi propia experiencia, pero: empieza por la película. Porque esta película de Mike Newell es una perfecta introducción al universo que creó Mary Ann Shaffer, que creó todo un universo de personajes, relaciones, conflictos y existencias en esta pequeña isla. ‘La sociedad literaria del pastel de piel de patata’, la película, te ofrece un primer acercamiento a una historia inolvidable. Te quedarás con los rostros de los protagonistas, porque te gustarán, y ampliarás después todo lo que no está en la película pero se puede intuir.

Por ejemplo, la historia. En los escenarios de la película de Newell está presente la II Guerra Mundial, se habla de ella, sus consecuencias evidentemente se sienten, y son suficientes para comprender el cuadro general. En el libro profundizamos en todo ello, entendemos mucho mejor, conocemos mucho mejor, descubrimos detalles que sucedieron del mismo modo aunque de otra manera. ‘La sociedad literaria del pastel de piel de patata de Guernsey’ habla de historia, propiamente dicha. Y la sientes en primera persona.

También ‘La sociedad literaria del pastel de piel de patata de Guernsey’ habla de libros. Se nota que está escrito por una amante de la literatura, pues no solo encontramos pequeños guiños a escritores como Oscar Wilde o Jane Austen, ni tampoco encontramos solo pequeños detalles que están presentes en la misma película. Tenemos fragmentos de otros libros, de otros autores, que completan y enriquecen la lectura, porque han completado y enriquecido a los personajes protagonistas. Me quedo con uno de esos fragmentos, que me sirve para ejemplificar ese valor que se concede a la literatura. La literatura que sirve para evadirnos, como sucedió a esta sociedad literaria, para aprender, para conocer el mundo, para vernos representados o para encontrar palabras para emociones que tenemos dentro y que muchas veces no sabemos como exteriorizar.

« ¿Sabe usted qué frase me gusta más? Ésta: «El luminoso día ha terminado, y estamos destinados a la oscuridad». Ojalá hubiese conocido esa frase el día en que vi llegar a las tropas alemanas, un avión tras otro, todos llenos de soldados, y también bajándonos de los barcos en el puerto. No hacía más que pensar: «Malditos sean, malditos sean». De haber conocido la frase de Shakespeare, «El luminoso día ha terminado, y estamos destinados a la oscuridad», habría encontrado un poco de consuelo y ánimo para salir y enfrentarme con las circunstancias, y no se me habría caído el alma a los pies »

Extracto de una de las cartas que Eben Ramsey escribe a Juliet

‘La sociedad literaria del pastel de piel de patata de Guernsey’, el libro, es más completo, pero ‘La sociedad literaria del pastel de piel de patata’ es una maravillosa primera aproximación a una historia que se queda conmigo para siempre.

Judith Torquemada
Periodista, taikista, marvelita y feminista. Escribo sobre cine, sobre libros y sobre viajes. También escribo historietas varias. Se me da bien hablar de Escocia, enamorarme de personajes ficticios y fantasear en general. Por Frodo. Y por Ned Stark.

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