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Las cinco películas de Julia Roberts que te robaron el corazón

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Creo que si sigo acudiendo al cine es por actrices de la talla de Julia Roberts. Una mujer que ha sabido guiar su carrera de forma precisa. Con algún que otro resbalón, como todos, pero con un objetivo claro, hacer aquello que le venía en gana. Contando con personajes reales, honestos y profundos. Incluso a la hora de hacer comedia romántica. En estos largometrajes siempre contaba con ese personaje de trasfondo emocional. Esa arista desde la cual tirar y crear. Lo que demuestra un amor absoluto hacia su profesión. Una que, por cierto, poco o nada la valoró hasta que dio el salto a esos personajes ‘basados en hecho reales’ (como ‘Erin Brockovich’). Esa transformación física que ‘los grandes eruditos’ piden para poder alabar tu trabajo.

Hoy deberíamos hacer un ejercicio muy interesante. Deberíamos investigar sobre esas comedias románticas que llegan a los cines o que inundan plataformas como Netflix. Si lo hiciésemos, nos daríamos cuenta que esas historias ya no son lo que eran.  De fondo ya no hay actrices de la talla de Julia Roberts. O Meg Ryan o Matthew Mcconaughey. O Kate Hudson por poner algunos nombres sobre la mesa. Hemos subestimado tanto la comedia romántica que ahora, no hay quien se la trague. Hemos obligado a los actores a alejarse de ella y cuando los grandes actores no están detrás, tampoco hay grandes historias que contar.

A veces deberíamos aprender a callar y a valorar más aquellas historias que creemos que son mucho más sencillas de hacer por una supuesta falta de complejidad argumental. 

Volviendo a Julia Roberts, ella siempre supo elegir. Pero desde el inicio. Desde esos dramas cargados de amor, al comienzo de su carrera. Donde ya intuíamos que en esa mirada o esa medio sonrisa, había magia. Magia que llegó, con posterioridad, cuando ‘Pretty Woman’ la colocó frente al mundo. Desde entonces, la hemos podido disfrutar a lo grande. Donde nos ha robado el corazón o se lo hemos donado sin miedo.



PRETTY WOMAN (1990. Dirigida por Garry Marshall)

¿Hay mayor estrella, en ‘Pretty Woman’, que Julia Roberts? No, por supuesto que no. Pero ni aun habiéndole puesto a la mayor estrella del momento frente a ella. Se come la pantalla. Y la historia le pertenece absolutamente. Porque cada plano en el que sale gana. No hay nadie más. Tu mirada no se fija en nadie más. Y puede que la historia sea poco real, sencilla y facilona para los grandes expertos. Pero hay que ponerse sobre un papel, contar esta historia, hacer un buen casting y dirigirlo con buen pie. El éxito no viene de rebote.

Quizá aquí, junto a Vivian Ward, podemos soñar. Podemos creer que la vida, cuando menos lo esperas, te lo devuelve. Llega a la puerta y te da aquello que, en algún momento del camino, te había quitado.

Es importante hablar de la esperanza. Eso que ahora, lamentablemente, escasea.



DYING YOUNG (1991. Dirigida por Joel Schumacher)

Hay historias que puedes ver mil y una veces y terminar llorando en ese mismo instante de siempre. Hilary O’Neil (interpretado por Julia Roberts) lo sigue haciendo a día de hoy. Por esa lealtad y ese amor. Incluso, por el mismo compromiso que desprende. Tanto hacia ella misma como hacia la persona que ama. Un amor que rompe y que rasga las entrañas porque tiene fecha de caducidad. E intentamos, como espectadores,  encontrar el equilibrio entre lo que hay que hacer y lo que sentimos. Tarea ardua y complicada porque somos egoístas por naturaleza. Nos cuesta pensar en el de enfrente e identificar sus necesidades. 

Estamos ante una de esas historias que, a nivel general, no gustan ver porque son extremadamente reales.  Honestas. Donde lo improbable se queda ahí. No hay grandes hazañas ni excesivas esperanzas.

Víctor y Hilary nos trazan un amor bonito y que duele. Un amor en plena lucha y a contracorriente.

‘Dying Young’, con Julia Roberts, siempre es una de esas historias a las que volver. Y con las que llorar.



STEPMOM (1998. Dirigida por Chris Columbus)

¡Qué complicada la historia! Y qué buen ojo aquel o aquella que vio claramente a Julia Roberts junto a Susan Sarandon. Hubiese podido ver este largometraje solo con ellas dos hablando, dialogando. Poniendo su perspectiva sobre la mesa. Escuchando. Empatizando. Comprendiendo que, a veces, las cartas con las que jugamos no son las mejores.

La forma de narrar el dolor en ‘Stepmom’ es inconmensurable. Dos mujeres. Dos problemas. Y dos puntos de vista. Y encima con el tiempo como enemigo. Isabel y Jackie nos enseñan a comprender que no siempre podemos tener la razón. Que, a ratos, vamos a jugar partidos que ya tenemos perdidos de antemano. Pero que es lo que toca y que hay intentar llevar una sonrisa por bandera.

Es uno de esos papeles con los que Julia Roberts siempre intentó marca la diferencia. Su diferencia.



ERIN BROCKOVICH (2000. Dirigida por Steven Soderbergh)

Erin Brockovich le dio todo. Julia Roberts, por fin, consiguió que hablaran de ella y de su trabajo con el respeto merecido. Gracias a la historia verídica de Erin Brockovich-Ellis, una activista ambiental que logró una importante victoria judicial contra la Pacific Gas and Electric Company (PG&E). Y el Óscar se quedó en su casa.

Puede que veamos a una de las mejores Julia Roberts posibles. También es cierto que la madurez y la experiencia van agarradas de la mano. Pero, bajo mi punto de vista, sigo viendo el mismo compromiso del inicio. Amor a su profesión y enfocar, cada uno de sus personajes, hacia una emoción que identifica, señala y crece junto a ella.

Julia le dio a Erin visibilidad y fuerza. Y una mezcla de cautela y valentía. Y nos arrastró, como espectadores, por una historia cruel. Dejándonos claro que mirar hacia otro lado solo nos hace cómplices.

Erin Brockovich me hizo sentir a la Julia Roberts más desnuda y entregada.



WONDER (2017. Dirigida por Stephen Chbosky)

La quinta y última película que destaco, de este primer listado sobre Julia Roberts, es ‘Wonder’. Isabel Pullman nos coloca en la parte incómoda. Donde no queremos sentarnos. Y miramos para otro lado como si la cosa no fuese con nosotros.

Nos han señalado tanto, desde pequeños, lo que es bonito o feo. Lo que es normal o no lo es que…nos hemos olvidado de lo fundamental. De las personas. Y de los sentimientos. 

‘Wonder’ nos habla del daño que hacemos en nuestro día a día. De las veces que miramos y señalaños y lastimamos. De lo que nos llama la atención sin hacer caso a la empatía. A posicionarnos en la piel del otro. Y también nos habla del miedo. Del miedo a que lastimen a la persona que queremos. Y no poder hacer nada para remediarlo. 

Dani Clayton (‘La maldición de Bly Manor’) es la luz que derrota a la oscuridad

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