Mariano Barroso

Recordamos el horror, casi lo sentimos, por lo cerca que está y lo mucho que nos tocó. Pero los orígenes de la banda terrorista ETA siguen siendo unos absolutos desconocidos para la mayoría. ¿Cómo se creó esta organización y con qué objetivos? ¿Qué motivaciones personales llevaron a esta constitución y cuáles fueron las que influyeron en que la banda se decantara por la lucha armada? Estas son algunas de las preguntas de las que parte ‘La línea invisible’, nueva serie de Movistar+ que se estrena en la plataforma el próximo 8 de abril. Con motivo de este lanzamiento, hemos podido ‘hablar’ con Mariano Barroso, su director, que regresa a la plataforma para ofrecernos de nuevo una historia real, una historia nuestra y una historia humana. 

Digo ‘hablar’, con comillas, porque esto de la cuarentena nos está privando de las conversaciones cara a cara, que se han visto sustituidas por videoconferencias, llamadas telefónicas o, como ha sido el caso, correos electrónicos. Me hubiera encantado debatir con Mariano Barroso sobre su última creación y sobre su sensible mirada humana, con la que baña todas sus historias, pero me conformo con las respuestas elaboradas que me ha ofrecido, las cuales encuentro enormemente sinceras, como todo lo que llega del director. 

-¿Cómo surge este proyecto o cómo llega a ti? ¿Qué te hace apostar por explorar un periodo y un tema tan complejos como estos?

Domingo Corral, responsable de producción original de Movistar, me propuso entrar en este proyecto que ya estaba en marcha. Lo conocía y me parecía un concepto fascinante. Saber qué es lo que ocurrió antes de lo que todos sabemos conocemos, indagar en el origen y en las motivaciones personales de una historia que más tarde nos afectó a todos y cambió a varias generaciones de vascos y de españoles. Me parecía una oportunidad de explorar en nuestros orígenes, en nuestra historia reciente, en nuestros fantasmas. Un proyecto que me pareció fascinante desde el principio.

-Por tu parte, ¿cómo fue el proceso de documentación?

Cuando entré en el proyecto había mucho trabajo hecho, de documentación y de guion. Michel Gaztambide y Alejandro Hernández habían hecho una labor exhaustiva, conocían muy bien los eventos y tenían muchas situaciones basadas en la realidad, a partir del trabajo de Abel García Roure. Cuando me incorporé hice mío todo el trabajo previo, que era muy extenso. También investigué por mi cuenta, hice mi trabajo de documentación. Nos instalamos durante meses en el País Vasco, conocí de primera mano a gente implicada en los hechos que recreamos, personas que conocieron directamente a algunos de los implicados, y sobre todo me empapé del ambiente general que sigue teniendo un peso importante en la sociedad vasca. A partir de ahí, los actores se hicieron cargo de sus personajes, investigaron por su cuenta, buscaron referencias, etc.. He tenido la suerte de contar con un reparto excepcional en ese sentido, auténticos autores de sus propios personajes.

-Encuentro que tu mirada en ‘La línea invisible’ es brutalmente honesta. ¿Cuáles fueron los puntos clave para ti a la hora de acercarte y plasmar la historia? ¿Cómo se entra en un tema tan sensible?

Uno se tiene que ceñir a los hechos, y sobre todo buscar, indagar en las motivaciones de los personajes. Aparte de las cuestiones ideológicas, históricas, aparte de la situación social o política, aparte de lo que se conoce, están sobre todo las personas. Las personas somos quienes definitivamente inclinamos las historias en una dirección o en otra. Nuestra responsabilidad está ahí, en tratar a los personajes de manera que podamos conocer todas sus capas. Dándoles dimensión y siendo rigurosos buscando su complejidad. No es que no haya buenos ni malos, por supuesto que hay gente buena y gente mala. Pero los seres humanos somos mucho más complejos que todo eso. Y cuando no hay complejidad en la pantalla, no hay credibilidad. 

Mariano Barroso

-La esencia del País Vasco, de sus gentes y esos sentimientos que bañaban a unos y a otros durante aquella época se plasman a la perfección. ¿Cómo trabajasteis ese proceso de inmersión?

En la serie han participado muchos técnicos y actores vascos, y también muchos colaboradores familiarizados con la historia que contamos. Todos conocemos de alguna manera y tenemos referencias de lo que se vivió. Instalándonos en esa realidad, viviendo inmersos en la realidad que allí se respira, a pesar de que han pasado muchos años, te impregnas del sentimiento colectivo. Hemos tenido un equipo de profesionales excelentes, que hacen su trabajo con rigor y con profundidad 

-No sé si a la hora de construir esta historia tuviste claros los actores a los que querías tener o si llegaron por un proceso tradicional de casting. En el caso se que se diera la primera situación, ¿qué buscabas en cada uno?

El proceso ha sido similar al que hago siempre. Hay una serie de actores con los que uno siempre quiere trabajar, actores de los que aprendes, actores y actrices que sabes que van a ir mucho más allá del guion y de tus propuestas. En este caso se ha tratado también de buscar actores jóvenes que correspondieran a las edades y a los rasgos de los personajes que protagonizan la historia. En cada actriz o en cada actor busco eso, que se hagan cargo de su personaje, que lo desarrollen, que propongan, que construyan, y que vayan más allá de lo que dicen las palabras escritas. Y todo ello, dentro del trabajo colectivo que supone el rodaje, claro. Me siento muy afortunado por el reparto que tenemos en “La línea invisible”, muy orgulloso de todos ellos y ellas.

-Además de sentir que tu mirada y las interpretaciones de este reparto son totalmente honestas, durante el visionado tuve la sensación de que dejaste un espacio al espectador para que analice, señale los errores y los aciertos y saque conclusiones, ¿no? ¿Qué te gustaría que sacásemos de la serie?

En general las personas no hablamos de las cosas importantes, siempre se deja al subtexto. No quiero caer en el tópico si digo que en la personalidad vasca esto quizás es más acusado. Nos cuesta entrar en todo lo que tiene que ver con los afectos. Es otro tópico, pero en parte es cierto, que a los hombres nos cuesta aún más hablar de intimidades. Hay muchas cosas que no se dicen, que permanecen ocultas detrás o debajo de las palabras. Esa es ese es parte del trabajo que hemos hecho con los actores y también ya estaba en el guion.

Mariano Barroso

-Y tú, como director y como parte de este proyecto, ¿qué has sacado de ‘La línea invisible’?

He sacado unas conclusiones que me han impactado. He descubierto las fronteras ficticias, las identidades ficticias, el uso manipulado de las inclinaciones de cada uno para disfrazarlas de ideología. Imagínate en estos tiempos, en plena crisis del coronavirus, a qué suenan las fronteras o las banderas, dónde están las banderas, qué sentido tienen, a qué suena la idea de la identidad de un pueblo, o la bandera, qué sentido tiene enarbolar una bandera u otra… Dónde están las líneas que nos delimitan, que nos separan…

-En ‘El día de mañana’ también plasmas la realidad del tardofranquismo. ¿Qué tiene para ti ese periodo, a nivel artístico? ¿Consideras que falta aún mucho por contar?

El llamado tardofranquismo es un periodo riquísimo a nivel cinematográfico. Por suerte para todos, es una etapa superada. Pero por suerte para la ficción audiovisual, es un territorio muy rico y aún con mucho por explorar y recrear. Claro que queda mucho por contar, estamos llenos de zonas oscuras, espacios que no se han indagado. Todo eso que se dice de que hay que mirar adelante… Sí, es cierto, hay que mirar adelante, pero no podemos olvidar de dónde venimos. La única manera de olvidar es recordando. El cine, o la ficción audiovisual nos permite recordar.

-Me quedo con más ganas de Mariano Barroso y de su sensibilidad. ¿Qué viene después? 

Muchas gracias. Estoy desarrollando un par de historias, pero ya sabes que hasta que no se concreten no se debe hablar de ellas. En todo caso nos volveremos a encontrar pronto, en unas pantallas o en otras. Gracias, un abrazo.

Rosa Suria
Periodista. Escribo y hablo continuamente de cine, series y música.

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