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‘Pares y nones’: la fórmula que nunca falla

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Nos gusta lo nuevo, lo diferente y lo atrevido. Es lo que reclamamos continuamente a los creadores de ficción audiovisual, un reclamo que cada vez es más constante y llega con más potencia. Sin embargo, siguen existiendo fórmulas conocidas que funcionan a la perfección. Malorie Blackman, escritora de la novela ‘Pares y nones’, la utilizó en su día para construir la historia de Connor y Sephy y ahora han sido los directores de la serie homónima, Julian Holmes y Koby Adom, los que se han acogido a la misma. Aunque esta nueva ficción, cuya primera temporada está disponible al completo en HBO España, gira en torno a una premisa rompedora, utiliza una fórmula enormemente explotada, que siempre garantiza el éxito: realidad distópica + amor imposible + héroe llevado al límite

Y, honestamente, no me molesta que lo haga. ‘Pares y nones’ nos invita a conocer cómo podría ser nuestro mundo si siglos atrás los colonizados hubieran sido los colonizadores. En la realidad distópica que nos presenta la serie, los africanos dominan prácticamente todo el mundo y lo hacen bajo un régimen de terror en el que reina el odio hacia los blancos. Al contrario de lo que vemos en nuestro mundo, aquí son los blancos los que son perseguidos por la policía sin ningún tipo de motivo, los que no tienen la oportunidad de ascender en la sociedad, los que son rechazados y acosados por los estratos superiores, los que viven apartados y muchas veces en condiciones infrahumanas… Un mundo al revés llevado al extremo que choca directamente con nuestra posición privilegiada de espectadores de excepción de un grotesco espectáculo al que nosotros mismos legitimamos con nuestro silencio. 

Si bien es cierto que, como señalo, la realidad que vemos en ‘Pares y nones’ es algo más extrema que la que nos rodea, sí dibuja con acierto los retos, las injusticias y los surrealistas a los que se enfrentan comunidades como la afroamericana, la árabe o la LGBT+. Personalmente, no me he encontrado con ninguna sorpresa en este sentido, pues siempre trato de informarme acerca de su situación real y de los problemas a los que se enfrentan cada día. Lo curioso es que, para muchos, ha sido la serie la que ha terminado de abrir sus ojos. Han necesitado ver a un blanco inocente contra el capó de un coche de policía o a una mujer blanca insultada y escupida por la calle para sentir o al menos experimentar en menor medida aquello que tantas otras veces hemos visto delante de nosotros, en los informativos, en redes sociales o en otras ficciones. Han necesitado verse despojados de todos nuestros privilegios, los cuales obviamos cada día, para entender que somos una minoría afortunada y que estamos contribuyendo, de una manera o de otra, a la persecución de estas comunidades cuyo único ‘delito’ es haber nacido con la piel de otro color, profesar una religión diferente, amar a una persona del mismo sexo o haber tenido que huir de su país. 

'Pares y nones'

Un héroe arquetípico

Me enfada que tenga que llegar una serie así, que simplemente nos cambia de lugar, para que muchos comprendan lo que lleva ocurriendo tanto tiempo. Pero eso no implica que no haya disfrutado de ‘Pares y nones’. De hecho, aunque estoy escribiendo este artículo a jueves 12 de marzo, tardé poco más de dos días en ver la primera temporada completa. Una maratón de esas que luego necesitan reposo y digestión, pero que sientan tan bien como un helado artesano en verano. 

El caso es que, después de reposar y llegar a la conclusión de que es una serie predecible pero no por ello menos adictiva, me he dado cuenta de que no dejo de pensar en Callum McGregor. Un personaje arquetípico que responde al esquema conocido del héroe que surge de los estratos más marginados de la sociedad, pero que no alberga odio, sino esperanza. El chico bueno de familia humilde que ha trabajado toda su vida para ascender de manera justa y legal y que se enamora perdidamente de una chica que procede de las altas esferas. El tierno, dulce y generoso que recibe tantos golpes que, por momentos, parece convertirse en una sombra de lo que algún día fue. Un personaje que, como es evidente, hemos visto en decenas de ocasiones y con el que muchas veces no es fácil conectar, precisamente por esto, pero que aquí funciona de maravilla. 

Parte de la culpa la tiene Jack Rowan, actor británico que lleva unos años despuntando en la ficción anglosajona y que le aporta una humanidad increíble al personaje. Sus expresivos ojos gritan desde el primer episodio hasta la última escena y son el nexo de unión perfecto para el espectador. Sephy, su amada, también puede serlo, pero su incoherencia, su ceguera y su frialdad hacen que nos sintamos mucho más cerca del joven Callum, que nos emocionemos con él y que acabemos totalmente prendados de su pureza. Quizá sea esto último, esa pureza que no deja de apreciarse en ningún momento, lo que ha hecho que no salga de mi cabeza la mirada humana de Callum y lo que provoca que una parte de mí desee de manera ferviente la confirmación de una segunda temporada de ‘Pares y nones’. 

'Pares y nones'

¿Por qué funciona?

Esta fórmula de éxito conocida la completa la historia de amor entre Callum y Sephy, unos Romeo y Julieta distópicos que hemos visto en muchas ocasiones y de muchas maneras. También viene adornada por el gran villano, el hermano rebelde e incomprendido, el sacrificio del ser querido… A todo espectador le suenan estos elementos y sólo con escuchar hablar de ellos puede hacerse una idea de los pasos que van siguiendo los personajes de ‘Pares y nones’. Y, sin embargo, la serie funciona incluso para personas como yo, que no soporto lo predecible. 

Me he preguntado en numerosas ocasiones por qué, si desde hace tiempo no disfruto de este tipo de historias, me ha gustado tanto la serie británica. Y creo que la respuesta está en que, pese a que efectivamente se ha utilizado un esquema más que conocido -no sólo a la hora de componer la historia y de escribir la novela en la que está basada, sino también a la hora de escoger el reparto, diseñar los escenarios, etc.-, se ha trabajado con acierto y se nos ha entregado un producto final de calidad. A veces, lo conocido también funciona, porque conecta con nosotros como conectaron las primeras historias similares que disfrutamos. En este caso, a la calidad final y a los elementos que siempre funcionan se les une un conjunto de interpretaciones inmejorables, una premisa rompedora y un factor subjetivo que sólo entenderán los que ya hayan visionado la serie.

'Pares y nones'

7.7

Lo Mejor
  • La premisa de la que parte
  • Reconstrucción de Londres
  • Interpretaciones, con especial mención a Jack Rowan
  • Lo que busca contarnos
Lo Peor
  • Aunque he disfrutado de ella, he echado en falta algo más de sorpresa
  • Tener que recurrir a este tipo de historias para que muchos abran los ojos
Rosa Suria
Periodista. Escribo y hablo continuamente de cine, series y música.

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