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George Lucas dejó en manos de otros la segunda entrega de Star Wars, este ‘Episodio V: El Imperio contraataca’ que es, casi de manera popular, la película más apreciada de la trilogía original. Dirige Irvin Kershner, guioniza Leigh Breackett y Lawrence Kasdan, y John Williams sigue siendo la maravillosa guinda de un pastel muy sabroso, con muchos ingredientes, escogidos todos ellos con mucha inteligencia. El postre perfecto para cualquier ocasión.

Luke Skywalker, la princesa Leia, Han Solo y otros rebeldes han conseguido escapar del Imperio, pero no por mucho tiempo. Tras la triste escena del ataque del Wampa a Luke (triste porque se dio a raíz del accidente que Mark Hamill tuvo meses antes) y tras conocer un poco del invernal planeta Hoth, en el que se afianzan varias relaciones entre los protagonistas, la alianza rebelde tiene que huir: las tropas imperiales les han encontrado. Guiado por Obi-Wan Kenobi, Luke marcha junto a R2D2 al planeta Dagobah, en busca de Yoda. Leia, Han, Chewbacca y C3PO inician un viaje espacial que termina encontrando refugio al lado de Lando Calrissian, en la ciudad minera de Bespin, donde Darth Vader los espera. Y este párrafo casi podría bastar para explicar la importancia de esta película.

Ocurren muchas cosas en ‘El Imperio contraataca’ aunque, como ya me ha sucedido en otros visionados, siento que ocurren menos que en su predecesora. Hablaba recientemente con Fernando González Molina, director de la inminente ‘Legado en los huesos’, sobre la inocencia que había en esa primera entrega de Star Wars, y que de alguna manera se ha ido perdiendo con el avance de la tecnología y la llegada de la técnica moderna al cine. Esa inocencia sigue presente en esta segunda entrega, pero supongo que no tiene un impacto tan fuerte en mí. Ahora bien, qué importante es esta película. La que más, supongo. La mejor, supongo.

Porque este ‘El Imperio contraataca’ fue, en realidad, el primer despertar de la fuerza. Si ‘Una nueva esperanza’ nos introducía en el mundo de los Jedi, ‘El Imperio contraataca’ lo abre para nosotros y nos deja explorarlo. Nos presenta a Yoda, y con este gran maestro llega todo lo demás. Llegan las conversaciones sobre la Fuerza y las escenas inolvidables en las que deseamos tanto ser Luke como que Luke triunfe en este nuevo camino; este nuevo camino que es emocionante y trepidante, como todas las conversaciones y las metáforas y los paralelismos que surgen a partir de ello con el mundo real. Comprendemos la Fuerza, comprendemos su significado, nos acercamos a ella y deseamos saber más de este imaginario que es todo un mundo y que puede compararse con muy pocas cosas. Sé que hace poco tuvimos un despertar de la Fuerza así titulado, pero siempre he sentido esta película como el primero, como el auténtico, como otro origen que nos acerca al centro de lo que es Star Wars. Y eso que Star Wars es muchas cosas.

Y esta película es muchas cosas también. Además de ese acercamiento a la Fuerza y de espectaculares (e inocentes) batallas espaciales, en ‘El Imperio Contraataca’ descubrimos esas frases míticas que repiten hasta quienes no han osado acercarse al universo de Star Wars. Ese “Luke, yo soy tu padre”, que ha trascendido generaciones, universos y ya forma parte de la cultura popular, y también otras quizá menos populares, como “hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes”, las encontramos en esta película. Y de ese maravilloso filtreo entre Leia y Han, que viéndolo hoy en día me parece bastante mejor que muchas de las llamadas comedias románticas, nos ha quedado el “te quiero – lo sé” que sigue dejándome en el rostro una sonrisa bobalicona que para qué os quiero contar.

En definitiva: no me extraña que esta sea la película más querida y valorada de ‘Star Wars’, lo tiene todo para que su recuerdo (y sus múltiples revisionados) se mantenga así en el tiempo. La personalidad de sus tres protagonistas, con sus tres acompañantes inolvidables, no solo se mantiene sino que evoluciona; las imponentes figuras de Darth Vader, Obi-Wan Kenobi y el fantástico Yoda emanan una sensación de poder y leyenda como pocos otros personajes en la historia del cine; las relaciones entre ambos se consolidan y además tenemos la gran revelación, que seguro en su día detuvo más de un corazón del impacto. Se mantiene también esa brillante inocencia de quien quiere probarlo todo sin tener miedo a nada, y la firmeza de quien tiene una historia que contar. Y qué buena historia es esta.

Star Wars. Episodio V: El Imperio contraataca

8

Lo mejor
  • El acercamiento a la Fuerza, las conversaciones sobre la Fuerza, todo lo relativo a esto, que es el centro de 'Star Wars' como es el centro del universo de la historia.
  • La evolución de unos personajes fáciles de querer y la consolidación de las relaciones entre ellos.
  • Darth Vader y Yoda, junto a Obi-Wan Kenobi, la fuerza de atracción de tres de los personajes más míticos de la historia del cine.
  • La relevación, la sorpresa y lo que esto promete, que ya conocemos pero que sigue siendo emocionante.
  • La cantidad de escenas y diálogos inolvidables contenidos en una misma película.
  • El desarrollo de una buena historia, que sabe evolucionar sin perder su esencia, que sabe hacerse grande sin perder el rumbo.
Lo peor
  • No soy quien para decir algo malo de esta película.
Judith Torquemada

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