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Así ha visto ‘Valeria’ una persona que no ha leído los libros

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No he leído los libros de Elísabet Benavent; a pesar de eso, o quizá por eso, me apeteció ponerme ‘Valeria’, la nueva ficción de Netflix, y ver qué pasaba. Soy consciente de todas las críticas que ha recibido por su poca fidelidad a la hora de adaptar una historia que ha gustado a miles, y soy la primera que no puede evitar sentir cierto rechazo cuando un producto literario llega a la pequeña o la gran pantalla habiendo perdido por el camino su esencia. Creo, en cualquier caso, que hay que valorar los proyectos cinematográficos o televisivos como lo que son: proyectos cinematográficos o televisivos, al margen de su origen, fuente de inspiración o proyecto anterior en el que basarse. Es decir: una película o una serie puede ser buena aunque no se parezca en nada a su antecedente literario. Un ejemplo muy cercano: ‘Jojo Rabbit‘, la última película de Taika Waititi que le valió el Oscar, precisamente, a mejor guion adaptado. Quienes hayáis visto la película y leído el libro que adapta, ‘El cielo enjaulado‘, escrito por Christine Leunens, sabréis que no tienen nada que ver. Y aun así, la película es fantástica. Quiero decir: puede pasar, y lo mejor que podemos hacer es separar al lector del espectador para disfrutar ambas cosas.

Dicho lo cual: ¿se puede disfrutar Valeria como proyecto televisivo?

La serie, en general

He visto ‘Valeria’ prácticamente de un tirón, y sin sufrir. Me ha entretenido, me he reído en momentos puntuales (pocos, por ser sincera del todo) y me he emocionado en un par de ocasiones; ese par de ocasiones siempre ha tenido como protagonistas a las amigas. No creo que sea gran cosa, pero tampoco me ha parecido un crimen seriéfilo. A mí siempre me han gustado las series que recogen lo sembrado por ‘Sexo en Nueva York’ y, aunque les separe el océano Atlántico, ‘Valeria’ sigue el mismo corte en cuanto a tono, estética y conflictos de sus protagonistas, pero a la española.

Y presenta temas importantes, que importan y afectan a los jóvenes, a la generación que pretende retratar. No me puedo sentir identificada por completo, porque de ellas me separa al menos el río Duero, pero sí comprendo y he sentido varias de sus preocupaciones, ilusiones, miedos, inseguridades y ese largo etcétera que pretende englobar ‘Valeria’. No lo hace con excelencia, pero tampoco lo hace del todo mal. Y siempre agradeceré que se hable de feminismo u homofobia, e incluso que se desarrollen tramas de acción en torno a esos temas, sin necesidad de que sean reflejados en todo momento con un discurso, sino de tal manera que estén presentes aunque sea por el contexto.

El guion tampoco es inolvidable, pero en general no me ha chirriado demasiado. Algunos monólogos y reflexiones sí los he sentido impostados, puestos porque tienen que estar ahí puestos y no porque surjan de forma natural; puestos porque se tenía que decir eso y no porque el personaje en cuestión sintiera que tenía que decirlo. Creo que se me entiende.

Lo único cercano a lo inolvidable, en cualquier caso, es el Madrid que retrata, que es un Madrid precioso en pleno verano, lleno de vida y de colores. Un Madrid que he deseado en cada segundo de episodio. También la música de la que se sirve; se me han quedado un par de canciones, como ‘Only Takes a Night’, de The Dø.

Diana Gómez, Silma López, Paula Malia y Teresa Riott en 'Valeria'
Diana Gómez, Silma López, Paula Malia y Teresa Riott en ‘Valeria’

Valeria

La gran protagonista de esta historia es Valeria, una joven que ronda los treinta años de edad, casada, aspirante a escritora y en plena crisis. Con su marido, con su profesión, consigo misma. Quizá, a veces, la he sentido algo desdibujada, supongo que porque no siempre se han terminado de perfilar o de explorar bien sus conflictos internos y cómo los va procesando, desarrollando y/o solucionando. Sobre todo, en lo que respecta a su infidelidad, necesidad de sexo y culpabilidad posterior. Es quizá lo que menos me he creído, o lo que he sentido menos desarrollado. Como si las 70 páginas que le encarga de presentación su editora se hubieran alargado al doble en esta historia, y el final, con su clímax y su conclusión, se hubiera quedado en consecuencia más corto y peor expuesto.

Apartado aparte: Valeria como escritora. Sé que también se ha criticado mucho todo lo que tiene que ver con la faceta de Valeria como escritora y la exposición que se hace del mundo editorial. Sí, a mí también me parece bastante artificial, y salvo momentos muy efímeros y escasos, nunca he terminado de sentirla como una escritora de verdad. Supongo que se debe a que esta faceta de Valeria ha quedado supeditada a otras -la de amiga, la de amante, la de esposa. Ya, a mí tampoco me gusta esto.

Diana Gómez es Valeria

Valeria y sus amigas

La relación de Valeria con sus tres grandes amigas -Lola, Carmen y Nerea- es uno de los pilares de esta historia, y como tal se nos presenta. Problema: el inicio está excesivamente forzado. Se quiere hacer tanto hincapié en el vínculo tan grande que las une que no se lleva bien su presentación. Punto a favor: se termina desarrollando de mejor manera. Al menos, así lo he sentido. Me las creo como amigas, como grupo, con sus problemas, sus personalidades, sus diferencias y su cariño sincero. Con ellas, uno puede comprender la necesidad de sentirse escuchada, comprendida y querida, y también la necesidad de ser parte de una comunidad con la que sentirte identificada y con la que sentir que puedes ser completamente tú misma. Para esto último, sobre todo, tenemos que pensar en Nerea. Y también con ellas he pensado que lo que sentimos a veces no tiene correspondencia con la realidad, ni tiene por qué asemejarse a lo que sienten otros, aunque estén viviendo en el mismo escenario y con las mismas circunstancias que nosotros.

En fin: son un grupo de amigas, y como tal las he sentido, con todo lo que implica eso.

Teresa Riott, Paula Malia y Silma López
Teresa Riott, Paula Malia y Silma López son Nerea, Carmen y Lola respectivamente

Adrián vs. Víctor

Supongo que es el gran conflicto de ‘Valeria’. La gran crisis de la protagonista. Quiere a su marido, Adrián, pero no desea estar con él, ya no. Y entonces aparece una tercera persona, Víctor, que le recuerda lo bonito que es sentirse ilusionado con alguien, lo bonito que es empezar a conocer a alguien con quien conectas y todo aquello de las famosas mariposas en el estómago. Adrián, su marido, frente a Víctor, las mariposas. ¿Qué pasa cuando tienes una relación tradicional con una persona, a la que quieres pero de la que ya no estás enamorada, y aparece otra persona, de la que te vas enamorando pero a quien todavía no quieres? ¿Qué hay que hacer? ¿Arriesgar? ¿Apostar por la agradable estabilidad?

A mí me gustan las series o las películas que hablan de esto; aunque también estaría bien que en alguna de esas series o películas la conclusión fuera diferente, que en la vida real hay conclusiones de todo tipo. ¿Cómo hablan de ello en ‘Valeria’? Le dedican la mayor parte del espacio. Ya digo: es el principal conflicto. Y no está mal, lo he sentido real. Me he creído las dudas iniciales, pero esa vocecilla que te dice “lo quieres, así que hazlo”. El dolor final, lo difícil que es terminar con alguien a quien has querido tanto y a quien ni siquiera has dejado de querer.

Ibrahim Al Shami J. es Adrián. En la fotografía, junto a Diana Gómez, Valeria
Ibrahim Al Shami J. es Adrián. En la fotografía, junto a Diana Gómez, Valeria

Por un lado, siento que las escenas con Adrián son un copia-pega, pero también supongo que es lo que pasa cuando una pareja está estancada y no sabe cómo salir de ello. Por otro lado, las escenas con Víctor a veces me han dicho muchas cosas y otras no me han dicho nada. Víctor no me ha dicho demasiado; Maxi Iglesias es guapísimo y reconozco las sensaciones, pero su personalidad no me ha dicho demasiado. Creo, incluso, que me gusta más Adrián, aunque tiene algunas salidas de tono que también me generan rechazo. Son un trío, en general, bastante soso, pero la estética y la música y alguna chispa que salta de vez en cuando puede salvarlos.

Diana Gómez y Maxi Iglesias, que interpreta a Víctor
Diana Gómez y Maxi Iglesias, que interpreta a Víctor

¿’Valeria’, entonces, puede gustar?

Podríamos decir que a mí no me ha disgustado, a lo mejor porque me entrego rápidamente a este tipo de entretenimiento, o quizá porque desde el principio no le he exigido demasiado. Sobre todo a medida que van pasando los capítulos, cuando entras de verdad en la serie, puede ser entretenida. Ahora bien, si buscáis algo más… Hay pinceladas de ciertos temas, incluso algunos son explorados con más entusiasmo, pero como quiere abarcar tanto no termina de ser otra cosa que un paseo por la superficie de casi todo. Ojo, que a veces no viene mal algo así.

Y si os lo estáis preguntando: no, no me han entrado ganas de leer los libros, incluso aun estando convencida de que Elísabet Benavent escribió una buena obra. Más sobre ‘Valeria’.

Judith Torquemada
Periodista. Escribo sobre cine, libros, música y viajes. También escribo historietas varias. Se me da bien hablar de Escocia, enamorarme de personajes ficticios, cantarme las canciones de Xoel López y fantasear en general. ¡Por Frodo! Y por Ned Stark. Y por Taylor Swift.

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