'Madres': Carmen Ruiz
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Carmen Ruiz, sobre ‘Madres’: “habla no de heroínas en sí, sino de mujeres de verdad”

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Lo he dicho en muchas ocasiones, y lo repetiré tantas veces como la ocasión lo merezca: nunca voy a dejar de apostar por los proyectos que apuestan, a su vez, por las emociones, los sentimientos y todo lo que un ser humano puede llegar a tener dentro. El cine y la televisión es una forma fantástica de acercarnos a lo que quizá sin verlo reflejado nunca llegaríamos a comprender, a lo que nos duele, también a lo que nos sana. Por eso recibí ‘Madres‘ con los brazos abiertos.

Carmen Ruiz tiene una opinión similar. Es una de las protagonistas de ‘Madres’; es uno de los corazones que laten en ‘Madres’. La ficción está producida por Alea Media y Mediaset España, y fue estrenada el pasado 8 de mayo en Amazon Prime Video (a la espera de su paso por el prime-time de Telecinco). Es un drama emocional de los que surgen de vez en cuando para recordarnos lo importante que es todo esto. Lo importante es que sentir, emocionarse, llorar ante una pantalla.

Con Carmen Ruiz, especialmente, exploramos el sacrificio de una madre, el amor inmenso, inmortal, que puede llegar a sentir por su hijo, reflexionamos sobre la individualidad de la mujer cuando esto mismo -tener un hijo- se convierte en lo más importante y también sobre los lazos que surgen en ambientes hospitalarios. Por momentos parece otra realidad, pero es la nuestra, la de todos. Y está desarrollada con respeto, con buen gusto y con un alma interpretativa que revaloriza todo el proyecto. En esta última parte vuelve a entrar Carmen. Tengo la sensación de que voy a creerme, siempre, todo lo que quiera contarme. Disfrutad de la entrevista.

Una de las cosas que más me gustó fue que confiaran en mí para un personaje así

MEW Magazine (MW): En primer lugar, darte la enhorabuena por la serie que estamos viendo. Me parece muy guay que se haga algo así en España.

Carmen: A mí también, la verdad, porque hace mucho que no se hace una serie en la que las emociones, los sentimientos y las relaciones personales sean el centro. Y me parece que también al público le apetece ver este tipo de series. Hay un ejemplo muy claro, que yo he visto ahora en el confinamiento: la serie de ‘This is us’, maravillosa. También el centro es las emociones, y la relación de esta familia, y me parece muy bonito.

MW: Es verdad que no necesita de mucho más para funcionar. ¿A ti qué fue lo que más te atrajo de ‘Madres’ al principio?

Carmen: Todo el proyecto me pareció precioso, y me pareció una oportunidad para mí de hacer un papel más dramático en el audiovisual. En teatro sí he tenido oportunidad de trabajar otros registros, pero en el audiovisual casi siempre he trabajado la comedia; feliz de trabajar la comedia porque es algo que me encanta. Pero también que te den la oportunidad de trabajar un personaje con más profundidad y más emocional, sobre todo el personaje de Luisa que es muy emocional… Es una mujer muy fuerte y muy tirada para adelante, pero a la vez es muy frágil, y tiene siempre las emociones a flor de piel. De hecho, durante la serie varios personajes le dicen: “bueno, venga, pero no llores, porque ya te conozco y te emocionas en seguida”. Y es un personaje muy bonito. La verdad es que una de las cosas que más me gustó fue que confiaran en mí para un personaje así.

La lectura positiva de este personaje es que una madre lo da todo, pero no puede dejarse de lado como persona ni como mujer

MW: Repasando un poco todo lo que has vivido al lado de Luisa: ¿cómo la viste en un principio y cómo la sientes ahora?

Carmen: En un principio la verdad es que nos costaba a todos, porque estaban dibujados los personajes, tanto de Luisa como de Antonio, como de pueblo, y no queríamos caer en los clichés de pueblo ni de “paleto”, con todo el respeto, sino queríamos hacer personas normales. Gente normal, gente de pueblo de cualquier sitio de España, pero que viven en Madrid por las circunstancias que sean. Sin hacer clichés, porque esta serie no es de clichés. Al principio, costó un pelín, en los ensayos, pillar ese tono para que estos personajes fueran muy reales y no fueran una caricatura, y yo creo que se ha conseguido. No sólo eso: también creo que Luisa es un personaje que es muy humano, y que lo único que tiene es esos sentimientos a flor de piel, esos problemas del día a día que todo el mundo tiene y que soluciona como puede. Creo que es un personaje muy rico, y muy interesante para trabajar, porque le pasan tantas cosas que ella no pensaba que le iban a pensar que a lo largo de las dos temporadas* tiene un crecimiento muy interesante y muy bonito. De una mujer que se descubre a sí misma, y que descubre cosas de ella que le sorprenden para bien, y también le sorprenden como… que no pensaba nunca que iba a ser capaz de hacer algo así o de sentir algo así. Y me parece que por guion ya, porque el guion es estupendo y ha tenido una evolución muy bonita, y a nivel dirección también. Me han sabido llevar por un sitio que ha sido muy interesante.

MW: ¿Y cómo se convive con tanta emoción? ¿Al final la terminas haciendo tuya?

Carmen: No, eso no. Yo para eso soy muy sana. Lo que sí que es verdad es que cuando los actores trabajamos personajes más dramáticos o que estás llorando durante todo un día de grabación, te tiras llorando todas las horas porque a lo mejor la secuencia es muy emotiva, o a lo mejor ha ocurrido un accidente o ha ocurrido algo en lo que el personaje tiene que tener una carga dramática muy fuerte, y aunque yo soy muy sana mentalmente, mi cuerpo, físicamente, no sabe que eso que me está pasando es mentira. Yo sé racionalmente que es mentira, estoy interpretando, pero mi cuerpo no lo sabe, entonces mi cuerpo acaba agotado como si hubiera tenido un disgusto o un problema de verdad. Entonces lo que te llevas a casa es un cansancio físico producido por lo emocional que has tenido que trabajar. Pero a mí, personalmente, no me queda nada emocional.

MW: Con tu personaje, sobre todo, creo que he reflexionado en torno a cómo la mujer puede perder la individualidad de ser mujer cuando se convierte en madre. Quiero decir: que por sus hijos, se olvida de que es mujer, porque sus hijos pasan a ser lo primero, por encima de cualquier cosa. No sé si tú has reflexionado sobre la manera en que una mujer deja atrás eso, su individualidad, para entregarse a sus hijos. Supongo que habréis tenido conversaciones al respecto.

Carmen: Este personaje da mucho que pensar. Creo que también da mucho que pensar porque ella, que lo deja todo en su pueblo, porque vive en su pueblo con su marido, trabajando en la charcutería del marido, con su hijo… Por culpa de este accidente de moto que deja a su hijo en coma y tiene que estar durante un año entero en el hospital cuidando de él, ella deja todo y se impelida a ir a Madrid a estar a los pies de la cama de su hijo durante un año… Porque ella quiere. Porque ella quiere. Pero ¿qué ocurre aquí? Durante ese año, es verdad lo que tú dices: que ella ha sacrificado todo lo que es ella como persona y como mujer para estar al lado de su hijo, pero en el momento en que van pasando más cosas con su hijo y con la situación en el hospital, si te das cuenta, a ella le están pasando cosas como mujer que no tienen nada que ver. Y le están pasando cosas como persona que no tienen nada que ver. Y ella está agarrando esas oportunidades para sentirse viva, porque no puede más.

Entonces, yo creo que la lectura positiva de este personaje es que una madre lo da todo, pero no puede dejarse de lado como persona ni como mujer. Y que, de a poco, la vida te va diciendo “sí, sí, tú haces esto, pero al final te va a pasar factura”. Y tendrás que, como puedas, recuperarte a ti misma. Lo bonito de Luisa es que hace eso, intenta eso todo el rato. Ella está luchando por su hueco en la vida, por su espacio, por sentirse Luisa. No ser la madre de Andy siempre, o la mujer de Antonio, sino ella es Luisa. Y le cuesta la vida, a lo largo de las dos temporadas le cuesta la vida, pero hace muchas cosas por ella. Marian, por ejemplo, también deja todo por su hija, pero luego te vas dando cuenta de que la amistad entre ellas, por ejemplo, esos vínculos que se crean entre ellas tan bonitos y tan extraordinarios, que probablemente no se hubieran conocido fuera, hace que ellas mismas reflexionen sobre su papel en la vida y su papel en su vida, en quienes son.

Creo que es una cosa bonita que tiene esta serie, que todos los personajes pasan por ahí de alguna manera. Y como que unas se echan un cable a las otras; incluso los hombres de esta serie echan muchos cables a las mujeres. Hay unos personajes masculinos maravillosos; están ahí con todos sus errores, con todos sus fallos, con todas sus taras, pero con todas sus bondades y su buena intención. Igual que ellas: todas la cagan, todas lo hacen mal, todas se creen la madre perfecta, pero al final son todo personas con fallos. Creo que es lo bonito de esta serie. Es muy femenina. Lo dice mi compañera Aida muchas veces, en entrevistas: feminista, pero femenina. Habla no de heroínas en sí, sino de mujeres de verdad. Y de personas. Cualquiera se puede identificar y pensar: ¿yo qué haría si estuviera en la situación de este personaje con todo lo que está pasando? Provoca empatía.

Esta serie tiene un abanico de personajes tan brutal, tan variado y tan real que yo creo que es uno de los pluses

MW: Te iba a preguntar por los caminos positivos por los que te ha llevado este personaje, y me ha gustado mucho la lectura positiva que has extraído de ella. También quiero preguntarte por los caminos negativos, por los defectos que se reflejan en ella y que quizá tengamos que corregir como sociedad o como manera de entender a las madres.

Carmen: No sé si decir “negativa” o “para corregir”, me parece mucho decir por mi parte, lo que sí veo de Luisa es que es muy cabezota y se empeña en que por ser madre, por estar al lado del hijo todo el tiempo y por proteger, está haciéndolo bien. Como es lo que tiene que hacer, está haciéndolo bien. Y las madres a veces no se dan cuenta de que la sobre protección también ahoga, de que no puees tenerlo todo controlado y hay que estar más abierto, más receptivo, a la escucha, a ver a quien tienes enfrente, a tu hijo, tu marido, tu mujer.

Más que sea negativo, es humano. Y también depende mucho del tipo de familia, del tipo de persona. Depende de tantas cosas. Ninguna familia es igual. Ninguna pareja es igual. Las relaciones madre-hijos… Yo no soy madre, pero soy hija, y sé lo difícil que es ser hija también. Es mucho más difícil ser madre, por lo que yo veo con mi madre y con todas las madres que conozco, pero ser hijo también tiene un tema… (risas). Hay que hacer un trabajo de entender a las madres también importante, porque lo hacen todo con la mejor intención y a veces no se dan cuenta de que tú estás intentando romper con tu madre todas las mañanas, pero ellas por las noches lo cosen, para tenerte ahí. Y eso está ahí, es natural, está en la naturaleza. Hay que adaptarse, más que corregir, e intentar empatizar un poco.

MW: Me gusta también mucho lo que has comentado sobre las mujeres reales, que no son heroínas, que son mujeres corrientes, del día a día. ¿Cuánto de importante es que las series estén reflejando este tipo de mujeres? Que cuando empezamos a pedir mayor representación de mujeres en pantalla, parece que nos daban estereotipos -la borde malota, la niña inocente-, y ahora vamos teniendo un abanico de personajes femeninos diferentes.

Carmen: Claro que sí.

MW: ¿Cuánto de importante es que estemos llegando a esto?

Carmen: A mí me parece extraordinario. Realmente lo que tú has dicho tampoco está mal -que haya una mala, una buena, la pija, la tal-, pero lo que está muy bien es… Si tú te fijas en ‘Madres’, y hay otras series que he visto que también son así, hay muchos tipos de personas y muchos tipos de mujeres, y de hombres. Es la vida misma. Y a mí me parece extraordinario, porque cuando al espectador le pones algo con lo que se identifica, empatiza mucho más con lo que estás contando. Empatiza mucho más y se siente partícipe de esto. Dice: a mí me puede pasar eso, yo puedo ser esa persona; puedo ser ese hombre, puedo ser esa mujer, puedo ser ese niño.

En esta serie hay una cosa muy bonita y muy importante que es el papel de los adolescentes, que hacen un trabajo increíble. Están maravillosos los actores jóvenes, están haciendo un trabajo con mucha profundidad muy bonito, con muchos matices. Les veía trabajando en el set y decía: qué gusto. Y eso, cuando los chavales vean la serie… Se van a sentir identificados, aunque no estén enfermos y no estén en un hospital, pero también les pasa cosas de cuando no estaban enfermos.

Esta serie tiene un abanico de personajes tan brutal, tan variado y tan real que yo creo que es uno de los pluses. Te va a gustar siempre algo que pasa, una trama, cuando se juntan todos, cuando ves la conexión entre personas que son muy diferentes. Como en la vida misma. Eso, que es algo que tú has dicho, me parece súper importante. Un paso muy grande.

MW: Y, al final, como valorando un poco todo este proyecto… ¿Qué has aprendido tú de las madres?

Carmen: Madre mía… (risas). Yo es que realmente aprendo cada día con la mía, porque las madres son un pozo sin fondo de maravillas y de sacarte de quicio, y de amarlas con furor. Esta serie también, como yo no soy madre y he trabajado con compañeras que sí lo son, otras que no lo son, algunas que son hasta abuelas… Te das cuenta de que esto es universal. Y es una cosa… Es la vida misma. Entonces, te ayuda también a darte cuenta cuando te enfadas por alguna cosa con tu madre que dices: y por qué me enfadado por esta tontería, y por qué he entrado como un miura en esta discusión si no merece la pena, qué más da, por qué quiero tener la razón. A veces con las madres discutimos porque queremos tener la razón, aunque no la tengamos. Lo que estoy aprendiendo mucho es que yo no tengo por qué tener la razón. Eso no quita para que yo con mi madre tenga mis diferencias, pero no siempre hay que tener la razón. Hay que relajarse con las madres. Y hay que darse cuenta de que son madres, y que eso es un temazo.

Judith Torquemada
Periodista, taikista, marvelita y feminista. Escribo sobre cine, sobre libros y sobre viajes. También escribo historietas varias. Se me da bien hablar de Escocia, enamorarme de personajes ficticios y fantasear en general. Por Frodo. Y por Ned Stark.

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